Punto de Vista; Si de molinos de viento se trata. En las andanzas de Manuel y Musiño por el reparto Canarias, se encuentran en la cola del pan.
—Musiño gracias por haberme cogido la cola.
—De nada
Manuel porque yo estoy claro de que cola no es lo mismo en todas partes del
mundo. Porque si no los comentarios serían del caraj.
—Si de
comentarios se trata, ayer llegó un señor a la cola, al saludo de la bodeguera
le respondió:...Aquí como el Quijote, luchando contra los molinos. Me vinieron
a la mente las decenas y decenas de molinos de viento que se veían hace más de
50 años por las fincas y hasta en el pueblo, pero los más por allá por la zona
del Jibaro,. Inclusive digo más, fui movilizado con una brigada de aquí de
Cabaiguán a la Sierpe a desarmar molinos por todo el territorio. Me tocó en un
lugar llamado Sierpe Vieja, más exactamente en Guanal Alto, donde hubo una
finca ganadera con centenares de cabezas de ganado, de un hombre que no tenía
necesidad de gasolina y petróleo porque era dueño de un garaje en el
capitalismo y tenía en su casa y en la finca varios molinos, que aprovechando
el aire en esos llanos mantenía los tanques rebozos de agua y las reses rozagantes
y las vacas ni hablar, cántaros de leche. Sin preocupaciones ni costos.
—Pues mire,
que casualidad entre otras, en la escuelita de ahí, muy cerca de un montecito
por las noches dormían los “alzados” que quedaban en la zona y en las mañanas
llegaba a dar clases, y paraba en la casa del administrador de la finca y el
inseminador, dormía en el cuartico muy próximo al molino de viento que me
acompañaba en las noches con el sonido de la veleta y el sube y baja de la
bomba mientras los tanques se llenaban y el potrero se regaba. Corría el año
1965, y no hacía mucho tiempo que se había intervenido, la casa aún conservada
y no muy bien cuidadas por los nuevos moradores. Salía cada tres semanas y al
menos leche en abundancia. Años después regresé al territorio en funciones de
trabajo y casi no conocía el lugar, la referencia de los molinos no estaba, los
tanques casi secos, las reses lamiendo el fondo, la yunta de bueyes cansada de
arrastrar el carretón con algunos tanques con agua llenados a cubo. Más gastos
en salarios, más trabajo a los vaqueros, más sed a los animales y nadie sabía
por qué habían eliminado hasta las bases de los molinos. -alguien comentó:
porque eran del capitalismo, y se usarían pipas con tractores, turbinas y la
tecnología. La casa parecía un barracón y la cerca perimetral, que fuera de
malla peerles, no le quedaba ni un pedacito de alambre, las reses tomaban
sombra en el portal.
—Y
recuerdos de otros molinos?.
—Aahhhh!,
si en el poblado donde nací. Y estoy seguro que sabe donde es porque ahí vivían
varios isleños y ahora descendientes no tanto como aquí. Si curiosamente varios
nombrados Manuel, a algunos había alfabetizado, en total con ese nombre la
mayoría, les decía: en Canarias es fácil llamarse así. Entre ellos los
Concepción, los Pérez, los Medina y otros.
—Vaya que sí,
eso es en Paredes, iba alguna vez a las peleas de gallo y jugar billar y
tomarnos la cerveza en el bar de Belén, con Gerardo el “jorobaito” y su hermano
Chepe, se tomaban una caja de cerveza Hatuey entre los dos.
—Yo
recuerda que un muchacho sentado al mostrador “coimiaba”, es decir anotaba las
jugadas y cobraba un medio por cada jugada?.
—Le digo
que si, era nieto de los dueños del bar, eso era por el año 1958.
—Si le digo
que ese era yo.. —Virgen de la Candelaria, que casualidad-y el molino cómo
quedó?
—Ni el
rastro, aquel tanque que se derramaba y los muchachos de la “callancha”. Venían
a coger caña cuando pasaba la cañera y vender catauros de mangos y anones y
mamoncillos y se bañaban con las chorreras de agua. Ese molino era el símbolo
del poblado, el lugar de los adolescentes enamorados y junto al viejo paradero
del Gas-car parte de la identidad. Nunca supe por qué y cuándo lo eliminaron.
Ahora los vecinos lo añoran y lloran cuando tienen que pagar una pipa para
tener agua.
—Así la
cosa señor, el Quijote, mi paisano luchaba contra los molinos para ayudar a los
pobres y los que aquí lucharon contra ellos fue, para gastar más, perjudicar a
los pobres y hacer pasar sed a cientos de miles de reses. A los molinos les
pasó como a los centrales azucareros como comenté ayer con mi amigo, compañero
y socio Musiño.
—Una
pregunta y disculpe. Por casualidad también es usted el que nos hizo famosos
por nuestras andanzas por el veguerío y los refranes sobre el cultivo del
tabaco?
— El otro
día alguien nos comentó: el escritor del libro de ustedes vive por aquí y es
cliente de la Juventud. Y ahora sigue al tanto de las andanzas por el reparto
Canarias.
—Así es,
Manuel, así es, gracias y saludos a Musiño.
—Y...! Si
yo quiero leer ese libro sobre nosotros, qué tengo que hacer?
—Lamentablemente...si
tiene un familiar en el exterior encargarlo a Amazon...
—!Seguimos
como el Quijote.