Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

domingo, 27 de febrero de 2022

Carnaval, por ahora solo un recuerdo.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse.

Carnaval, por ahora solo un recuerdo.

El Carnaval es un espacio de tiempo breve que relacionamos con alegría, diversión, música, bailes, congas y carrozas. Una aproximación del conocido Santiago Espirituano, del que ya hemos comentado desde sus inicios en épocas de la colonia y de las famosas comparsas y desborde de alegría.

 Fiesta popular a la que asiste la mayor parte de los habitantes de la ciudad, sus barrios periféricos y un poco más allá. Cada pueblo los organiza según su cultura y época de celebración, en muchas ocasiones aparecen desenfrenos, excesos, broncas nacen relaciones de cualquier tipo y otras se rompen. En momentos de festejos hay que concentrarse en los vínculos para compartir, disfrutar el momento y no ser víctimas de los excesos, lo que evitaría accidentes y malos ratos. Es necesario encontrar formas de esparcimiento, estos años ha sido imposible que aparecieran. Entre el trabajo, las obligaciones domésticas y otras es importante un equilibrio con la recreación y el esparcimiento. El alcohol es el primer aliado en el carnaval, dígase el ron o la cerveza, refresco y golosinas para los más pequeños acompañados de pitos y matracas y subirse a cualquier aparato, que su costo es equivalente a un viaje a la luna. En Carnaval unos se divierten y otros gozan de lo lindo con el bolsillo del prójimo.

Habrá que ver sin hacer conjeturas y comparación con el antes y después de estas festividades y las posibilidades económicas, de seguro estará presente el control natural contra los excesos. Para una familia no es cualquier billetera la que puede llevar el ahorro para una hora de consumos. Reinará la moderación y no será necesaria la recomendación de cuidarse de los excesos, de eso se encargará el comercio y los nuevos actores económicos.

Los llamados “aparatos”, tan demandados por los pequeños, en forma de barcos, carruseles y hasta dragones evitarán la repetición una y otra vez, lo que será difícil de explicar. Habrá que ver el próximo y primero de la post-pandemia y de reordenamiento monetario. Por el momento engordar el cerdito de la alcancía para disfrutar el pan con cerdito de carne y hueso. Entonces pensar en el nuevo Carnaval después de la nueva normalidad, de más cultura y de mayor justificación para no llegar al mareo, cada cual buscará su pretexto. Bailar si, mirar las comparsas y disfrutar dentro de lo posible. Tenga presente a la hora de los cálculos que si para llegar al área de las fiestas necesita un medio de transporte aunque sea en el llamado “coche de caballos”, multiplique los ahorros. Para los enamorados que han planificado la boda para esos días de fiesta, recuerde la canción del conocido Cándido Fabre y su banda que dice: ...En Carnaval no te vayas a casar...!


De todos modos en el Punto de Vista anterior nos referimos a la confianza y en fin por ahora el Carnaval es solo un recuerdo.

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