Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

domingo, 4 de diciembre de 2022

La voluntad de la mujer.

 

Punto de Vista. Reconocer no es Conformarse. El tema de hoy: La voluntad de la mujer. 

- Se cuenta que 11 personas 10 hombres y 1 mujer colgaban de una cuerda que caía de un helicóptero. Deciden que alguien debía sacrificarse, tendría que soltarse porque de lo contrario la cuerda se quebraría y todos morirían. No se ponían de acuerdo en quién sería la persona que debía soltarse. Finalmente la mujer ante la inminente situación da un discurso en realidad muy conmovedora, de cómo ella iba a dar su vida por salvar a los demás porque las mujeres están acostumbradas a ponerse a un lado por el bien de sus esposos e hijos, cediendo ante los hombres sin recibir nada a cambio.

Termina de hablar y todos los hombres conmovidos comienzan a aplaudir... no subestimes el poder de la mujer.

Otra de mujer: —El hombre espera en información del hospital a que la mujer dé a luz. Inquieto, preocupado; como nos ha pasado a quienes somos padres. Cuando sale el médico le dice: —han sido quíntuples.

—Es verdad que soy un cañón...! exclama con orgullo.

—Mire a ver si lo limpia señor, porque han salido negritos. –

Así de intrépida. El hombre con el sudor del rudo trabajo en el campo ha ahorrado unos pesos y no quiere continuar en esa tarea.

—Mujer, no voy a seguir en el campo, con los ahorros vamos a poner un negocio, compraré un carrito de vender helados en barquillos, damos vuelta por el pueblo y vemos cómo nos va.

—Está bien viejo, cuenta conmigo. Dicho esto, el equipamiento y el carrito se encuentran listos. El día del estreno el hombre acomoda los pies en un tenis cómodos para los pies, bolso para el dinero a la cintura, barquillos y diferentes sabores de helado. Transcurre el día, ya casi cuando el sol declina aparece el hombre a la casa, parquea el carrito, viene cansado y no muy contento.

—Cómo te fue?. No me digas na’, mira, el helado derretido y la bolsa de dinero vacía. Esto no da. Tranquilo mi amor, no te desesperes, mañana salgo yo. Así lo hace. Temprano al recorrido. Regresa eufórica, alegre, satisfecha. Parquea el carrito, tira a la mesa el bolso del dinero, lleno de pesos. Asombrado el esposo dice: —mi amor, cuánto dinero, tú si sirves para eso. Pero dime, hiciste todo eso de’lado. No viejo de, lado solamente no, de frente, boca arriba, boca abajo, de todas las posiciones...

 

De adolescente cuando mi abuelo, me entrenaba, como he escrito en otras ocasiones, como heredero de los negocios y buscara mi pareja, me dice: hijo, pronto encontrarás una muchacha que será tu mujer, entonces te llegará tres cosas sin pedir. El amor, los celos y el miedo. Así que sabes prepárate para eso. Pensé en eso y escribí tres cartas en versos dirigidas a ellos:

Amor, qué bueno, llegaste. Sin estar por ti esperando,

Te recibo y te prometo, estar por siempre a tu lado. Celos, tu absurda presencia, no necesito a mi lado,

sin ti me siento alabado. Y muy feliz mi conciencia.

 

Miedo, de ti me despido,

la confianza recobré,

me encontré con la esperanza,

la seguridad y la fe.

De ti, no quiero saber, nunca me vas a encontrar,

para qué quiero tener, lo que nada me va a dar.

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