Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy.
Entre
finales de la década del sesenta y los primeros años del setenta del pasado
siglo, por los terraplenes, callejones, granjas ganaderas, cooperativas y hasta
los sitios, se hacían visibles y frecuente, los conocidos motocicletas Urales
con su ronroneo característicos tripulados por jóvenes egresados de la escuela
de veterinaria como técnicos de inseminación artificial, una novedad en los
campos con la reproducción ganadera con sementales de alto porte y vacas
lecheras como la famosa “Ubre blanca”, de esa época e inspirado en un eficiente
inseminador, nació este cuento. Un laborioso campesino disponía de una noble
vaquita que le proporcionaba a la familia la leche, conocía por comentario de
ganaderos que Pancho, el hijo de una isleña conocida de la familia se dedica a
la inseminación, por su relación amistosa el joven técnico ascendió a visitar
el sitio del campesino y le preñaría la vaca. Como el tabaco no espera, informa
a la esposa por el resultado de la gestión y en la mañana siguiente estaría ahí
para el trabajo, le encarga lo atienda, le prepare un buen café y sobre todo le
cree las condiciones al joven. Deja la “Pinta”, nombre que le ha dado al
animal, amarrada en la parte de atrás del rancho vara en tierra, (para que la
mujer no viera el acto ) y le encargó que no se metiera en esos trajines. Así
ocurrió y llega el técnico, el perro alerta su presencia y desde la ventana que
da al patio: Entra niño, te estoy esperando, el viejo está pal sitio, pero yo
te explico. Al momento un jarrito con café humeante y acabado de colar, y
reconoce al recién llegado, pero mira quién es, el hijo de mi amiga Petra, así
que tú eres el que preñas las vacas?...Ya lo sabía, si tú de chiquito me acuerdo
siempre andabas atrás de las chivas, de la yeguita de tu abuelo y eras muy maldito
!cuando yo lo digo!.
—Bien señora dígame dónde está la vaca.
Mira, la
pinta está amarrada atrás del rancho, cuídate que está que faja. —continuó—, te
puse frente al baño una palangana con agua limpia, un jabón y un paño pa’ que
te seques....ahhhh! te fijas bien que atrás de la puerta puse un clavito, pa’
que cuelgues los pantalones...!