Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

sábado, 10 de septiembre de 2022

Controlar las riendas de lo que deseamos.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. Controlar las riendas de lo que deseamos. -

Nadie pone en dudas que vivimos y transitamos caminos difíciles en tiempos de igual condición. Los últimos años nos han mostrado causas del miedo y hasta de cierto pánico cuando leemos en la prensa y escuchamos por los medios de comunicación noticias sobre exportaciones, importaciones, la llevada y traída globalización neoliberal y desastres naturales y otros no tanto. Una mala noticia cada rato. Algunos pensamos, esto es un fenómeno mundial. Hay quien no le da cabida a la mente a ese razonamiento. Molesta la corrupción, en cualquier lugar, nos incomodan decisiones de los gobiernos no por buenas o malas, sino porque no dan solución a nuestros problemas y las acciones que vemos consideramos no son las mejores. Nos enojamos por no haber actuado mejor, no tuvimos en cuenta el desarrollo de los acontecimientos en momentos anteriores, nos situamos en zona de confort o confianza o tal vez hayamos sido convencidos por un tema, no dudoso pero con cierta inseguridad que dice: “todo tiempo futuro será mejor.” Sin lugar a dudas la vida es dura y ahora nos preguntamos, qué vamos a hacer?. Quejarme, lamentarme, por el estado actual de las cosas, de la economía, culpar a otros porque nada hacen por mí. Necesitamos tomar el control, hacer como el marino en tiempos de tormenta, cuando dice: si no puedo cambiar el viento, ajusta las velas. No es conformarse es reconocer y en consecuencia actuar.

Tomar riendas de tu futuro, conocerte un poco más, nunca hemos investigado hasta el límite de nuestras posibilidades. El método como dijera un ilustre pedagogo, “ni un método ni otro, he ahí el método”. La solución a nuestras necesidades no vendrán de grandes soluciones colectivas o gubernamentales, solo dependen de ti, de mi, del otro y del otro. Con frecuencia se escucha decir: se necesita dinero para ganar dinero. Cierto, es una forma para incrementar el capital. No es imprescindible una educación universitaria, una educación formal. Es necesario para quienes se dedican a diferentes profesiones ya tradicionales para el sustento. Pero no para la gente que desea no tener riquezas pero, pero si, calidad de vida.

Ahora si no se necesita dinero y tampoco una elevada educación y cultura para vivir con independencia económica, ¿Qué se requiere?.Le digo como el pedagogo no hay método concreto. Mucha determinación, disposición para encontrar con rapidez la vía, comprensión y conocimiento de tus necesidades y posibilidades. Así lo han hecho quienes han aprendido a encontrarse y conocerse. Como el título de la página Reconocer no es Conformarse. De igual forma si ud no coincide con este Punto de Vista no es que esté equivocado(a).

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Si me pierdo, no me busquen.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El tema de hoy. Si me pierdo, no me busquen. -

 

Hace decenas de años, en lo que nombre adolescencia temprana y de la que conservo diversas reflexiones, consejos, refranes de uno de mis abuelos, cómo he señalado en Punto de Vista anteriores, les comento una de las tantas enseñanzas enseñanzas trasmitidas con mucha sapiencia. Me contaba haber leído hace algún tiempo un libro de Reflexiones para la vida, un pasaje versionado a su manera. Escucha— me decía— para que seas un hombre de bien, necesitas cambiar, no tanto como para dejar de ser quien eres, pero renovar de acuerdo a tu experiencia y ser íntegro. De esa manera semana tras semana en el recorrido hasta la finca, de la cual he escrito, siempre un nuevo y educativo consejo. Recuerdo se trataba de una reflexión dirigida a destacar el papel y la importancia de la honradez. Pobre pero honrado, —repetía— una y otra vez, cuida esa condición. En la marcha sobre las bestias en un recorrido a su decir de dos leguas, entonces aprendí la magnitud de esa distancia, unos cuatro kilómetros suficientes para una buena lección de moral y cívica. —Escucha, en el libro decía que habían establecido una conversación la Riqueza, la Ciencia, la Resignación y la Integridad. Cada una defendiendo su punto de vista. Si nos separamos como puede suceder debemos considerar un espacio un lugar donde podernos encontrar. Así que vamos a determinarlo: La riqueza fue la primera en puntualizar. — Me buscan en las propiedades de un millonario. Ahí estaré. — Por su parte la ciencia se adelanta a las demás y dijo: me buscan en la biblioteca y el laboratorio de un investigador. La resignación apurándose antes de que hablara la integridad afirmó: Mi lugar estará en la humilde casita de los viejitos que tanto han sufrido y viven sin esperanzas. Por su parte la integridad no se había apurado en hablar, dar a conocer dónde encontrarla, pensaba y pensaba.- —¿ Y tú, qué dices?—.

 Con voz firme y segura de su condición, replicó:— A mí, ¡quien me pierda que no me busque!.No podrá encontrarme. El abuelo quedó en silencio. — Entendiste el mensaje. Ya sabes mi nieto, quien pierde la honradez y la integridad ha perdido todo. Ahora más de 60 años después recuerdo esas reflexiones, escucho en las distancia los pasos de las bestias mezclados con el trino de esas pequeñas aves negras de los campos, que avisan cuando alguien se acerca con su inconfundible judio, judio, judio, en vuelos rasantes y torpes para desviar la intención y proteger a sus pichones.

Ahora cuando la integridad se ha separado de sus colegas, está difícil de encontrar en estos tiempos, está perdida y como expresó a sus contemporáneas: “No me busquen cuando me pierdan, con ella la honradez está escurridiza, extraviada. La Riqueza, la ciencia y la resignación continúan encontradas, clamando por la integridad. — La Habana , 7 de septiembre de 2022.

domingo, 28 de agosto de 2022

“Componentes de la programación mental”

 Punto de Vista. Reconocer no es Conformarse. “Componentes de la programación mental”. Algunos tipos de fantasías. Dedicado a una Psicóloga Clínica, incorporada recientemente al círculo de seguidores de la página. -

La autoestima del individuo se puede ver afectada por las llamadas fantasías como componentes de la “programación mental”.

 Comentaré algunas de estas vinculadas a lo cotidiano en esta época de preocupación, dificultades de cualquier tipo, limitaciones económicas por los altos precios en todas las esferas y los molestos apagones que nos obligan a buscar alternativas y generan inestabilidad psicológica para el desempeño de una resistencia creativa. —La preocupación; fantasía que nos lleva a considerar que si nos preocupamos mucho por las cosas que pasan y por resolver las carencias, estas mejoran o cambian y les aseguro que resulta lo contrario ya que si constantemente estamos haciendo el juego a situaciones negativas las posibilidades de solución nos crean un estado de confusión limitante del entendimiento. Lo mejor, ocuparnos del asunto en el momento necesario y no antes de tiempo.

 De la perfección. ¡ah! Eso nos ocurre al esperar de los demás y de nosotros mismos. Nos mostramos exigentes, intolerantes y casi nunca conformes con lo que podemos lograr. Eso nos hace enfrentar cada día una nueva frustración, luchamos con trámites lo imposible (aunque soy de los que cree, que un mundo mejor es posible).

 Del desastre. Siempre estamos esperando lo peor en todo, hemos perdido la esperanza, vemos todo oscuro, sin solución, le dimos más crédito a lo mal intencionado, de antemano acúñanos que la gestión nos va a salir mal, el conocido “métete el gato”. Ante una idea sobre algo nuevo, ya esperamos el fracaso, nos desalentamos y lo hacemos a los demás. Vamos camino a la inmovilidad, nos quedamos inertes. De la víctima. “Que salió estoy”, no logro que nada me salga bien, las circunstancias me engañan. No reconocemos la responsabilidad en los resultados de nuestros actos. Buscamos causas externas o como escribí en páginas anteriores, buscamos un culpable, le pasamos a otros el problema. No me queda más que sufrir y aguantar.

 El adivino. Nos parece poder adivinar lo que otros están pensando de nosotros y hasta imagínanos las intenciones que traman. Pensamos que lo que piensan sobre nuestra conducta no es bueno, nos van a perjudicar y disfrutar cuando nos vean en problemas y contratiempos. Nos conduce a exigir que quienes nos rodean conozcan cómo estamos pasando. Si no nos complacen en lo que suponemos “que deben saber” de nosotros aseguramos se trata de una mala intención.

El campeón. Desarrolla un fuerte espíritu de competencia. El pensamiento está basado en ganar siempre e todo y mucho.—no importa lo que cueste—. No permitimos que nos superen, nos critiquen, nos señales errores. Si ganamos, la euforia nos envuelve. Poco tiempo pues ya estamos preocupados por el próximo combate. De no ganar viene la depresión vamos al desquite por lo que nos valida es el resultado. En mi pueblo hay un eslogan que dice: Tu vecino se alegra que estés bien, que tengas éxitos, pero no más que él. ¿Cuál es tu fantasía?...

martes, 16 de agosto de 2022

Por oir consejos.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. Por oir consejos –

En días atrás en estas páginas traté el tema buscando un culpable, lo que es inherente a los seres humanos, un mecanismo de defensa a ultranza y casi siempre tratando de encontrar la causa del problema en el otro. Algunas ideas sobre el asunto se plantearon como resultado de la experiencia en el estudio y comportamiento de esa afirmación. Con el propósito de confirmar esa idea te propongo reproducir algunos fragmentos de uno de los cuentos de Las mil y una noches. Encabeza la introducción una frase anónima que dice: Busca y hallarás cosas preciosas. De esa página he tomado el siguiente párrafo: ...Sorprender y deleitar con anécdotas jocosas, burlescas, elegiacas, trágicas, lúgubres y lacrimosas hacen del humano narrador un buscador de todo cuento exquisito para distraer la melancolía y el hambre...

El cuento seleccionado: Fabula del asno, el buey y el labrador.

“Un día entre los días, mientras contemplaba el juego de sus hijos más pequeños (el labrador) oyó en el corral vecino hablar a un buey y un asno. Prestó atención y he aquí lo que decían los animales:

—Come, come, amigo asno — exclamaba el buey—; come y que te haga buen provecho! No puedes quejarte de la vida que llevas; te dan buena cebada, haces con tranquilidad la digestión, te limpian la piel para que brille y luzca, y si no fuera por los pequeños paseos en que llevas a lomo a nuestro amo, tu vida sería una ininterrumpida ociosidad. En cambio yo, cuando no estoy tirando del arado en las tierras de labor, tengo que ir con el carro al molino o a recoger la cosecha. Me alimentan mal y la aguijada se clava constantemente en mis ancas. ¡Como envidio tu suerte hermano asno! A esto el asno replicó:

— No debes quejarte, hermano buey. La culpa de todos tus males la tienes tú mismo. Si cuando van a uncirte al arado, empezases a repartir cornadas y coces y te echas al suelo, ya verás como dejarán de tratarte con la dureza de que te quejas. Hazlo desde hoy, rebélate, no seas manso como son todos los de tu raza, y verás como la vida cambia para ti. Al día siguiente, cuando el mozo de labranza se acercó al buey para uncirlo a la carreta, el animal empezó a mugir y a tirar cornadas a diestro y siniestro, el criado no pudo dominarlo y fue a contar el caso al amo.

Este recordaba perfectamente la conversación sostenida el día anterior por los dos animales, comprendió que la rebeldía del buey se debía a los consejos del asno.

Ordenó al criado dejar al buey en la cuadra; en su lugar colocar el asno y no dejarlo descansar. Así lo hizo el criado; el asno trabajó todo el día al terminar la tarea estaba ya rendido que no podía estar en pie. El buey en cambio había pasado el día excelente; comió bien y no trabajó nada. Se apresuró a expresar el agradecimiento al asno por sus buenos consejos. El asno por su parte murmuraba “Bien merecido tengo lo que me ocurre”. Llevaba una vida tranquila y por imprudente me veo sometido a la dura condición del buey.

Al día siguiente de nuevo el asno al trabajo extenuado y con hambre. El hombre quería conocer lo que hablarían los animales.

El asno tirado en la paja, le dijo al buey:                                          

— Voy a contarte una cosa interesante amigo buey, esta mañana oí decir a nuestro amo que si seguías sin poder ir a trabajar, te mataría, para lo cual ya había hablado con el carnicero. El buey espantado por aquellas palabras, lanzó un sordo mugido y anunció:— Me siento bien ya, después de estos dos días de descanso y mañana podré ir al trabajo... Luego entonces no permitas que otros piensen por ti. Tú puedes.

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