Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

miércoles, 25 de agosto de 2021

Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. Titulo.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento. A finales de la década del setenta, por la zona conocida como “el Algarrobo“ en el Escambray trinitario, integrando una comisión para la llamada división política-administrativa,

Visita casa por casa, recopilando datos personales, el funcionario jefe de grupo llega hasta el bohío donde un robusto campesino montañés con más de 70 años disfrutaba de un “sorullo” y tomaba un descanso para continuar su labor en el cultivo de café. Buenas señor, oiga recorrer estas lomas no es fácil, se agota cualquiera.- No pero tampoco es difícil, se lo diré yo que nací entre riscos y cafetales, pero bueno, llegue y asiéntese, tome un descanso y me dice en qué puedo servirle. - Ante todo, si fuera tan gentil y me ofreciera un vaso de agua, vengo seco de sed. Enseguiiita, tome asiento. Ocupa un taburete, se recuesta pone en sus piernas el portafolio y espera por el agua. -Oiga Titulo, traiga un jarro con agua fresca de la tinaja y un vaso para el visitante. Al segundo un mozalbete de unos 14-15 años con el jarro y el vaso saluda al recién llegado. -Gracias amigo, es verdad que el agua de las lomas en tinaja es excelente. De nuevo el campesino se dirigió al muchacho. !

-Titulo, dile a la vieja que aprepare un buen café para la visita. Título, desde que se cuele lo traes. Título, con el café le traes un sorullo, de los torcidos arriba de la mesa. Le va a explicar al campesino el motivo de la visita, pero antes quiere aclarar una duda que le asalta: Venga acá mi amigo, he escuchado que usted llama al niño, como título,- por qué?. Bueno, eso lo he explicao otras veces. Mire, en el año 60 o 61 vinieron unas gentes del pueblo por estas lomas, así como usted ahora, y me convencieron al igual que a la vieja, que la chica y su prima que vivía en la casa de al lado se fueran pa’ la Habana a estudiar corte y costura, que iban a estar bien, después darían clases aquí a las guajiras y me aseguraron que vendría con un título…, oiga y así fue, mire al poco tiempo se apareció mi hija, con el niño en brazos, y vea ya es un hombrecito y prietecito, la gente cumplió y vino con Título...

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