Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

jueves, 26 de agosto de 2021

El cuento de hoy. El loro y el feo. ( versión)

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. El loro y el feo.

Cierto comerciante de un llamado punto de venta, tenía un loro muy hablantín en un aro colgado en el portal del kiosko, vaya animalito para pasarse el día habla que te habla y repitiendo una y otra cosa, un cliente era reconocido como feo y el ave de tanto oír hablar del feo, siempre que llegaba el hombre, repetía todo el tiempo, feo, llegó el feo....se ponía insoportable, y llegó a molestarse de tal manera que le dijo al dueño, que no iría más al punto para comprar algo, porque ya se había cansado de la majadería del loro y el hazme reír del público. Por mucho que el comerciante trató de pedir al feo, digo, al hombre que no le hiciera caso, no lo convenció.

Ante la pérdida de un buen cliente, se le advirtió al loro que por su culpa ya no venía el hombre que no le gustaba le dijeran feo, y ello afectaba la venta, mira loro majadero ese hombre todos los días nos deja dinerito que falta nos hace, y molesto el dueño tomó de la cerca un gajo del conocido “matarratón” y le dio un pase de eso que se dice en los campos; de cuje, que dejó al bicho desplumado y advertido de no volver a decirle feo, al hombre. Una vez advertido y castigado, el comerciante avisa al ofendido y le asegura que el maldito loro, jamás se volverá a mofar de él. De tanto insistirle accedió a regresar a las compras habituales. El primer día del retorno, el hombre saluda a los presentes, quienes conocían del asunto, el loro por su parte aro arriba y aro abajo, no repetía palabra alguna, pareciera acordarse de la “zurra”con el gajo del también conocido como “bienvestido”. Todo bien, el comerciante satisfecho con el regreso del cliente. El hombre dudando del cumplimiento de la lección, se fija que el loro lo mira y lo mira con insistencia: — dime, que tú me miras tanto?.. a lo que el inquieto loro le responde: Tu sabes... tú sabes...! Vaya loro travieso.

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