Punto de Vista. El tema de hoy: dos en uno, la piedra en el camino y lo que puede una sonrisa.
—Sobre el
primer asunto algunas canciones populares nos remiten a tenerlas en cuenta, muy
tarareada después de algunos tragos, esa mexicana que dice:...una piedra en el
camino, me dijo que mi destino era rodar y rodar...! Hay veces que así le
sucede en trámites y gestiones. Otra de la misma procedencia... de piedra ha de
ser la cama, de piedra la cabezera... está clamando por la dureza..! Y otra
cubana... llamando a ser el primero que tire la piedra...! Ya no en metáfora,
de verdad es fácil tropezar con piedras salientes en cualquier calle, o en las
aceras.
Esas pueden
ser evitables, pero las que no tanto las que se encuentran en cualquier lugar y
no dañan los zapatos. Me refiero a la solución o respuesta al asunto que lo ha
hecho tomar un coche( tirado por caballos), para acudir a una dependencia,
entidad, centro de prestación de servicios o sus conexos, después de los buenos
días frente a la persona encargada, más de las veces, si coincide que está
esperando que Etecsa le dé el chance de conectarse, por supuesto no le puede
devolver los buenos días: espere un momento, y hasta mire, dese una vuelta el
compañero(a), está en una reunión en la empresa. O puede que esté en el Consejo
de dirección, lo que debe estar programado y hasta en el convenio colectivo de
trabajo. Lo que ocurre compañera es que no vengo a ver al director, es para un
trámite. Entonces sin dejar de fijar la vista en el móvil que parece se está
conectando, usted escucha, debe venir otro día, ya los turnos de este mes están
dados. Ya tropezó de nuevo. Además ya la persona dejó de cumplir con su
convenio porque no acudió al trabajo, porque su asunto es en horario de trabajo
y tiene que dejar otro día a sus alumnos sin clases o a los la pacientes del
consultorio sin ver, u otro oficio de servicio público, hay mismo se rompe el
nombrado encadenamiento productivo. Así las cosas, así de tropezar y tropezar.
Ahhhh! Todo
podía ser distinto, recuerdo que en uno de los temas del fin de año, decía que
el 2023 debía traer menos caras serias y más sonrisas. Porque la sonrisa de
verdad abre puertas, hace bien a quien
la ofrece y a quien la recibe, no cuesta nada y vale mucho. Debía ser un requisito
para ocupar un cargo público o funcionario decisor. La sonrisa es un misterio
de la naturaleza que nos sorprende. Produce una energía al momento, actúa
mágicamente en la comunicación entre las personas, por eso no debiera
escatimarse en sonreír, alivia la tensión emocional y reconforta el espíritu.
Es un tiempo que demanda de ese beneficio. Lo lamentable es que no se produce
por resolución o leyes, de esas hay muchas pero no para ese asunto.
Ya lo dije, la sonrisa no cuesta nada, y su
efecto es infinito. La sonrisa debe ir acompañada de gratitud y afecto. Debe
servir para aliviar el día y con ello más llevadero el tropezón que está al
alcance de la mano.