Punto de Vista. Reconocer no es Conformarse. El tema. La vida cotidiana desde la óptica psicosocial.
Café
caliente, amargo, fuerte y escaso. En taza muy pequeña, se apura y se traga de
un sorbo. Ese “buchito” de café, típicamente cubano, sintetiza historia,
identidad y cultura en nuestra vida cotidiana. Significa continuidad,
pertenencia, permanencia, un modo de ser y de pensar. Y como a toda
“estabilidad” le es consustancial la contradicción para la transformación y el
desarrollo. 1*.
—En toda
sociedad se producen transformaciones que, en un momento histórico determinado producen
cambios. Estos se producen en el transcurso cotidiano de los grupos sociales,
donde se producen y reproducen las relaciones que lo determinan—en el orden
económico, político y social— de cualquier sociedad y con ellas el componente
subjetivo de los hombres que la integran. Por supuesto quedar en ese nivel de
generalización y abstracción teórica sería simplemente insuficiente. Ahora ver
este asunto desde la sociología o de la psicología social no quiere decir que
su contenido y complejidad van más allá de los límites de tales disciplinas.
Como a cada ciencia en particular le corresponde, como se dice por ahí, “se
hace camino al andar”. Al respecto Cuba como todos sabemos es una pequeña Isla
situada en el Mar Caribe en el continente americano, forma parte de un mundo
convulso y cambiante. Las circunstancias en las últimas décadas presentan
acontecimientos que impactan todos los órdenes, macroeconómicos,
institucionales y grupales, es decir la vida familiar, doméstica, laboral e
individual. En fin afectan la cotidianidad del cubano y el componente subjetivo
social. En la literatura sobre el tema se aprecia que el cambio social supone—
en amplio sentido- cambios y transformaciones de la realidad social lo que
implica—en sentido estrecho— transformaciones en el sistema social, desde el
orden teórico unas veces se habla de crisis y otras de cambios sociales. Toda
situación de crisis o cambio tiene una implicación dialéctica con efectos en el
orden subjetivo tanto social como personal. De otra manera, las transformaciones
a escala social producen transformaciones en el orden económico, social y
político en los sistemas de representaciones, percepciones, ideas conductas y
necesidades de los grupos sociales. Ahora, sin entrar en la polémica de los
conceptos cambios y crisis se aprecia que el cambio social se presenta en
diferentes contextos, magnitudes y alcance. La otra idea qué absolutista la
crisis social como manifestación aguda del cambio social no es muy aceptada. La
crisis resulta una forma de cambio, pero no necesariamente su manifestación
extrema. En este fenómeno intervienen diferentes elementos que actúan de forma
simultánea, que adopta una configuración propia en cada momento y contexto
histórico—social concreto. Entonces ver la crisis en un proceso de
descomposición de lo cotidiano. Aparece como una nueva situación, cambiante,
provoca “rupturas” y propicia varios elementos de factores subjetivos. Mejor
decir crisis como etapa de posibilidad y necesidad mayores para que se
produzcan transformaciones en diversidad y alcance superiores. Hablar de crisis
en un contexto social supone la modificación significativa de las condiciones
materiales y espirituales en que habitualmente ha vivido una comunidad y el
impacto que provoca en la vida cotidiana de sus miembros. En una situación de
crisis, con independencia del nivel que se trate—personal, familiar, grupal, social—
ocurre que lo habitualmente conocido o lo viejo no ofrece respuesta. Lo nuevo,
por su parte resulta incierto y requiere crear espacios referenciales con
respuestas posibles a las nuevas situaciones. Puede aparecer la incertidumbre
que provoca ansiedad y estrés por falta de referentes. De tal manera se
producen cambios en los modos de pensar y la vida cotidiana al no ajustarse a
la cotidianidad cambiante. La vida cotidiana, es la realidad construida por los
hombres y a través de sus relaciones dinámicas con el ambiente social y
natural, en la cual se produce y reproduce la sociedad. La vida cotidiana se
presenta al individuo como lo que debe ser, lo dado, lo obvio, lo natural. Esto
hace presuponer que esas formas de pensar y actuar, devenidas estilos, son
estables y duraderas. Por tanto son apreciadas como realidad relativamente
coherente.
1*. La vida cotidiana en Cuba. Una mirada
psicosocial. -Consuelo Martin Fernández. - Maiky Díaz Pérez . Profesoras
Universidad de la Habana. -Maricela Perera Pérez. Investigadora Centro de
Investigaciones Psicológicas y Sociológicas.