Punto de Vista. El tema de hoy : El leoncito se comió al conejito.
El leoncito se comió al conejito. |
Suena el timbre del teléfono, con el altavoz a todo volumen y hasta los que dormitan entre los viajeros de una de las Yutong de la Empresa de Omnibus Nscionales (EON) acuden a su móvil por si lo están llamando. Al fin y en zona de cobertura la señora del asiento 20 responde: Si, mi amor todo bien, tu padre está loco por orinarse y ya el Conejito de Aguada quedó atrás, la guagua pasó por ahí volando, tan bonito que quedó después del arreglo y al menos los baños limpios y con agua..., no..., si hija si sigue así hablo con el chofer y se mea al lado de la guagua. Así que bueno... dice que puede esperar hasta el otro en Nueva Paz, que de eso no tiene nada porque el acoso de los vendedores no te dejan ni caminar..., no, no el conductor no ha dicho nada de parar. Bueno te dejo y te llamo cuando llegue a la terminal.
Unos cuantos kilómetros más ya después que los viajeros se han conformado por llegar al otro Conejito para ir al baño, el conductor anuncia: diez minutos para ir al baño y el que quiera que meriende. Silencio total, otros que ya han hecho el viaje renuncian a bajar.
—Bueno querer cómo querer si, a coro al menos la mitad de los viajeros— pero no se trata de querer es más bien poder, nosotros que somos cuatro y entre ellos dos niños.
Los altos precios de este sustituto del Conejito, no sabemos qué nombre de animalito le pondrán. Tal vez “leoncito” o algo parecido. La diferencia radica en que el chofer y el conductor pasan al área posterior del punto y reciben la buena merienda como premio por hacer la parada ahí.
Que alivio! el hombre puede ir al baño, el viajero con deseos de orinar ve la posibilidad pero minutos antes ha llegado una Yutong arrendada desde el oriente del país y los 10 minutos anunciados no se lo permitirá, el baño anegado ya corre hacia afuera el orine, maloliente y una sola taza para todas las necesidades solo una persona puede hacer uso y el viajero apurado no le queda más remedio que empinar el chorro contra la pared, lo que molesta al que espera su turno.
Por su parte el “cuidador” tan descuidado como el baño, desde la puerta le exige los cinco pesitos, De tan apurado no se subió el falso del pantalón, al salir la mujer asombrada le dice; Manuel mejor te hubieras orinado en los pantalones, mira lo mojado del falso y los cinco pesos que distes, no sólo eso ahora llegas a la Habana con olor a orine y las manos como si hubieras comido “minuta.
-!Es que no hay ni lavamanos!.
Hace algún tiempo la Empresa de Omnibus Nacionales tenía prohibido esa situación, parece que ahora por la política de ahorro evita pagar la dieta a la tripulación, sin importar el maltrato a los viajeros y el prestigio que en un momento tuvo la empresa.