Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

lunes, 26 de julio de 2021

Reconocer no es conformarse. Vrsionando fábulas. “El águila y la tortuga“

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. Vrsionando fábulas. “El águila y la tortuga“ un buen garapacho, pero no alas para volar. Águila, tú que vuelas tan alto y desde la montaña te elevas hasta las nubes, por favor te suplico que me enseñes a volar. Estimada tortuga eso es imposible tú estás preparada para otras cosas. No has escuchado decir: “Zapatero a tu zapato“. No insistas más. Fueron tantas las súplicas de la tortuga que al fin decidió enseñar. Dime, complaciente águila cuándo comenzamos el entrenamiento? dime qué tengo que hacer? Nada, con lo que sabes y los deseos de volar pronto te convencerás. El ave evitando un fracaso seguro esperando para ver si desiste, deja de posarse por unos días en el alto farallón donde día a día escucha la petición de la tortuga. Por su parte el pensamiento del torpe animal cobijado por su duro garapacho espera la llegada del águila para comenzar la clase —decía—. Quién sabe cuánto necesito para el entrenamiento, para lograr mi propósito. Tenía informado a sus amigos sobre la proeza que le pudiera conducir a la fama en esos predios.

Desde la altura un breve descanso en la cumbre del barranco y le hace saber a la angustiada tortuga que ha llegado el momento. Despídete de la familia y amigos allegados, en breve estoy a tu lado. Los consejos oportunos, las advertencias de rigor, lista y a poco ya en las alturas casi al borde de las nubes, quienes iban a creer que llegara tan alto. El águila abre las garras y la soltó. El torpe animal cual paracaidista sin sus atuendos comienza como un ovillo a dar vueltas y vueltas. Desciende a una velocidad increíble, se ha cumplido su deseo, a la caída el primer impacto con el borde del alto farallón, rebota al espacio y se estrella contra las piedras entre el cañón de los barrancos. El espectáculo no sorprenderá al águila quien con las alas abiertas en cruz despedía a la desbaratada tortuga por no entender que como ella se estrellará todo el que pretenda alcanzar lo que a su naturaleza y condición no le está dado. El águila estaba convencida que lo que intentaba lograr la tortuga resultaba imposible, estaba muy distante de su voluntad o deseo. Usted puede considerar torpe al animal o tal vez caprichosa por querer lograr lo imposible por no disponer de medios para conseguirlo. Si no coinciden con el Punto de Vista como siempre les digo, no es estar equivocado.

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