Reconocer no es conformarse. El tema de hoy, “El tiempo de recorrido entre dos puntos no depende de la voluntad sino de los medios”.
Ejemplos
simples lo demuestran, desde la antigüedad sabemos que la distancia más cerca
entre un punto y otro es la línea recta que los une. Lo que no dijeron los
filósofos fue que un tiempo determinado de recorrido solo sería posible por los
medios, no totalmente por la voluntad del individuo. Está demostrado que el
tiempo de recorrido es variable, no cambia la distancia entre los puntos.
Se puede
apreciar que por la vía de ómnibus Nacionales tomando como punto de partida
Santiago de Cuba y el destino la Habana, de no aparecer contratiempos de
cualquier índole el recorrido puede hacerse en 15-16 horas más bien no solo
depende del tipo de vehículo sino de la línea que representan, en este caso,
Vía Azul, Transtur, Transgaviota o las propias Yutong de Ómnibus Nacionales. Si
para el mismo recorrido utiliza el ferrocarril, entonces le parecerá mayor la
distancia (que no varía), sino los inconvenientes propias del medio, puede ser
el cruce con trenes de carga, algún descarriló, trabajos en la vía o animales
sueltos y los trámites de circulación y permisos de vías. Puede el tiempo de
recorrido de la misma distancia extenderse hasta 24 horas, con el normal
cansancio y agotamiento. Los pagadores de promesas hasta el cobre se han
demorado hasta meses, aún con encuentros de recibimientos populares y
acompañamientos mediáticos y los caminantes solitarios que han recorrido el
espacio en mayor tiempo. Por supuesto por vía aérea sólo en minutos, se unen
los dos puntos. Está clara la idea. Entonces este fenómeno tan simple conduce a
determinar que los medios disponibles determinan el tiempo de recorrido entre
el punto de partida y el próximo. Por tanto deja de ser importante el precisar
el tiempo necesario para llegar al punto de referencia, en todo caso lo
importante será el empeño por rebasar la distancia y correr los riesgos de la
velocidad y los obstáculos que pueden ser diversos. Cuántas veces hemos tenido
la necesidad de movernos de un punto a otro, inclusive en el mismo territorio y
ha sido necesario desistir del empeño por no disponer del medio. Por tanto no
está determinado totalmente por la voluntad o el deseo. Más de una vez hemos
invitado a la familia o amistades para visitar un familiar, ir a la playa u
otro motivo y no ha sido posible, no ha podido cumplir las expectativas por no
disponer de los medios y los recursos. Entonces se somete al cuestionamiento
por cuanto diversas causas no le permitieron cumplir su deseo. Luego entonces
lo más importante para emprender un proyecto y garantizar su éxito debe evaluar
primero de qué dispone para el viaje o la fiesta y no se arriesgue a fomentar
expectativas que ni usted mismo sabe si puede hacer la actividad y mover a sus
familiares y amigos. Luego entonces, cuál es la opción, desistir del empeño, resignarse
o lanzarse al intento para ver si se puede o no lograr. O decidir sino es de
apuro, será cuando se pueda...