Reconocer no es Conformarse.
El tema de
hoy. “No emplear el tiempo en ser mediocre.” Ni tan corto que no llegue, ni tan
largo que se pase. - Sabemos que la vida es breve, cuando se es joven se piensa
larga, a medida que el tiempo transcurre va apareciendo la sensación de que los
años pasan. Hace algún tiempo consulté un texto que afirma que la persona
cuando es abuelo (a) por primera vez la sorpresa es agridulce, dulce por la
llegada del nieto(a) y agrio por alcanzar la condición de abuelo. Pero no hay
otro remedio que aceptar.
Ante tal
realidad los caminos o decisiones son diversos. Los que consideran como lo
mejor aprovechar la juventud y en general tomen la vía en los primeros años se
dediquen a hacer infeliz el resto de las vidas. Aparece el vicio, la botella,
el sexo en exceso y hasta más allá. Estas personas son víctimas de la pereza,
el abandono del estudio, ligereza en el actuar y descuido con los valores
morales que le hubiesen inculcado en la primera infancia, el placer se
convierte en “ley” a más de ello, más vida. Está el que se ha dado cuenta que
se está poniendo viejo y no ha disfrutado lo suficiente y pretende recuperar
“el tiempo perdido”. Dicho y hecho, al despelote, a las fiestas.
Según la fuente consultada hay quien piensa
que la vida es tan breve para ser mediocre y se dan prisa, pero otros desde la
misma juventud ponen la base para ser constructivos el resto de la vida. No
esperan llegar a adultos para sentar cabeza, se afianzan en el estudio no hacen
del amor un juego, no dan puntapié a los valores morales porque saben que se
necesitan. Si al llegar a la madurez se percatan que están rezagados aprietan
el paso porque el tiempo se acaba, se enfocan en el ahora o nunca.
Al final de
la carrera los que se apresuraron en divertirse y nada más y los que se dieron
prisa en cumplir la misión de labrar el futuro. Ambos miran hacia atrás, uno
para decirse “valió la pena divertirse tanto “. De ahí la popular canción “que
me quiten lo bailao” y el otro para decir: valió la pena vivir.