Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

jueves, 2 de septiembre de 2021

!Alto tres vesas!, El cuento de hoy

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. Jíquima de Peláez, un poblado al centro-norte de la provincia de Sancti Spíritus, al que llegó este autor en el año 1966, el caserío le parecía un pueblo del Oeste, casas altas de madera, algunas del llamado tabloncillo y techos de zinc, en la única calle los quitrines y carretones tirados por caballos y jinetes con el atuendo de vaqueros ofrecía la imagen de películas. A esa comunidad arriba como maestro primario, los alumnos (as) prácticamente tenían la edad del educador, pero se establecía una magnífica relación entre estudiantes y la familia, el lugar sirvió de base para el desarrollo y formación académica del maestro y propició el encuentro de la compañera de la vida, quien tuvo como profesión la carrera pedagógica y la formación de un hogar, de tal forma resulta la presencia en el poblado donde reside hasta el inicio de la década del 80, identificado ya como jiquimeño. De ahí toma anécdotas, historias y leyendas como presidente de la Comisión Municipal de la especialidad además de las vivencias entre isleños que sirvieron como elementos para el libro publicado en Amazon “Manuel y Musiño Andanzas por el veguerío”, fabulaciones y refranes. Y junto a vivencias del poblado donde había nacido, surgió el libro inédito “Estampas del Barrio“ con elementos biográficos y fabulaciones, de las que algunas de ellas se publicarán versiones en esta página . En esos primeros años del 60, las conocidas milicias se encargaba del cuidado y protección de las instalaciones del Estado, en el entonces una tienda del Pueblo en el centro del poblado era custodiada por un haitiano de edad avanzada miembro de las MNR. En la tarde el jefe de ellos le entrega un fusil con sus peines de bala y le orienta: Mire miliciano ud es el responsable del cuidado de la tienda. (En la parte posterior o patio existía un solar yermo), esté atento, ante cualquier ruido, de el alto tres veces, y si no responde métale balas. !Entendido!. -Si jefe ya ta clara.

Sobre las dos de la mañana el poblado despierta alarmado por el tiroteo. Y el miliciano gritaba: Lo bandio asalta la comercia...! Había cumplió la orden de jefe, dijo..., !alto tres vesas!

La yegua del jefe de milicia que pastaba en el solar de la tienda amaneció balanceada.

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