Punto de Vista. El tema de hoy: de las andanzas de Manuel y Musiño por el reparto Canarias de Cabaiguán. El humor en tiempos de colas.
—Es
verdad que este cubaneo se las trae, a veces uno se pone a meditar y dice: De
qué se ríe la gente?. A veces hasta a mandíbula batiente, dar patadas al piso y
palmotear en las rodillas.
—Así es Manuel,
yo tengo una vecina que hasta pa’ decir buenos días, se manda unas
carcajadas...! hasta pa’ dar una mala noticia la acompaña con una cantidad de
risa como las que puede lograr un
humorista en una semana de espectáculo.
—Mira, sería una lástima si no fuera así. No y
como dice la frase: de qué se ríe la hiena?, yo veo que por cualquier gracia o
hasta no tanto. Fíjate como es la cosa que después de varias horas en apagón
llega la luz y...!
—Se acabó el apagón.
—Claro, pero lo que yo digo es que al llegar
aparece la sonrisa complaciente y en el caso de la vecina se estremece a
carcajadas. Qué cosa más rara...
—En este país el humor es una de las formas de
decir las cosas más serias, está presente en la crítica de nuestros defectos,
te diría es parte de la psicología del cubano, y hasta un modo de decir cosas
importantes. Se cumple el refrán “ a mal tiempo, buena cara”.
—Por eso esta gente parece que está en el
paraíso. Como optimismo y humor van junto, humor negro, chiste, ironía, burla y
choteo se entrelazan y ponen picante a ese ajiaco que somos, se ponen de
manifiesto diversas formas de pensar, criticar, defendernos, autoprotegernos,
resistencia, miedo.
—Voy a filosofar, como tú dices; el choteo
encubierto de jococidad al que acudimos para esconder la tristeza íntima como
por miedo a mostrarnos tiernos o espirituales. Lo serio a veces es concepto algo confuso. Al final lo
que nos hace reírnos son las situaciones en que alguien intenta hacernos creer
cosas de forma inflexible hasta perder la
elasticidad social o tratar de darnos seguridad, confianza y lo que yo
diría “ embobecernos” y ahí viene la
risa, la reacción y entonces él, tú y yo decimos: a otro con ese cuento
compadre...! Y nos sobreviene la risa.
La risa cuando no es hija de la maldad, de la
burla, de la canallada es expresión de nobleza, de placer del alma, de amor a
uno mismo y a los demás