Punto de Vista. El tema de hoy. Salvar obstáculos.
En el tema anterior me referí a la necesidad de evitar todo aquello que nos lastima, por insistir en mantener el mismo círculo vicioso si es posible romper la rutina. A veces se nos presentan obstáculos en el camino como pudiera ser un arroyo o un rio sin un puente, tema del que ya había escrito, y la importancia de un puente o un enlace. En el caso que no lo haya entonces es necesario dar un salto para continuar el camino y para eso hay que arriesgarse, aunque a veces nos da temor a pesar de tener el deseo y la necesidad de salvar los obstáculos.
Quizás no nos hemos sentido capaces de dar el salto y hasta intentar detenernos y después podemos sentirnos defraudados y decepcionados.
Hay que reconocer que a veces no es fácil arriesgar porque tememos al fracaso o sino quedar con el deseo incumplido.
Se impone la valoración del siguiente paso, la magnitud del salto y la necesidad de darlo. Y si es necesario pedir o buscar ayuda, de lo que ya también nos referimos a no temer a pedir ayuda.
Ya sabemos que la rutina nos impide avanzar y no alcanzar la otra orilla.
Si la razón y la necesidad de continuar el camino persisten, no queda otra alternativa que salvar obstáculos.
A veces pensamos que pude cambiar el panorama y encontrar un puente, pero no nos preocupamos por construirlo, y no hacemos lo que debemos para cambiar la situación y se mantiene la limitación.
Entonces debemos acudir al pensamiento como hijo de las necesidades, precisar y definir los objetivos y las prioridades antes de dar el salto, para garantizar el propósito de continuar el camino.