Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

sábado, 10 de diciembre de 2022

Un día en la Habana, entre vuelta y vuelta.

 

Punto de Vista. Reconocer no es Conformarse. El tema de hoy: Un día en la Habana, entre vuelta y vuelta. 

Dispuesto a salir a concretar las gestiones que me trajeron hasta aquí un vecino, antes del saludo me dice: Qué, dándole vuelta a la familia?...Si a darles una vueltecita. La primera parada en la farmacia de la esquina, no hay cola, allá donde vivo, si. Me dispongo a entrar receta en mano y la dependienta me dice; abuelo mire de la vuelta por la otra puerta. Toma el papel, casi sin tiempo para leerlo y, dese una vuelta más tarde para ver si entró. (Me dije, si ya entré). De ahí a la parada del P-3, después de pedir el último, le pregunto al inspector o controlador, más o menos si demora y me contesta, si porque ese carro tiene que dar la vuelta. Sigo mi vuelta y a la tienda dé MLC en busca de un efecto electrodoméstico. Buenos días, pero bueno no tuve respuesta, mire por favor no tiene...No, hace algunos meses no entra, pero dese una vuelta cada rato, por supuesto ella no sabe que no vivo aquí. Después de una vuelta, regreso a la parada, llega el ómnibus y al subir, el cobrador en la puerta, le da vuelta al billete de 5 pesos y dice: mi tío de la vuelta por atrás. Ya en el carro un pasajero con un bulto en la mano, asere si pudiera darse una vueltecita para poner el saco ahí. Al fin a una parte de mi destino, la agencia de viajes. Señorita por favor... con mucho cariño, hay viejito, hasta enero no hay nada, pero dese una vueltecita cada rato a ver si aparece algo. No que va, si lo hago lo que me puedo encontrar es un mareo. Pero además, si mi intención es encontrar un pasaje para irme, cómo voy a estar dando una vueltecita cada rato a la agencia, usted no cree. La mañana transcurre y nada, me dispongo a regresar a la casa donde estoy parando y le pregunto a alguien, dónde puede coger un carro y me dice: mire mi amigo de la vuelta por la otra cuadra y para el P-3. Así lo hice. Después de tanto andar y dar vueltas por aquí y por allá, me dije: No sabía que tenía sobrinos, nietos y amigos que no conocía en la Habana. Y si llego a cumplír con las veces que me indicaron dar la vuelta, no hay trompos ni tío-vivo que me gane.

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