Punto de Vista. El tema de hoy. Esa inútil frivolidad.
Hoy de nuevo, se activa la página después de algunos días de ausencia. Sobre este término del que se habla muy poco comento hoy porque la virtud ennoblece y cuánta necesidad tenemos de aliviar la tendencia al egoísmo y la falta de entendimiento.
La frivolidad es una pseudocultura , algo así como una forma de enajenación, un modo de vida que limita el desarrollo personal, la creatividad humana, un mecanismo que favorece el estancamiento social y afecta el medio natural de las personas y las relaciones entre ellos.
Genera mensajes en los que casi nadie cree. La idea de los artificial y lo banal se expande en todas las áreas de la vida. Es difícil pero no imposible entender que la frivolidad es una forma de inconsciencia.
Es el no comprometerse con la cosas verdaderamente necesarias y tangibles y quedarse en lo endeble y en lo que resulte inmediato. Vivimos tiempos en los cuales lo individual sufre una marginación y desinterés en aumento y al parecer mujeres y hombres dóciles parecen ser los ciudadanos ideales para lo que se promueve en estos tiempos.
Tendencia que puede combatirse mostrando siempre como somos , no tenerle miedo al miedo, a propósito hace un tiempo le escribí una carta al miedo donde le decía que no necesitaba de su compañía.
Intentemos conocer lo singular, compartir lo mejor de nosotros en lugar de cubrirnos de intentos plásticos que al acumularse es necesario profundizar para descubrir la verdadera persona si aún existe.
Ser o no ser, ahí siempre ha estado la cuestión. Hay denominaciones que penosamente nombran actitudes que algunas personas toman hacia su apariencia física y que simulan abrir la puerta a una supuesta ‘’ liberación’’, no es necesario nombrar las formas.
Pudiera ser que todo esté basado en el asunto de ser o no ser interesante, bello, atractivo, original que no sea otra cosa más que el afán humano de alcanzar aceptación en el grupo, de otorgarse a sí mismo un cierto reconocimiento social, a llegar a la cima de la notoriedad pública. Al final resultan actitudes que se quedan ‘’en la cáscara’’ y se olvida lo que realmente es perdurable y que hace la diferencia entre navegar o naufragar. El carácter que podemos formar reconociéndonos a nosotros mismos, lo que deseamos, pretendemos o aquello por lo que debemos luchar o comprometernos. Se puede ser una u otra denominación siempre y cuando lo básico sea el ser humano y esto va más allá de lo que se porta y sí de cómo te comportas. Ya sabes como dice un viejo refrán, ‘’Dime de qué presumes y te diré justamente de lo que careces’’.
Entonces le dejo con el punto de vista sobre esa inútil frivolidad.