Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

sábado, 25 de septiembre de 2021

Lo que hay es que encontrarlos.

 Punto de Vista.  Reconocer no es conformarse.  El Cuento de hoy.  Cuentos variados.  

 De muy joven y en medio de personas que frecuentaban el bar y billar escuchaba una frase muy repetida en diversas circunstancias que dice “de que los hay, los hay”. Vaya frase ingenua.  Utilizada en diferentes obras literarias y géneros hoy les propongo un cuento sobre tal frase.  

Se trata de un ciudadano de un poblado de campo, que por todas sus características parecía normal, en su andar, su mirada, la expresión, tono de voz y correctamente pelado.  Un miembro de la autoridad observa al individuo y lo presume sospechoso— no es posible que ahora (década del 50 del siglo pasado), nadie pueda aparecer tan normal y ni estar ocultando o tramando algo. —ciudadano por favor su identificación—. Permítame otros documentos.  Nada anormal.  Todo bien.  Ese detalle llevó al olfato profesional del policía a hacerlo más sospechoso.  Pasado el tiempo de la interrogación, se mostró inseguro.  

—Este oculta algo, y de nuevo a la revisión de documentos, buscando algún detalle, pero no acierta con la causa.  —Tendré que dejar que siga su camino.  

El hombre se encontraba apurado porque tenía alguien que esperaba por él, y eso lo hacía llegar tarde.  En voz baja comenta: — de que los hay los hay.  —Eso es, pensó el policía—.  Yo sabía que no me engañaba.  

—Acompáñeme a la estación.  Lo presentó al oficial de guardia, lo que le escuchó lo hacía sospechoso.  La frase lo demuestra.  Levantan el acta y lo conducen al calabozo hasta que todo se aclare.  El sujeto estaba intimidado, de forma imperceptible, repite:”de que los hay los hay”.  El oficial de carpeta al escuchar la frase, anota de nuevo en el atestado.  Se levantó un grueso atestado.  Y en espera del juicio.  

Ya en el Tribunal, el juez interroga, revisa códigos, causas y no encuentra algo que tipifique los hechos.  

“Así que según usted, de que los hay los hay”.  “Lo que hay es que encontrarlos, señor juez, se le ocurrió contestar.  No comprendía la conducta y la respuesta del procesado, los elementos legales no aportaban causas, el tribunal considera están ante un caso de peligro eminente, posiblemente contrario al régimen.  Es necesario proteger al gobierno, contra actividades no contempladas en el entonces Código Civil.  De tal manera fue sancionado a 5 años de privación de libertad, por falta de otra cosa que aplicar.  Terminada la sesión, el juez a la casa, como siempre que celebra un juicio le comenta a la esposa sobre el caso.  Ella una vez escuchado el relato, comenta, “Que barbaridad viejo, de que los hay, los hay. . .



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