Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. De Sancti Spíritus la Feria y cosas curiosas de finales del siglo XIX. En algunas ciudades de Cuba en el siglo XIX, ya existían Ferias exposiciones agropecuarias, y el 11 de marzo de 1882 el Ayuntamiento de Sancti Spíritus aprobó organizar la suya para que el pueblo yayabero contara con su recinto ferial atendiendo a las riquezas de este importante renglón de la economía. Se escogió el terreno de los Jardines del Acueducto, el reglamento era originalísimo y se establecían premios a los expositores de ganado vacuno, ovino, caballar y asnal, aves de corral y otros. Se premiaban los caballos por categoría, mejor trote, marcha, paso y galope y premios a la vaca más productiva, ordeñadores más hábiles y cruces de ganado. Los días escogidos para la feria fueron los de San Juan o Santiago (tradición que se mantiene), por la asistencia de forasteros de todo el centro de la Isla. Con el tiempo se programó para los días de Pascua, por el clima más fresco. Se creaba un jurado para la premiación. De esa forma en 1889, se premió la inteligencia y el trabajo creador. (Con ese ejemplo aprecio la génesis de la ANIR). Les muestro el resultado. —Medalla de Oro al farmacéutico Francisco de J. Rabel por sus preparados medicamentos anticatarrales.
—Medalla de
Plata al Central Tuinucú por sus excelentes aguardientes de 22 grados. —Premio
Especial al artesano Manuel Vázquez por su práctico porrón de barro.
—Medalla de
Oro a Domingo Galliano por sus magníficos cueros curtidos.
—Medalla de Plata a Joaquín Villot por sus
útiles cepillos; y por último Medalla de Oro al también artesano Clemente N
Verson por su aparato de taladrar hierro. En la actualidad la Feria
Agropecuaria, continúa, sin el esplendor que alcanzó en el siglo XX con
opciones recreativas diversas. Sigue compartiendo ahora con el Carnaval,
sustituto del insustituible “Santiago espirituano”.