Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy. De la serie Cuentos variados. Hace unos años, en todas las ciudades del país, se produjo un movimiento urbano que condujo a la creación de los llamados Boulevard. Hasta en los poblados, hace unos días se publicó uno en Paredes, de menos de una cuadra, dos bancos y dos postes con faroles. En fin, esos lugares entre sus características se encuentran, las fachadas pintadas, cestos para el depósito de desechos y fuente de búsqueda para los que recolectan las laticas de refrescos y cervezas. El cuento de hoy, se trata de un hecho real en uno de las calles transformadas, la pregunta que me hacía: quién multa al inspector?.Un señor, de recorrer varias cuadras con el fuerte sol de verano, parece sentirse cansado, se encuentra bajo el alero de una de las construcciones coloniales del lugar, recostó la espalda sobre un muro, flexiona la pierna derecha, retira las gafas oscuras, toma el pañuelo seca el sudor, deposita la jaba en el piso y apoya el pie en la pared. Muy cerca un cartel indica:”No poner los pies “. En eso llega el hombre con el portafolio bajo el brazo, un talonario y un bolígrafo. — Oiga usted no sabe leer?, No se ha fijado lo que dice ahí? El hombre quedó enmudecido, miró hacia el letrero. —lo siento, vengo tan cansado, desde el paradero de ferrocarril, con esta jaba, porque no sé si usted ha leído que no hay guaguas.
—Ni se dio
cuenta, no se dio cuenta, así dice todo el mundo, vengo cansado de no sé dónde.
Mire cómo está el muro, y acabado de pintar, es un asco. El hombre con mucha
vergüenza y tartamudeo intenta disculparse y el inspector le ofrece un discurso
urbanístico y: por favor, deme su carnet, diga lo que diga le pongo la multa,
así lo hizo y le extendió el talón con el pago de 50 pesos, pa´ la próxima
alquile un coche. De nuevo jaba en manos, y gafas para el sol camino hasta la
terminal municipal, rumbo a Cabaiguán. El inspector satisfecho del discurso y
de la multa para cumplir el plan, reconoce su buen trabajo, se premia con una
sonrisa, suspira y después de una mañana agotadora velando los transeúntes,
también se sentía cansado, recuesta la espalda contra el muro. Flexiona la
pierna derecha y apoya la planta del pie en la pared. En la acera del frente el
policía urbano, divisa al hombre que ha puesto el portafolio en el muro y
descansa. Compañero por favor, permítame su carnet, está violando las
disposiciones urbanas, le pondré 100 pesos de multa!