Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

lunes, 11 de octubre de 2021

Uno de los cuentos variados.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy, de la serie Cuentos variados. - Transcurren los primeros días del año 62 del pasado siglo, en el que se produce un gran movimiento de jóvenes de ambos sexos para la capital con el plan de becas para los adolescentes alfabetizadores y de muchachas con el propósito de estudiar en la escuela “Ana Betancourt “ para campesinas a formarse como costureras y regresar a su territorio para enseñar a las demás. Adolescentes la mayoría, ni ideas tenían sobre la Capital. La comisión creada a los efectos visita hogar por hogar por todo el país, especialmente en zonas intrincadas. Hasta el lugar conocido como “Algarrobo”, en el corazón del Escambray espirituano el trabajo de captación y Armantina y. Beneranda, después de una fuerte argumentación reciben la autorización de la familia para dirigirse hasta la Habana, no faltan los consejos, las lágrimas y las dudas, dejar ir dos adolescentes que no conocían ni a Sancti Spíritus y a Trinidad cuando niñas. Pero el compromiso de que regresarían con Título y Graduada influyó en la decisión. De ese contexto viene el cuento de hoy. Una vez en la Capital, junto a centenares de adolescentes de todo el país, Todo Miramar se convierte en un enjambre de estudiantes de diferentes niveles, cursos, sexos. Una de las muchachas regresa a las montañas con Título.( al que se le dedicó un cuento), la otra quedó en la Habana y según me contaba el padre, se había juntado con un morenito bueno y tenía una nieta llamada Gradua en un lugar que le decían “la Timba”. De visita al Escambray ya con más de 60 años, no se habían vuelto a ver, y en la Habana estaban becadas en diferentes lugares. Cuanta alegría, cuántas memorias, cuántas remembranzas, cuántas historias pendientes. No les Alcanza el tiempo para tanto. Armantina nunca supo cómo su amiga, vecina, y compañera de carrera le había ido en la “primera vez”.

Ya en medio del grupo familiar e hilvanando ideas y entre risas, descubrir la historia.

—Dime Beneranda, cómo te fue, con qué comparas esa experiencia?.—Hay hija, ya con biznietos ni me acuerdo mi amiga-.

—Pues yo si, y lo comparo con lo que me pasó con un dolor de muela.(risas entre todos los presentes).—pero cuéntame—. —Mira, llego a la clínica dental con un dolor de muela de p...!, entro y me dice el dr, súbete ahí, acomódate y abre, pero abre bien, mientras más abras mejor. De tanto miedo no abría los ojos. Siento como que rompe un nailon, para allá voy, me dice, abre y relájate, ya con el dedo metido me lo pasa y lo pasa, y yo ahí muerta de susto.— no sentí el pinchazo—,siento la mano en la barbilla, y casi temblando le digo:..Que me va a hacer?.

—Sacártela...!. —Le dije casi sin poder hablar, por favor que no me duela, pero no me la saque....! Risas y carcajadas.



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