Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

miércoles, 3 de agosto de 2022

Cuestión de leyes?

 Reconocer no es conformarse. El tema de hoy. Cuestión de leyes? O, Ay vecino!

 

— Todo lo escrito no es ley, pero toda ley escrita se convierte en obligado seguimiento o, al menos, en norma o regulación que vale la pena exigirla y hacerla cumplir. Por ello en la historia de la humanidad existen tantas y tantas leyes, que han ido marcando y establecido un orden de cosas en el desarrollo social, unas veces más y otras menos en correspondencia con lo que se aspira. En la actualidad el problema no es la cantidad de leyes, sino el hacerlas cumplir. Pongamos algunos ejemplos: En la noche no faltan los sonidos. Están los que no dejan de anunciar su presencia, la cantata de un grillo, el pleitear de gratos enamorados, el celoso ladrido de un perro, al que al dueño no le molesta, el ruido de los autos y otros que ocurren y se cuelan por cualquier lugar. Pero el sonido estridente de un equipo de música que le invade el espacio a cualquier hora y el volumen convierte la pieza musical selecta (que muchas veces no lo es), en puro y ensordecedor ruido proveniente del portal de vecino, del auto que se detiene en la puerta de su casa y el que proviene de esos coches tirados por caballo que se escuchan a tres cuadras de distancia y obligan al pasajero a escuchar a veces canciones irrespetuosas o no te permite  comunicarte con quien te acompaña. Qué triste que nos ataquen y nos incomoden porque además enferma, agrava los padecimientos cardiovasculares, eleva el colesterol y provoca insomnio, fatiga y falta de concentración, perdida de equilibrio, cefalea y más daños. Produce interferencia en la comunicación y estrés, Además de los daños físicos y psíquicos vulnera las relaciones de convivencia. Lo peor es como decía mi abuelo; en esta tierra sobran los búhos del hortelano, que ni duermen ni dejan dormir. Y lo hacen para atraer la atención sobre algo que no resulta simpático. Esos irresponsables proliferan por todas partes y te hacen vivir su propia fiesta. Te guste o no te vuelan por debajo de la puerta o por las rendijas de las ventanas el dañino ruido sin contemplaciones, a veces procede de vehículos o motonetas sin silenciador, (que sí las leyes se cumplieran) no afectaría a los vecinos por estar prohibido.

Dígame si alguna vez no lo han cercado en su casa con uno de esos reguetones hasta ofensivos y usted no sabe qué hacer. Me creería si le digo que nos sobran los derechos? Porque la ley ya existe. Y con su letra la posibilidad de hacer prevalecer la calma en nuestro espacio. Hay varios organismos a quienes corresponde actuar. Existen las supuestas medidas, multas confiscaciones entre otras. Ante tamaña indisciplina social no resulta fácil echar mano a los derechos cuando aspiras a un pacto de respeto con los vecinos, con afecto y fraternidad y respeto a la convivencia más que por una ley. Entonces Ay vecino! Que dice entre otras la ley; En Cuba se dispone de leyes para proteger contra el ruido. La ley 81 97 del Medio Ambiente en el Artículo 147 señala que está prohibido emitir, verter o descargar sustancias o disponer desechos, producir sonidos, ruidos, olores vibraciones y otros factores físicos que afecten o puedan afectarla salud humana o dañar la calidad de vida de la población.

Las personas naturales o jurídicas que infrinjan la prohibición establecida en el párrafo anterior, serán responsables a tenor de lo dispuesto en la legislación vigente. Además, el Decreto Ley No. 141/1988, del Ministerio del Interior, considera tales alteraciones una contravención del orden público. Y en el Decreto Ley 130, modificado sobre Seguridad vial se explicita lo relacionado al respecto.

Entonces, no se trata de acumular números de Gaceta Oficial con más y más leyes, sino hacerlas cumplir.

Si estas leyes han sido derogadas deben darse a conocer. Al menos en este Lindo Cabaiguán, al decir de Arturo Alonso, músico y compositor de la emblemática canción con este tema.

Buscando un culpable.

 Reconocer no es conformarse. En la página profesorjfco.blogspot.com el tema de hoy. Buscando un culpable.

Los seres humanos por naturaleza tenemos tendencia a protegernos de las culpabilidades. No nos gusta ir a la cama y sentir que nos llegan ideas acusatorias. Para protegernos las más de las veces echamos la culpa a otros y sentimos alivio, encogemos los hombros y nos da cierta tranquilidad al reconocer que no es nuestra la culpa por supuesto no es importante la causa. Sobre ese tema por demás controvertido e interesante que muchas veces quedan en el aire leí un comentario del profesor universitario Roca Perara, y buscando referencias al respecto señala; Es una tendencia humana tratar de influir sobre el comportamiento de un “otro” o responsabilizarlo de una situación determinada. Lo complicado estriba en las formas que utilizamos para lograr estos propósitos,-afirma: “…si es por medio de la persuasión y el razonamiento con la o las personas o si, por el contrario se intenta la imposición autoritaria desde posiciones de fuerza y poder”. Es lamentable que se utilice este último método de forma tan reiterada, aunque sea con la mejor de las intenciones. Sentir que nos inculpan conduce a que nos sintamos malos, culpables. Y no se trata de los justificados reproches en un momento dado por lo mal hecho, sino de la permanente censura a nuestra integridad para sentir que nos han manipulado los sentimientos, digo manipular porque es este y no otro el estilo de comunicación que acentúa la culpabilidad para mantener el control sobre nosotros.

Este estilo de comunicación lo apreciamos en las relaciones personales, en las amistades, en el plano doméstico, en la sociedad cuando se acude al chantaje emocional o “ayudas” persiguiendo lealtad y subordinación. En estos tiempos es frecuente el culpar a otros o que nos culpen de lo que no es, estando consciente que a quien se alude no le corresponde el error ni es el causante del problema en cuestión. Resulta una buena forma de evadir una responsabilidad y de no ir a la causa del asunto, a usted al otro se le culpa de los resultados negativos, de la incompetencia y de otras cosas, aunque se diga que es propio de humanos.

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