Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

viernes, 23 de agosto de 2024

Esa inútil frivolidad.

 Punto de Vista. El tema de hoy.  Esa inútil  frivolidad.

 


Hoy de nuevo, se activa la página después de algunos días de ausencia. Sobre este término  del que se habla muy poco  comento hoy porque la virtud ennoblece y cuánta necesidad  tenemos de aliviar la tendencia al egoísmo  y la falta de entendimiento.

La frivolidad es una pseudocultura , algo así como una forma de enajenación, un modo de vida  que limita el desarrollo personal, la creatividad humana, un mecanismo que favorece el estancamiento social  y afecta el medio natural de las personas y las relaciones entre ellos.

Genera mensajes  en los que casi nadie cree. La idea de los artificial  y lo banal se expande  en todas las áreas  de la vida. Es difícil  pero no imposible  entender que la frivolidad es una forma de inconsciencia.

Es el no comprometerse  con la cosas verdaderamente necesarias y tangibles y quedarse  en lo endeble y en lo que resulte inmediato. Vivimos tiempos en los cuales lo individual sufre una marginación  y desinterés en aumento  y al parecer mujeres y hombres dóciles  parecen ser los ciudadanos ideales  para lo que se promueve en estos tiempos.

Tendencia que puede combatirse  mostrando siempre como somos , no tenerle miedo al miedo,  a propósito hace un tiempo le escribí una carta al miedo  donde le decía que no necesitaba de su compañía.

Intentemos conocer lo singular, compartir lo mejor de nosotros  en lugar de cubrirnos  de intentos plásticos  que al acumularse  es necesario  profundizar  para descubrir  la verdadera persona si aún existe.

Ser o no ser, ahí siempre ha estado la cuestión. Hay  denominaciones   que penosamente nombran actitudes  que algunas personas  toman  hacia su apariencia física  y que simulan  abrir la puerta  a una supuesta  ‘’ liberación’’, no es necesario  nombrar las formas.

Pudiera ser que todo esté basado en el asunto de ser o no ser interesante, bello, atractivo, original  que no sea otra cosa más  que el afán humano  de alcanzar aceptación en el grupo, de otorgarse a sí mismo un cierto reconocimiento social, a llegar a la cima de la  notoriedad pública. Al final  resultan  actitudes que se  quedan ‘’en la cáscara’’ y se olvida  lo que realmente  es perdurable y que hace la diferencia  entre navegar o naufragar. El carácter  que podemos formar  reconociéndonos  a nosotros mismos, lo que deseamos, pretendemos  o aquello  por lo que debemos luchar o comprometernos. Se puede ser una u otra denominación  siempre y cuando lo básico  sea el ser humano y esto va más allá  de lo que se porta y sí  de cómo te comportas. Ya sabes como dice un viejo refrán, ‘’Dime de qué presumes y te diré justamente  de lo que careces’’.

Entonces le dejo con el punto de vista sobre esa  inútil frivolidad.        

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