Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

martes, 7 de septiembre de 2021

Base coheteril en la finca de mi abuelo, se imaginan!.

 
Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy. Seguimos en Paredes, el poblado espirituano del que ayer escribí, lo que perdió Paredes con el desarrollo.

Soldados rusos en Cuba desfilando durante la crisis de los misiles (Tomado de internet).

Hoy no es un cuento tampoco, una crónica de la que conoció el autor. Se trata del tránsito por el poblado en los tempranos días de 1960, cuando los vecinos quedamos alarmados con la presencia de sendos camiones Soviéticos conocidos como Katangas, recuerdo las gomas del alto de personas de seis pies, pintados de camuflaje y con una estructura trasera que mostraba se utilizaban en cargar cosas grandes, digo largas y pesadas. Sus tripulantes desembarcan del alto equipo justo en el frente de la casa de mi abuelo (donde yo vivía), al momento decenas de vecinos se concentraba junto a los artefactos nunca antes visto, así como los hombres, de ojos azules, pelo rojizo y hablando un idioma desconocido, los veíamos como extraterrestre. Al fin se presentan y uno de ellos identificado como Valeri, y mal pronunciando en español pregunta por el amo de la vivienda y presenta una decena de compañeros, el atuendo militar en el vestuario y se identifican como “militares“ de un emplazamiento según ellos próximo a la comuna, término con el que identificar el poblado ( años después comprendí se trataba de un concepto soviético). Se entrevistan con mi abuelo, la pregunta era por qué elegir ese lugar, dos razones aparentemente, una la presencia de cuatro jóvenes, muchachas bien parecidas y con presencia, y otra, la casa del dueño de la finca donde se encontraba el emplazamiento, detalle no conocido. Esa primera visita de presentación fue seguida de otras y otras. Las primeras veces se acompañan de botellas de Vodka, las que ingieren sin control, proponen al dueño de la casa que compre pan y los dejen poner viejos, una vez endurecido picarlos en cuadritos, según ellos para evitar emborracharse, ya que el pan recoge el alcohol. Parece haberse acabado el Vodka y piden les compre alcohol de farmacia y con agua tomaban hasta embriagarse, en esas condiciones ya se conocía pertenecían a un Destacamento o dotación de cohetes nucleares, al sur de la zona central y estaban listos para repeler cualquier agresión militar de los Estados Unidos,- esta comunidad está bien defendida, desde que haga falta los disparamos y en segundos damos el golpe al Norte, y apuntaban en esa dirección. De boca en boca se comentaba sobre los cohetes en la finca de Belén. ( mi abuelo) hasta lo invitaron a ver lo que había en sus tierras, ya no pertenecen a él, formaba parte de la primera cooperativa del territorio que recibió por nombre “Vanguardia Socialista“, se construyó una comunidad y comenzó la producción de productos varios. Con esa nueva forma de producción, un tiempo floreciente, debido al estado que se encontraban por la atención de sus dueños, no se pudo mantener y solo hace unos meses de paso por el lugar, no solo no pude identificar donde se encontraba la Base de cohetes, sino un detalle dentro de centenares de hectáreas de marabú que me permitiera identificar lo que un día fue la próspera finca a la que frecuente en mis años de temprana adolescencia visitaba para aprender sobre su manejo, créanme sentí nostalgia ante ese manto gris verdoso, de tierras productivas, que el desarrollo agropecuario interrumpió. Continuaré con las crónicas sobre el poblado espirituano. Donde entre otras cosas hasta conoció sobre las polémicas Bases coheteriles en Cuba.

Últimos articulos

Puedes intentar escribir.