Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

viernes, 8 de octubre de 2021

Gentes del barrio que conocí y no supe los nombres

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. De la serie Cuentos variados. Del libro en preparación, Estampas del Barrio, hoy les cuento, Gentes del barrio que conocí y no supe los nombres y curiosamente, todos de apellido Macías, en primer segundo o las cuatro veces. De ello escribí antes. De una comunidad tantos habitantes como en ella vivan, cuántos nombres que ni los propios familiares conocen. En ocasiones imposibles identificar, no diga usted que no le ha pasado, que le pregunten si sabe dónde vive o puede localizar a Hermógenes, quedar pensando un rato, preguntar a todos los miembros del núcleo familiar y no poder ayudar al forastero a localizar la persona. Si es nativo del barrio en cuestión, podrá decir que posiblemente uno de esos quien no es puede ser allegado y hasta su familiar. Las mayores dificultades, según la investigación la han tenido el cartero, el auxiliar de la policía y hasta la enfermera de la familia en los últimos tiempos.—sabe usted el nombre de pajita, responden no, usted no conoce el padre de chalo? — mi socio por favor necesito saber el nombre de moyeja,— ni idea,—.Si me pudiera decir donde es que vive Hemeregildo Macías, ese hombre no es de aquí. Así el listado de gente buena que conocí, con quienes conviví y hasta compartimos en la escuela pública. Ha sido imposible poder ayudar a descifrar sus nombres según el Registro Civil. Ahí les van solo algunos.

Uga, Polia, Manune, chencha, Toño, chiche, lele, lencho, chilo, kikara, ginga, tana, tini, bichucha, yolito, pío, manga mocha, chela, quince quilo, muelita, buro malinga, petete, el isleñito, ñangi, y otro centenar de personas. En una ocasión a Teo, con la autoridad para verificar si una citación judicial era para el, — su nombre por favor—, Teo, si le digo Teo. Le digo su nombre completo, ahh, si, así se llama el perro de Cruz y pa’ colmo le falta el rabo. —Mire Teo, voy a tener que conducirlo a la unidad para que aclare su situación. Cuál, —su nombre completo le dije. —Pues no, allá o aquí, cada vez que me pregunte le diré igual, Teo, soy el hijo de Crispín García, de manera que te digo nombre y apellidos, porque soy Macías por mi madre. Como les dije: gente que conocí de niño y adolescentes, hace un tiempo no muy lejano, volví al poblado buscando a un señor llamado Erastamo, me dijeron ese debe ser uno de los orientales que se mudaron para aquí...—en que trabaja?. —desmochador, si desmochador...ahhh, ese sí, ese es el mocho...!

Pero no solo eso, un señor con más de 7 décadas, siempre conocido como Galo, llega a una casa buscando a un amigo, el toque a la puerta una y otra vez, nadie responde, llama y la señora responde:—quién es, espere estoy en el baño.—. —soy yo, Galo— responde el hombre. —espero aquí,—no ya salgo, entre paca Galo...

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