Punto de Vista. El tema de hoy: Si no se trata de sinónimos, son muy parecidas las manifestaciones de vanidad, prepotencia, autosuficiencia.
Vaniodad, imagen tomada de Ecured. |
Una asidua
seguidora de los temas de Punto de Vista, me comenta que ahora más que siempre
aprecia en la vida cotidiana estas manifestaciones, dice que en algunos casos
en funcionarios públicos y empleados en determinados sectores y resulta que la
intención aparentemente es aparentar ser superiores a los clientes, usuarios,
pacientes, empleados, subordinados, socios y otras categorías.
En tanto
autosuficientes y prepotentes están presentes. No obstante vamos a tocar la
vanidad. La vanidad reviste diversas formas, pero todas tienen de común la
pérdida de considerable energía psíquica, de acuerdo a criterios
especializados. Podemos preguntarnos si hay algo más inútil que el despilfarro
de imaginación, de ingenio y de persuasión dirigido a inspirar admiración o de
conseguir aunque sea un poco de elogio ajeno. El que de extravagante modo
interpreta su personalidad, con frecuencia llega a sacrificar objetivos de
mayor valor, tiempo y hasta dinero. El afán de causar admiración al prójimo o
de mostrar una imagen de persona bien informada, que posee conocimientos de lo
último que se trama, puede hacerles perder algo importante. Lo importante es
apurarse a dar la noticia contando que le prestaran atención y le mostraran asombro
y reconocimiento. Puede conceptuarse legitimado para hacer el bien, las
perspectivas de la prueba de consideración que recibe pondrá de manifiesto una
superioridad adquirida. Tolerar la exposición del propio mérito no es, en fin,
más que una vana exteriorización. Las alabanzas y lisonjas son claramente
débiles “que todos los hombres de carácter sienten por ellas verdadera aversión”.
Cuando la vanidad se hace disolvente, es cuando el individuo procura aparentar,
aparentar saber de aquello de lo que apenas conoce algo, aparentar tener más de
lo que realmente tiene, aparentar poder llevar a cabo algo que está fuera del
límite de sus posibilidades. Se aprecia un derroche de energía y diría
enviciamiento del sentido de la justa valoración. Además considerar que quienes
se complacen con el verbalismo acrecentador y las divagaciones se alejan poco
más o menos de la realidad.
He ahí por
qué hay quienes presumen haber llegado antes de haber salido simplemente,
porque terminan por creer sus propias mentiras, aquello de lo que se
vanaglorian. Ud no ha visto personas, que durante una discusión, se animan y excitan,
no obstante el tema que se discute carece de todo interés o importancia.
(parece que tanto ud como yo, en algún momento hemos sido participes), se hace
por el único fin de sostener su opinión y de “probar”, ser dueños de la razón.
De este modo desde punto de vista, está la demostración de la diferencia entre
vanidad o vanidosa, de las restantes manifestaciones.
Complacida
?.
Para mí esta difiere de la arrogante
manifestación de prepotencia y autosuficiencia tan a la mano en la vida cotidiana
en Cuba.