El tiempo…todo el tiempo, recurso natural que le hacen perder. Diversas resultan las circunstancias que inciden en el uso que le damos al tiempo. En ocasiones responden a nuestras posibilidades pero no es menos cierto que a veces segundas, terceras y más personas lo determinan. No son pocas en las que inciden la forma en que nos organizamos, valoramos y nos dedicamos un poco de este Preciado bien. En las condiciones actuales esto último no es que se nos hace difícil sino imposible. Generalmente el tiempo no nos alcanzará para resolver las disímiles situaciones que nos retan. Lo puede corroborar si visualizó el en estas páginas el tema “Vicisitudes de un viejito en el lindo Cabaiguán“. Historias como esa se repiten y repiten cada día. El tiempo un bien natural que nos acompaña hasta el último día de existencia. Filósofos, científicos, poetas se han ocupado del tema y se han inspirado en ese recurso preciado que consumimos segundo a segundo y no es posible almacenar. Es inagotable pero paradójicamente no lo es, no se repone no regresa, solo virtual en la memoria, no es posible reciclar ni siquiera intentar administrarlo. Se nos presenta veloz, invisible intangible e inmaterial. Se nos va no podemos detener y mucho menos dar para atrás. Me parece sea el único recurso que se nos regala en el día en la misma cantidad. La cifra disponible es de 24 horas, es decir 1440 minutos y la cantidad de 86400 segundos. Lo único que puede intentar atraparlo son las fotos donde podemos apreciar minutos pasados. El reloj para medir desde los de arena y sol hasta los digitales ligeros y hasta cósmicos. Se trata entonces de cómo evitar que nos lo hagan perder innecesariamente, he ahí el problema fundamental de la filosofía del tiempo, a veces intentamos armar estrategias para aprovecharlo al máximo. Diría hacer un uso más eficiente de ese recurso. Pero en realidad no se a usted pero a la mayoría se nos va en gestiones en colas, esperas injustificadas e injustificables, conversaciones insulsas, esperando un transporte en una parada de ómnibus, en las instituciones judiciales o de salud, en trámites burocráticos, (digo en Cuba) y hasta lo increíble como se aborda en el tema del mercado en un Punto de Vista anterior, en los mercados en MLC donde te gastan el tiempo innecesariamente para el ciudadano convertido en cliente, donde no es posible adquirir un producto en poco tiempo, porque el trámite del pago es demorado un ritual del caraj. . . no solo pagar con la tarjeta, sino esperar lo inscriban en una lista con dirección particular, nombre y apellidos y firmas, algunos clientes se demoran en ese asunto y si la cajera está escasa de vista públicamente debe dar esa información que de acuerdo a la Constitución, viola la identidad personal. De manera que segundos, terceros y más le malgaste ese bien común ese recurso como se dice no recuperable. Ayudemos unos a otros a hacerlo más aprovechado. Reconocer no es conformarse es posible y necesario hacer más eficiente ese recurso natural.