Punto de Vista. El tema de hoy. El fetichismo en la práctica.
A propósito de un debate de un grupo de
estudiantes universitarios en un medio de transporte colectivo con personas de diferentes
procedencias, edades e intereses, me
percaté del límite del concepto que
trataban porque se referían al
fetichismo, pero en el aspecto
estricto de la mercancía. Uno de los viajeros que prestaba atención al asunto les comenta sobre mi persona por cuanto había sido alumno mío y le expliqué tan bien el tema que aún lo recuerda, y una apreciación exagerada
sobre mi maestría pedagógica.
La hora, el
medio y las circunstancias no me parecieron propicios para servir de árbitro en
el asunto, solo les comenté, este
compañero está cometiendo ahora mismo un
acto de fetichismo, por cuanto está sobredimensionando mis facultades como profesor.
Hahhh ¡ entonces
ese es el significado de fetichismo, asoció una estudiante. Sin el ánimo de
buscar nuevos seguidores de mi página de Punto de Vista, les dije, la forma de acceder
a ella y les prometí tratar el tema.
Un fenómeno
común en la actualidad consiste en
sobredimensionar con una importancia desmedida
a determinadas personas, procesos sociales, objetos
y cosas. Eso es lo que
algunos investigadores han dado en llamar fetichismo.
Su uso más
frecuente ha estado vinculado al
programa de estudios de economía en especial sobre la mercancía, y de esa forma
no siempre los estudiantes logran en la práctica asimilar el contenido.
Los
estudiosos del tema dejan claro que no hay culturas fetichistas, pues el fetiche existe
en todas las culturas como práctica
de pequeños grupos o individuos
que recurren a una veneración
exagerada.
Ahí es donde
nos acercamos al asunto, una veneración será exagerada cuando manipula el sentido socialmente reconocido más allá de nuestros propios valores.
Fetiche no es únicamente la imagen o el ídolo que ponemos detrás de la puerta para ‘’cuidar la entrada’’ o el ojo pintado como señal de advertencia de que estás siendo observado , ni el amuleto ‘’para resguardo’’ de espíritus y malos ojos.
Es decir no
está determinado como fenómeno religioso
o sexual, puede ser y es una mercancía
barata o de mala, calidad que aparece
amparada bajo el efecto de la
escasez y cuyo valor es mucho menor pero convierte en víctimas
a muchas personas donde predomina
el poder de las ‘’cosas’’.
Al
sobredimensionar los objetos le estamos
atribuyendo valores o justificación de ser de ‘’marca’’.
Se olvida
que algunas veces la ‘’marca’’ puede ser
un invento que puede ser hasta
adulterado porque se usa, está de moda o
porque sencillamente no queremos
figurar con menos nivel que vecinos,
conocidos y hasta de quienes no sabemos
ni su procedencia.
Se establece
un mecanismo que rompe con las
ideas y conceptos que han estado presentes en otro
momento. A ello le corresponde un papel
preponderante a la publicidad encargada
de asignar a determinados utensilios y medios la fuerza digamos mágica,
del fetiche, utilizando recursos estéticos con el objetivo de potenciar la mercancía.
A
propósito es bueno recordar un proverbio árabe que asegura ‘’obedecer
a ciegas, deja ciego ‘’.
Entonces no
debemos ser tan estereotipados que
juzguemos a otros únicamente por sus
apariencias, sino por lo que realmente valen.
De tal
manera así he explicado
el fetiche y el fetichismo, fenómeno que nos puede envolver siempre que sobredimensionemos una u otra situación.