Punto de Vista. Reconocer no es Conformarse. El tema de hoy, vinculado a la situación de la economía y la competitividad. -
Calidad y
demanda en la producción industrial. -En las condiciones actuales es importante
tomar en consideración la disponibilidad de los agentes industriales que
participan en el proceso de innovación tecnológica y generación del alto valor
agregado a la producción con el creciente nivel de competitividad en el
interior de cada uno de los países, de los que Cuba No está exenta. Se hace
imprescindible tener en cuenta los resultados de esas industrias y su impacto
en el desarrollo científico—tecnológico, en esta dirección se aprecia que los
países desarrollados disponen de abundantes suministradores y de calidad
mundial, del área latinoamericana solo Brasil se inserta en ese medio y por
debajo todas las demás naciones. Similar situación ocurre con la calidad de los
Centros de Investigación—desarrollo de los que Brasil y Costa Rica se mantienen
en la media mundial en representación de Latinoamérica, todos los demás países
permanecen muy por debajo de ese nivel. Por supuesto la calidad de estos
centros está relacionada con la gestión de gobierno sobre los productos de alta
tecnología, y también con el apoyo estatal a las entidades que realizan
investigación—desarrollo, en este sentido la mayoría de los países
latinoamericanos clasifican en la categoría de muy retrasados respecto a los
más industrializados. La práctica demuestra que en el desarrollo del incremento
del valor agregado sobre la base del conocimiento y las producciones con alta
tecnología demandan un determinado nivel de centralización del capital para ser
competitivo en el mercado. La llamada Revolución Tecnológica exige “inversiones
de investigación”, cada vez más importantes que no están al alcance de bajos
presupuestos. La ventaja aquí la toman los centros con mayor capacidad de
concentración en las investigaciones movilizando un importante número de
investigadores: el Estado y grandes empresas. Al mismo tiempo se aceleran los
procesos de privatización del conocimiento generando un poderoso “monopolio de
los propietarios” que exige hoy una proporción de “la inversión total de los
capitales” necesaria para la entrada en la producción mucho más fuerte de la
que fue hace 50 años. Se pone entonces en marcha el refuerzo de este monopolio
de una manera cada vez más sistemática por parte de aquellas legislaciones
llamadas “protectoras de la propiedad intelectual e industrial”, destinada de
hecho a proteger los monopolios de producción. De esta forma, la privatización
en la utilización del conocimiento mediante la propiedad intelectual excluye la
posibilidad de socializar el conocimiento precedente y actual de los resultados
científicos, y para acceder a ellos se exige enormes pagos. Las patentes
nacionales expresan la capacidad del país para el desarrollo de las
tecnologías. En los países subdesarrollados, la relación del número de patentes
presentadas por no residentes, respecto a las presentadas por residentes es de
690 a una, mientras que en los países altamente desarrollados es de 3,3 a una,
el 80 por ciento de las patentes sobre alimentos modificados genéticamente
están en manos de 13 trasnacionales, y las cinco compañías agroquímicas más grandes
controlan casi todo el mercado global de semillas. 1* En ese escenario se mueve
la economía cubana, en esas condiciones la competitividad en la producción
industrial y de servicios enfrenta un reto lleno de limitaciones, aún con
personas capacitadas, investigadores con elevado nivel científico, estrategias para
incentivar la producción y como se ha comentado la búsqueda de mercado para
incrementar la exportación, sustituir importaciones y ofrecer productos
necesarios y con la calidad demandada, requiere traspasar una frontera que no
depende sólo de voluntad sino de las condiciones y relaciones comerciales de
una economía de mercado.
1*—Lecciones de economía política del Capitalismo. Tomo II. Página 30-31.