Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

viernes, 27 de agosto de 2021

El inseminador

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy.

Entre finales de la década del sesenta y los primeros años del setenta del pasado siglo, por los terraplenes, callejones, granjas ganaderas, cooperativas y hasta los sitios, se hacían visibles y frecuente, los conocidos motocicletas Urales con su ronroneo característicos tripulados por jóvenes egresados de la escuela de veterinaria como técnicos de inseminación artificial, una novedad en los campos con la reproducción ganadera con sementales de alto porte y vacas lecheras como la famosa “Ubre blanca”, de esa época e inspirado en un eficiente inseminador, nació este cuento. Un laborioso campesino disponía de una noble vaquita que le proporcionaba a la familia la leche, conocía por comentario de ganaderos que Pancho, el hijo de una isleña conocida de la familia se dedica a la inseminación, por su relación amistosa el joven técnico ascendió a visitar el sitio del campesino y le preñaría la vaca. Como el tabaco no espera, informa a la esposa por el resultado de la gestión y en la mañana siguiente estaría ahí para el trabajo, le encarga lo atienda, le prepare un buen café y sobre todo le cree las condiciones al joven. Deja la “Pinta”, nombre que le ha dado al animal, amarrada en la parte de atrás del rancho vara en tierra, (para que la mujer no viera el acto ) y le encargó que no se metiera en esos trajines. Así ocurrió y llega el técnico, el perro alerta su presencia y desde la ventana que da al patio: Entra niño, te estoy esperando, el viejo está pal sitio, pero yo te explico. Al momento un jarrito con café humeante y acabado de colar, y reconoce al recién llegado, pero mira quién es, el hijo de mi amiga Petra, así que tú eres el que preñas las vacas?...Ya lo sabía, si tú de chiquito me acuerdo siempre andabas atrás de las chivas, de la yeguita de tu abuelo y eras muy maldito !cuando yo lo digo!.

 —Bien señora dígame dónde está la vaca.

Mira, la pinta está amarrada atrás del rancho, cuídate que está que faja. —continuó—, te puse frente al baño una palangana con agua limpia, un jabón y un paño pa’ que te seques....ahhhh! te fijas bien que atrás de la puerta puse un clavito, pa’ que cuelgues los pantalones...!

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