Punto de Vista. Reconocer no es conformarse.
Se ha dicho que los sueños, sueños son, que algunos se cumplen y los demás se roncan. De todos modos los sueños en sentido metafórico o nos propician un empujón para invertir la energía rumbo a un objetivo determinado. La fuerza de nuestros sueños marcará un momento importante en nuestro camino. Soñar nos mueve del espacio donde nos encontramos aunque sea de firma breve. El encanto comienza cuando decidimos iniciar la ruta imaginada.
Estamos en momentos propicios para pensar en
nuestros sueños, diversos de por sí. Ahora resulta anacrónico soñar con el
príncipe o la princesa azul o los sueños de Julio Verne. El mundo está habitado
por personas reales con defectos y virtudes, se hace difícil idealizar
situaciones creíbles, lo que nos puede llevar a desilusiones o frustraciones.
Las acciones
reales o serán perfectas, pero son, por tanto valen la pena al decir de
Calviño. Si todos soñáramos con ser cada día personas un poquito mejores sin
dudas nuestro medio sería mejor. Podemos soñar un proyecto de vida, disponer de
una vivienda confortable y un trabajo ideal o de medios que nos permitan un
mejor estado de cosas.
El primer paso, el básico sería luchar por
nuestras ideas y ser consecuentes con ellas. Has el intento de proponerte un
sueño con pensamiento positivo, cada día una pequeña acción y comprobarás qué
hay sueños que no se roncan. Recuerda que el alcance de nuestros pensamientos
es fuerte y como comentamos en un Punto de Vista sobre la confianza! confía y
verás!. Intenta soñar cosas posibles y al alcance de tu voluntad.
Soñar es gratis pero cuesta, no es recomendable invertir horas soñado en metas no alcanzables, es beneficioso hacerlo con las posibles aunque demanden mayor esfuerzo dirigirnos a un destino que nos motive actuar y transformar la realidad que nos incomode. Replantear nuestros sueños y actuar en consecuencia verás que es posible. Sueña despierto.