Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

lunes, 14 de noviembre de 2022

“Un sueño convertido en realidad y transferido a pesadilla”.

 

Punto de Vista. Reconocer no es Conformarse.  “Un sueño convertido en realidad y transferido a pesadilla”.             

 


 El pueblo espirituano estuvo soñando por años contar con una terminal de Ómnibus Nacional céntrica y decorosa, se pudo concebir el proyecto, asignar el presupuesto y financiar por más de 11 millones de pesos en ambas monedas una moderna instalación en la carretera central en las inmediaciones de la ciudad, amplia, hermosa tal vez la mejor del país, dotada de salones de espera, salón de reservaciones y amplia sala para lista de espera.


Tiendas de Cimex, Artex, punto de Etecsa, cafeterías, baños  modernos, un área de parqueo para decenas de Ómnibus y una agencia de Vía Azul, al frente paradas de ómnibus locales para facilitar el acceso de los viajeros. Parecía que la antigua terminal mixta dejaría de ser la incómoda instalación para los espirituanos y personal en tránsito. Como consecuencia de la pandemia que azotó  al país y en especial al territorio, las autoridades provinciales decidieron utilizar la vieja instalación como Agencia  de Viajeros última hora y lista de espera, esta última con carácter transitorio. Actualmente continúa en ese lugar y desde el punto de vista económico, de calidad del servicio y de aprovechamiento del tiempo, para el cumplimiento de los horarios establecidos, más las consabidas limitaciones del lugar por su higiene, junto con la terminal de ómnibus municipales y la presencia de personal flotante en su diversidad, la presencia en el lugar de viajeros interprovincial es “una pesadilla”. Se incrementa la cifra de personas a viajar, por razones como; estudiantes que se dirigen a inicios de semana a diferentes provincias del país, militares del SMG, trabajadores de otros territorios y alta cifra de ciudadanos de las provincias orientales que han emigrado al territorio como fuente de trabajo, lo que incrementa el flujo de viajeros, cuando por causas como el déficit de combustible, neumáticos, baterías y otros insumos se ha deprimido fuertemente la cantidad de viajes desde Sancti Spíritus a otras provincias, en cifras que llegan hasta dos frecuencias semanales,  tanto a las provincias de Santiago de Cuba, Guantánamo y la Habana, a esta última un viaje diario a la 1 am los martes y viernes, así desde Cabaiguán, Jatibonico, Trinidad y Yaguajay, lo que genera un alto número de personas pendientes a viajes extras (limitados) y carros en tránsito. En las malas condiciones para la espera inútil, de un ómnibus normalmente las personas permanecen durante dos noches y tres días como promedio para viajar al oriente del país, para la Habana puede estar en dos días, por la salida a la 1 am diaria y las dos semanales. Para los de la ciudad, es menos crítica la permanencia pues se anotan la noche antes o al amanecer regresan a las casas y próximo al horario de salida, aparecen en contraste con los que son de otros  lugares y permanecen horas y horas, contando ómnibus en ambas direcciones y no entran a la lista de espera, lo que incrementa el malestar y desespera. En ocasiones alguno se detiene en la cola de los “amarillos” rumbo a Jatibonico y cubren las capacidades sin entrar al andén de los desesperados. Las razones pueden ser diversas, el jefe de turno y empleados ante los reclamos, solo responden que la culpa es de los choferes, (parecen los dueños de los ómnibus) que no es lo mismo que tener el necesario sentido de pertenencia. Exceptuando los rentados. He sido informado por los empleados que hay una circular del Mitrans que autoriza no entrar al lugar si no hay viajeros para ahí. Obvio. Pero el caso es que no hay mecanismos para saber  si traen o no capacidad, por tanto sobra la explicación e inútil la circular.       

Ante esa situación el fundamento sobre la “pesadilla”.

Se ubicó la lista de espera al estilo de la Habana, en Villanueva, donde se multiplica el número de viajeros por su condición nacional y la diferencia que ahí es obligatoria la entrada a cubrir capacidades, por los mecanismos establecidos que no es necesario comentar. Los carros de las otras denominaciones en tránsito y extras pasan por ahí y con independencia de las “ilegalidades, violaciones y búsquedas “resuelven y alivian las necesidades. Un ejemplo, el pasado 24 de agosto a la 1 pm, se encontraba un Ómnibus de Transtur de los grandes en el andén y en el exterior un ciudadano, muy joven me ofrece un pasaje en ese ómnibus en 2000 pesos para Jatibonico.                        

Ante la disposición de no ser obligatorio entrar a la lista de espera, un 0mnibus procedente del oriente del país, de traer viajeros para la terminal nueva, no va a regresar 4 km atrás para cargar en la lista de espera, gasto adicional de combustible, pérdida de tiempo etc, entonces la suerte para el viajero en la vía que con un abanico de billetes de 100 pesos y viaja, mientras el que desespera en la lista de esperar llega hasta los tres días, durmiendo en el piso y los niños y bultos en los asientos.                                

 Los jefes de turnos y empleados de la lista de espera, le anotan para su destino, y le alertan que no hay seguridad de poder viajar porque los ómnibus no entran, excepto los de Sancti Spítitus —Santa Clara, Santa Clara Trinidad y los propios para la Habana, como les comenté, en la mañana martes y viernes y diario a la 1 am.               

No existen custodios, la terminal abierta, libre acceso, personas de diversas características, acompañados por perros a veces, o sino estos pululan por toda el área en busca de alguna sobra, son parte del medio.                  

Los productos que se ofertan para consumo son por personas particulares en reventas a precios inaccesibles y sin garantías.

La higiene es pésima, solo se barre en algunas ocasiones, el calor insoportable, el asedio a los empleados es insoportable exigiendo que los ómnibus entren...

El costo económico, el gasto de combustible y la pérdida de tiempo afectan sensiblemente. De la lista de espera a la Terminal nueva o “museo”, como ya se le conoce son dos km, de manera que en solo tres salidas diarias de los carros de Sancti Spíritus se recorren 16 km innecesarios, atrasos en el cumplimiento de los horarios, hasta de más de media hora, con afectación a los viajeros. Sume al mes cuantos km recorridos inútilmente. Con solo los carros de Sancti Spítitus equivalen a tres vueltas a Villa Clara. Cuál es la política de ahorro?                  

Una de las posibles causas, según refieren jefes de turnos, choferes y personal de control de tráfico que fueron consultados es que un Ómnibus procedente de las provincias orientales, traigan viajeros para la Terminal Nueva, no regrese atrás para recorrer cuatro km a buscar pasajeros. Los ómnibus de Transgaviota, Transtur, Transmetro y otros con destino a o desde Trinidad cargan en el exterior  generalmente.

Un ejemplo reciente, ilustrativo a las 10 am, hace unos días estando en el andén procedente del ómnibus de Santa Clara, un carro Transtur, parqueado, el conductor pedía viajeros para la Habana vía Trinidad. Al parecer desconocía que ahí no existe lista de espera. Un directivo de la instalación le indica que se dirija a la terminal vieja, para cargar. Puede ser J. de turno o de alguna actividad, nombrado Riverol, el conductor le responde:..!Qué va!, no estoy para eso, recojo afuera o voy vacío...        Lamento no haber tomado el No del ómnibus, aunque es una práctica cotidianamente. (así lo informan empleados ).                       

De la afirmación sueños convertidos en pesadillas. Como investigador social, escritor y con un blogs con temas políticos en cuanto a mejorar la calidad de vida  y hacer más llevadera  la situación ante las dificultades e insatisfacción de la población es que resulta necesario  escuchar sus quejas, insatisfacciones, las opiniones y para ello la dirección del país insiste, pero en la práctica no ocurre. Los funcionarios en su mayoría se niegan a esa práctica y la crítica aumenta.                

Los conductores de las decenas de motonetas que trabajan desde Etecsa o el hospital  hasta la terminal vieja y viceversa, identifican el lugar de la TON, como el nuevo museo espirituano. Ante el comentario de lo limpia y tranquila. La respuesta es: no se usa, eso es para los que trabajan ahí pasen el día  viendo la TV (si no hay apagón) y comprando lo que llevan para la cafetería.          

Si quieres viajar te llevamos al Majá y ahí te vas enseguida lo mismo para la Habana que para Oriente.                  

El que inventó esto viaja en carro del Estado.

Nadie se ocupa de esto. Algunos se benefician de esto y por eso no se resuelve cómo se dijo, que por la pandemia. Los dirigentes no saben que está pasando, ¿Por qué el delegado de Transportes no viene por la noche a ver este desastre?. Los funcionarios del Partido y el Estado son incapaces de preocuparse por esta situación. Los jefes de turno y empleados, estamos cansados de plantear este problema y no nos  hacen caso.                  

Otras expresiones que prefiero no  comentar sobre todo cuando las personas que llevan como se ha dicho hasta tres días en espera y unos minutos antes, aparecen las cartas de viaje, autorizos de la dirección, empleados y finalmente dos o tres del público. No así los casos sociales, impedidos y Turnos médicos de cardiología y Cáncer, que se priorizan y la gente no protesta, cuando se muestran los documentos.                          

 Es de reconocer la actitud de la jefa de Agencia, cuando públicamente exige, que lista de espera, no es anotarse e ir a dormir, lo es quien permanece ahí, en esas pésimas condiciones, demostrando la necesidad de viajar.                                     

Es conocido que la más bella y cómoda terminal del país, dispone de las mejores condiciones para una estancia más humana, una dotación de custodios, empleados de limpieza, amplios salones ya descritos. El viejo sueño de los espírituanos debe ser placentero, que cumpla su función social, que gane la merecida opinión de ese pueblo, que pueda contribuir al ahorro de combustible, ganar calidad en el servicio, con salidas a sus horas, que los directivos, funcionarios, empleados de servicios de las diferentes áreas sientan que están recibiendo su salario trabajando y sirviendo a la única razón de que exista esa bella instalación, servir al viajero. Que sea en sí, la Terminal de ómnibus Nacionales que el Estado cubano construyó con la ayuda de ese noble pueblo espirituano para su beneficio y no como postal de exhibición. Ese es el sentir de todos. No es pedir un favor es pedir que se ponga en función de lo que es, servir al pueblo.

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