Punto de Vista. Reconocer no es Conformarse. —-Después de unas ausencias en la publicación por causas del “dengue”, retomo la conclusión de la serie, “Un domingo en la mañana en Cabaiguán.”. Ahora la parte tres y final. Llega el mediodía, la calle Valle, el paseo y la popular calle de los coches permanecen quietas, sin tránsito y recorrer el pueblo desde el centro hasta cualquier punto de la periferia le ofrece dos opciones, una buena caminata a pleno sol o un desembolso para que una motoneta, motorina eléctrica o coche tirado por caballos lo desplace hasta su casa, a veces una jabita con algún producto agrícola bajo el brillante sol, así la vida cotidiana del domingo en “mi lindo Cabaiguán”, según la popular canción del músico Arturo Alonso, o del llamado “pueblo con suerte”, al decir de los escritores del pueblo. Mención a la Virgencita donde en los bancos que rodean la plazoleta personas que se dirigen a la zona de Santa Lucía o Fomento piden a la Patrona un milagro que les haga llegar a su destino. Y que un alma noble, o un funcionario público de tránsito por el lugar le tire un cabito o un aventón. El domingo es el día más difícil, no es laborable pero los medios de transporte no privados continúan moviéndose. Ya en la tarde es fácil encontrar los bancos del paseo y del parque vacío, la demanda del uso de la wifi ha descendido. Solo en determinado punto como frente a la Pizzería o la salida de los Paraguitas o crucero de lo que fue el ferrocarril quienes intentan regresar a Guayos, Neiva u otro punto, después de haber compartido la mañana del domingo con los pobladores de Cabaiguán y rentar uno de esos medios que puede ser el equivalente al salario de un mes. El próximo domingo se repite la película. No coincidir con el Punto de Vista no es estar equivocado.