Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

domingo, 14 de julio de 2024

Yo, yo, mi mismo.


 

Punto de Vista. El tema de hoy.  Yo, yo, y mí mismo.

El tema anterior trató la importancia de la comunicación y lo difícil que resulte fluida  en estos tiempos.  Hoy contextualizo  frases, ideas, conceptos  de filósofos, escritores  e intelectuales de diferentes épocas  sobre el querer ser, imagen pública, tener como  medida de éxito y el límite con el egoísmo.

Yo  quiero, yo puedo, yo deseo, yo, yo y solo yo. Como dice un refrán ‘’ Yo es una palabra muy pequeña para contener nuestro egoísmo que es tan grande’’.

El siglo XXI marcha a pasos agigantados  hacia la cultura de tener, a la posesión  como medida  de éxito, a la preponderancia  de los deseos sobre los valores , del beneficio personal aunque sea a expensas de la pérdida de muchos otros.

Oscar Wilde  escribió’’ El egoísmo no es vivir como uno desea, sino pedir a los demás que  vivan como uno  quiere vivir’’.

El Dalai Lama, por otro lado pregona  que si eres incapaz  de dejar de pensar en ti, que si no eres capaz  de perdonar por amor, perdona al menos por tu propio egoísmo, por tu propio bienestar.

Atrás va quedando aquello de, cuánto me gusta fulana, para sustituir por, que bien viste, que  pinta tiene,  cuántas cadenas lleva y prendas, no caderas, que buen  partido es, el viejo tiene carro y negocios.  Para muchas personas el sentimiento no se mueve por el flujo sanguíneo, sino por el combustible. Aunque esté escaso. Personas de cartón que se asemejan todos. Ingenuos, no inocentes, que no reconocen  que la individualidad y la originalidad propia de cada cual es lo único que puede hacernos diferentes a la vista de otros.

Nda tiene que ver la marca del perfume que se usa, o de la prenda de vestir, ni el bulto de billetes que portas. Hay una canción del popular grupo Calle 13 que dice.’’ Adidas no me usa. Yo uso Adidas’’. La  falta de criterio de muchas personas  es causa de una imagen  y hace de esta una ilusión  de éxito. Ilusión vana, frágil y de color que  arrebata la primera causa  de las libertades. El tener opinión propia.

Cuando nos miramos demasiados a si mismo se llega a no saber  cuál es la cara y cuál la careta.

Pío Baroja, al referirse a quienes de tanto  inventarse terminan  por fundirse con la apariencia y  el vano espejismo de quiene  queremos ser, no de aquellos quienes somos.

Por su parte Julio Cortazar, notable escritor, decía,’’ se levantan, se visten,  se pintan y lentamente  comienza a ser aquellos que no son.’’ Como otros autores avizoró  una de las más oscuras aristas  humanas, la necesidad de ser ‘’algo’’, obtenerlo a cualquier costo.

Quienes creen que poseyendo mucho  gozarán de mayor felicidad, de más amistad, de más amor, se equivocan, ninguno de esos sentimientos admiten ser canjeados. No es que se niegue que pueden tener mayor facilidad para más servidores, más aduladores , que como se ha dicho pueden adquirir mansiones, pero no un hogar, cama moderna pero no el sueño placentero. El más feliz ha de ser el que dispone  de una paz hogareña y una familia saludable, educada.

 

En la década del setenta del pasado siglo, el filosofo  Erich Fromman  previó una sociedad obsesionada  con las posesiones . Decía que el ser humano tenía dos orientaciones básicas, tener o ser.

Desde Punto de Vista,  ambas ideas  son necesarias en el justo límite de un proyecto para una mejor calidad de vida.

La persona  con orientación a tener busca adquirir y poseer cosas. Mientras el que se orienta al ser, se concentra en la experiencia, en el trabajo, la superación, se compromete y comparte con otros.

Lo cierto es que tenga o no razón el filosofo  las cosas no deben significar todo, ni ser privada de  su significado.  Hay un camino que podemos experimentar, siempre y cuando no  se interponga en la forma de vivir el otro. En el término jurídico constitucional se establece que el límite del derecho ciudadano  está cuando afecta al otro.

La crudeza de estos tiempos  no debía hacer perder lo que nos ha caracterizado, ese dar, compartir, comunicarse, que se va modificando aceleradamente  y va predominando la cultura del trueque, el canje, lo siento por los demás, que se consolida, al que le tocó le tocó, aunque ese toque afecte a muchos.

Voltaire decía ‘’Que no ser bueno más que para sí, no es ser bueno para nada.’’ Ningún acto de nuestras vidas, es aislado . En el torbellino que se ha tornado la vida cotidiana  muchos nos no detenemos a pensar en nuestros  actos, se actúa por inercia  o conveniencia.

No importa  cuánto de alto pongas la música, el ruido que hagas para molestar, solo podrás escucharte a ti mismo y entonces es que dirás y te preguntarás qué...¡

No se trata de negar  que la persona a quien más debes querer es a ti mismo, para poder querer a los demás. Ni conformarse con poco, ni desconocer las necesarias aspiraciones  a disfrutar  de los medios y condiciones  que son imprescindibles para una mejor calidad de vida, que nos merecemos.

 

 

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