El tema de hoy: Entre chistes y refranes.
En el
trabajo literario utilizo con frecuencia los refranes y basados en la
experiencia del abuelo como referencia, además de las situaciones que generan
la paradoja y la ambivalencia, lo que ya he comentado. El “chiste” y el doble
sentido me ofrece la posibilidad de tratar situaciones serias, con el humor
propio que es muy criollo, tanto que lo comparo con la palma real. Se conoce
que el cubano “las inventa en el aire”, frecuentemente jaranero y ocurrente. No
es difícil en una conversación incluir una de estas formas, no importa el lugar
y las circunstancias, pueden ser en momentos de estudios, de trabajo, en el
hogar, salas de espera y por qué no, hasta en la funeraria y velorios en las
casas.
Tanto los
refranes y dichos populares son frases breves, la mayoría de autor desconocido,
generalmente son observaciones producto de la experiencia colectiva, a lo largo
del tiempo, de gran variedad y difundidos de generación en generación
tradicionalmente de forma oral, ya desde pequeños escuchamos a las personas
mayores, abuelitos y abuelitas. Cuántas veces en conversaciones serias alguien
incluye un disparate y hace reír. En la docencia hay experiencias en las que se
utilizan algunas de estas expresiones, útiles en el caso de técnicas
participativas. Las utilicé con excelentes resultados. Un buen medio de apoyo
pedagógico, aunque poco tratado como recurso didáctico. En la literatura dan
colores a la narración y contribuyen de manera eficaz a describir
características de algunos personajes o situaciones. Por tradición oral se
conocen y hasta se pueden apropiar. De forma escrita hay autores que han
utilizado estas manifestaciones. En el orden personal las tengo en cuenta en
Punto de Vista, en especial en el libro: Manuel y Musiño. Andanzas por el veguerío.
Fabulaciones y refranes. Sobre la base de lo que llamamos cubanía, es justo
decir que en el proceso de transculturación, la influencia de la inmigración
Canaria, ha estado presente el chiste, el refrán, la ocurrencia de los isleños,
por la picardía y el lenguaje.
Considero
que conservar ese patrimonio de la cultura es un imperativo dentro de nuestra idiosincrasia.
Espero que usted lo considere así. Porque: “A mal tiempo, buena cara”, sin
pensar que está; “Entre la espada y la pared”.