Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy.De la serie Cuentos variados.
—Se jorió el picadillo de la familia. No existe pueblo, poblado, barrio donde no hayan
“personajes”, unos populares, otros más mediáticos, algunos que pasan
inadvertidos, pero al fin con esa categoría social, generalmente buenas
personas, todas tienen su público y virtudes, que además los hacen respetados y
queridos, Cabaiguan no está exento, los más conocidos, Oscarito, bailarín de
las comparsas y congas, Oriana en su bicicleta cargada de latas, pomos vacíos
que comercializa en las áreas de fiestas y junto a las conocidas “pipas”, de
cerveza, otros han quedado en la historia y para la historia, ya conocidos. Hoy
les presento a Chanito, el pintor (de brocha gorda), bajito de estatura en la
frontera con el enano. Se le veía con una escalera al hombro, con su
correspondiente cubo y brochas al bolsillo para donde fuera necesario dar
lechada.
No se desprende del tabaco a todas horas, aún
subido en el alero de una vivienda.
De poco hablar
y con una pronunciación curiosa, saluda a cuantas personas se cruzan. Uno de su
acostumbrado proceder, es sentarse en el portal de la vivienda después del
almuerzo, disfrutar del café en el jarrito que cuelga al cinto, prender un cabo
de tabaco y saludar a cuanto transeúnte pase, en especial a las “niñas”, a
quienes alaga con los más variados piropos, y poesías y décimas. Siempre
alegre. Muy apegado a la familia, en especial a una hermana, con quien se
disgustó. Razones: la muchacha llevaba varios años con relaciones con el
casillero. En su momento con más productos cárnicos la familia tenía acceso a
ellos, de forma ventajosa, gracias al carnicero. Un día la joven decide
juntarse con un cochero, y rompe con el casillero, resultando un serio problema
familiar, y disgusto del hogar, ahora podían viajar sin pagar los dos pesos,
pero olvidarse de lo otro. Chanito se puso mal, se veía triste, había bajado de
peso.
— Buenos
días chano, cómo estás?
—muy triste
y extrañando—, alguna novedad?.
—Sí, mi hermana.
—Concho, lo
lamento, si me hubiese enterado te habría acompañado.
—A qué me ibas a acompañar, ella está
contenta, dejó al casillero y le jorió el picadillo de la familia....!
Después de
dejó al casillero al finalizar le agregas y por su mala cabeza le jorió el
picadillo a la familia...!