Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. El loro y el feo.
Cierto
comerciante de un llamado punto de venta, tenía un loro muy hablantín en un aro
colgado en el portal del kiosko, vaya animalito para pasarse el día habla que
te habla y repitiendo una y otra cosa, un cliente era reconocido como feo y el
ave de tanto oír hablar del feo, siempre que llegaba el hombre, repetía todo el
tiempo, feo, llegó el feo....se ponía insoportable, y llegó a molestarse de tal
manera que le dijo al dueño, que no iría más al punto para comprar algo, porque
ya se había cansado de la majadería del loro y el hazme reír del público. Por
mucho que el comerciante trató de pedir al feo, digo, al hombre que no le
hiciera caso, no lo convenció.
Ante la
pérdida de un buen cliente, se le advirtió al loro que por su culpa ya no venía
el hombre que no le gustaba le dijeran feo, y ello afectaba la venta, mira loro
majadero ese hombre todos los días nos deja dinerito que falta nos hace, y
molesto el dueño tomó de la cerca un gajo del conocido “matarratón” y le dio un
pase de eso que se dice en los campos; de cuje, que dejó al bicho desplumado y
advertido de no volver a decirle feo, al hombre. Una vez advertido y castigado,
el comerciante avisa al ofendido y le asegura que el maldito loro, jamás se
volverá a mofar de él. De tanto insistirle accedió a regresar a las compras
habituales. El primer día del retorno, el hombre saluda a los presentes,
quienes conocían del asunto, el loro por su parte aro arriba y aro abajo, no
repetía palabra alguna, pareciera acordarse de la “zurra”con el gajo del
también conocido como “bienvestido”. Todo bien, el comerciante satisfecho con
el regreso del cliente. El hombre dudando del cumplimiento de la lección, se
fija que el loro lo mira y lo mira con insistencia: — dime, que tú me miras
tanto?.. a lo que el inquieto loro le responde: Tu sabes... tú sabes...! Vaya
loro travieso.