Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

jueves, 23 de febrero de 2023

Quiero un TV que hable español.

 Punto de Vista. El tema de hoy;”Quiero un TV que hable español.

Finales del año 1958, conocí a Manuel “el isleñito”, vendiendo leche, en sendas cantinas de aluminio, a 5c. (un jarro de una botella, 0.75 de litro), sobre una yegua resabiosa que al espolearla tiraba una patada y se le escapaban unos cuantos “peos”, lo que hacía con frecuencia en público para causar risas. Vivía a 2 km del poblado de Paredes en una pequeña finca en “las bocas”, contaba con unas vacas y compartía las labores del sitio con un hermano. El fin de semana en horas de la tarde-noche venía con su esposa y dos hijos para ver las aventuras del Zorro, en el TV de Miguel en la balla de gallos, por solo 5 c( un medio). Al regreso se cambiaban de zapatos y a las bestias que dejaban amarradas en la cerca del solar de mi abuelo, después de tomar guarapo en los llamados vasos gallegos en la refresquera del bar de Belem y Mariana por el módico precio de 5 c. Antes de retirarse decía:

—No paro hasta comprar un tareco de eso—pero yo se como lo quiero. 

Carro similar al del pueblo de Paredes. Foto tomada en Cabaiguán.

Al fin un buen día, alquila el Ford de 1948, así como un cucarachón de la Luz, pagando por seis personas a 40 centavos y completa conmigo que viajaba de lunes a viernes al antiguo colegio “el Apostolado”, años después secundaria básica José Marti y hoy sede de la Universidad espirituana del mismo nombre. En el trayecto del viaje, el tema era el TV, a comprar. Decía que lo que más le gustaba era las noticias y del hombre tomando cerveza Hatuey mientras informaba, y la mujer simpática que anunciaba el jabón Rina cuando decía:...lo bueno que tiene esto es lo malo que se está poniendo..,! (Se trataba de Manolo Ortega y Consuelito Vidal). Primera escala en la tienda la Época en la calle principal de la ciudad. Comienza la selección, el comerciante, haciendo gala de esa profesionalidad ( según decía Manuel años después ya perdida),

—Mire vea todos los modelos y escoja el que le guste, no se preocupe el pago es por “letras”.

—No le gusta este?.

—No el problema no es de gusto—dice el isleñito.

 —fíjese en este Westinhouse, americano, es una belleza. Manuel mueve la cabeza de un lado al otro, mirando a Felique, negando la posibilidad de comprarlo.

 —Este es RCA Victor, más baratos y a crédito, americano también. No le parece apropiado. En esa situación le dice al chofer, —Dale llévame a otra tienda, aquí to’ es americano. —A ver señor no se vaya, tal vez yo pueda ayudarlo. —Ah... bueno, así siiiiiii. —Cómo usted quiere el televisor? —Pregúntele a mi chofer, Felique el de Paredes,ese que está ahí, que mientras más borracho está mejor maneja, el toma cerveza igual que el hombre del noticiero. Ahora mismo antes de venir pa’ qui, se tomó tres o cuatro en el bar de Colón. —díselo cuál televisor yo quiero. —Mire señor, acá el isleñito, quiere un televisor de aquí, de Sancti Spiritus, igual que el de Miguel de Paredes, y que hable solo en español. —Ansina mismo, como el acaba de decir porque en mí casa solo hablamos en canario y en cubano...

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