Punto de vista. Reconocer no es conformarse. En lugar del cuento de hoy, les propongo, el tema de hoy.
De la envidia y los envidiosos. —Hay una frase popular, muy utilizada fundamentalmente por los más jóvenes “si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos hubieran”. Una actitud más pertinaz que el odio y más intensa que los celos, malditos celos. Se trata de un sentimiento tan antiguo como el hombre, y está considerado como el más deshonroso y vergonzoso vicio. Leí que Francis Bacon filósofo inglés al referirse al tema decía:” Gussno roedor del mérito y la gloría. También en la literatura se le ha dicho:”Pesar del bien ajeno”. Emoción que resulta fenómeno universal, no definida por una expresión facial específica; los psiquiatras y psicólogos expresan: Diferente a otros sentimientos, demostrar la envidia nunca ha supuesto una ventaja evolutiva. Expertos en el tema, reconocen que es un tabú social que se lleva en silencio porque supone una declaración de inferioridad. Nadie dice ser envidioso, pero como para justificar se utilizan diferentes excusas.
Investigadores
en sociología indican que en esencia se debe a que no es más que una reacción
ante el reconocimiento de un fracaso o una derrota. Intentando negar una
frustración nos comportamos de diversas maneras, algunas ocasiones adoptamos conductas
no adecuadas o erradas aún cuando dependan de la importancia que le demos al
motivo de la envidia. Se envidia cuando se aprecia que otra persona tiene algo
o disfruta de cosas que se desea intensamente o cuando otra persona logra un
resultado que se nos hace imposible, en cualquier caso conducirá a un fuerte
resentimiento de nuestra autoestima. Se ha planteado por investigadores que la
envidia trae consigo el deseo de hacer daño. Es propia de los seres humanos y
aparece en la infancia, no se conoce entre personas desconocidas o entre
quienes tienen un abismo insalvable profesional o temporal. Se acentúa entre
los que presentan o viven circunstancias parecidas, familiares, compañeros de
profesión. Me comentaba un psicólogo “que el sentimiento de envidia se
incrementa cuando se comprueba que el motivo que lo desencadena interfiere con
el sentido de justicia de cada individuo “.Es posible confundir envidia con
celos, pero no es lo mismo, se envidia los logros, éxitos y hasta los bienes y
puede que hasta la pareja, pero no olvida que solo podemos ser celosos con algo
que deseamos conservar. Y como decía El Quijote: “Todos los vicios, Sancho,
traen un no sé qué de deleite consigo, pero el de la envidia no tal, sino
disgusto, rencores y rabias... Entonces diremos, es un sentimiento universal
que no reconocemos sentir. Creo que nunca lo he sentido, y usted?