Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

jueves, 1 de julio de 2021

Reconocer no es conformarse. Parte XXV

 Punto de Vista.

 Versionando fábulas. El león y los toros. Cuatro forzudos toros se habían prometido eterna amistad y defensa en conjunto. Desafiando las furias e intentos de embestida del león y demostraban no temerle. al ver acercarse al amenazador animal formaban un fuerte bloque capaz de detener no a uno sino una decena de ellos. El león filósofo y guerrero experimentado planeó cómo engañar a los toros fingiendo no volver a molestarlos. Se dispuso a poner en marcha su plan y crear situaciones para que los toros entraran en rivalidad y en poco tiempo ya tenía en práctica su estrategia dirigida a impedir la unidad para defenderse. Al fin logró que cada toro anduviera por su lado en la sabana.

No hay más que decir. devoró a todos uno a uno. Entonces la moraleja más que clara utilizó frases de refranes como:… divide y vencerás. Rompió el compromiso de los toros cuando se defendían bajo el concepto de:…en la unión está la fuerza. Ideas que deben acompañar al hombre para lograr un propósito. Como siempre le digo: si no coincide con el Punto de Vista no quiere decir que esté equivocado. Puede reconocer su validez y no conformarse con el ejemplo.

lunes, 28 de junio de 2021

Reconocer no es conformarse. Parte XXVIII

 Punto de Vista.  Reconocer no es conformarse.    Versionando fábulas.  

Ratones  malditos ratones.                                         

Un comerciante ante la necesidad de viajar a la capital en gestión de mercancías,  depositada en un pequeño cajón de madera  monedas de plata de sus ahorros lo deja bajo el cuidado de un vecino.  Le pide conservar hasta su regreso.  Demora en las gestiones y en visitas a familiares y amigos permanece algún tiempo fuera del barrio.   Al regreso se dirige a donde el vecino para recoger el cajón con las monedas.  Por lo visto el vecino no tenía por costumbre ser honrado  y con frecuencia decía mentiras le contestó:. . amigo cuanta pena tengo  para más cuidado lo guardé en el  rancho de maíz bien escondido para si alguien sabía de su existencia en mi poder y los ratones,  malditos ratones se comieron el cajón  y lo que contenía a pesar de haberle puesto veneno,  verás no tengo culpa.                                                     

Ante  tan ingenua justificación fingió creer la historia, días después se apoderó del pequeño hijo del vecino y lo escondió.  Lo invitó a comer con el pretexto de compartir y comentar sobre el suceso.  

No puedo aceptar, estoy muy triste con la pérdida del muchacho, es mi adoración y mi capital,  nada me puede quitar la pena.                                             

— No se apene no sufra seguro lo hallará; ayer en la tarde vi como un cuervo lo tomaba en el pico y se dirigió hasta el bosque que se ve desde aquí.   — ¿Cómo puede ser? No es posible que un ave tan pequeñita pueda llevarse una presa tan grande!  — no se da cuenta que es imposible. No sé cómo podría ser,  pero lo vi con mis propios ojos y no lo dude, yo lo afirmo.  Nadie puede extrañarse en un país donde los ratones,  malditos ratones se comen un cajón con monedas de plata haya cuervos que se lleven un niño. . .  el vecino comprendió el mensaje del comerciante; le devolvió el cajón y recobró el hijo.  ¿Qué le parece ?. . .

domingo, 27 de junio de 2021

Reconocer no es conformarse. Parte XXVII

 El pastor y el lobo.

 Un joven jaranero, jodedor como suele decirse pastoreaba un lote de ovejas y con frecuencia se divertía y reía al gritar: El lobo! El lobo! Va a atacar a las ovejas. Próximo al área del pastoreo en unos cultivos atendidos por nobles labradores apurados acudían a prestar auxilio, tirado sobre la hierba reía y reía burlándose de los nobles trabajadores. Así un día y otro día siempre la misma situación y no se cansaba de practicarlo. En una ocasión vino un lobo dispuesto a hacer presa en las ovejas. El pastor esta vez con todas sus fuerzas gritaba y gritaba pidiendo ayuda. Los hombres engañados una y otra vez mostraron no escuchar los gritos y no hicieron caso al llamado de auxilio, el lobo se abalanzó sobre las mansas ovejas y les hacía correr y berrear y burlarse del pastor. La situación creada sirvió de ejemplo al joven. De ahí la moraleja que el que se divierte y ríe engañando a los demás le sucede como al que promete y no cumple, cuando ofrece de verdad nadie le cree. Entonces es posible y necesario no engañar a los trabajadores, a quienes pueden ayudar, a los que acuden al llamado porque puede ocurrir lo que al joven pastor. Como siempre, si no coincide no está equivocado.

jueves, 24 de junio de 2021

Reconocer no es conformarse. Parte XXVI

 Si borramos todos los errores.  

Si somos de las personas  que decimos: de los errores se aprende, así de fácil genéricamente podemos pensar que  en todas las manifestaciones humanas  y en el plano económico,  político y social en el decursar del tiempo se comenten errores los que siempre dejan una enseñanza,  un aprendizaje y nos permite marcar  un antes y un después.

Decir entonces “sí borramos todos los errores del pasado estaríamos borrando la sabiduría del presente”.  En cada acción emprendida en el pasado de más vieja data o del reciente  por disímiles razones llegamos a cometer errores. En decisiones políticas-administrativas se han cometido errores en diferentes circunstancias intentando borrar efectos  del régimen  anterior, llegándose a desmontar no  solo  el orden de dirección y de conducción de un proceso,  sino bienes y obras construidas a determinados costos y para diferentes servicios a la sociedad porque fueron construidas o creadas bajo una concepción  ideológica diferente, con ello se ha borrado la sabiduría del presente.  Decimos pues,  “maduramos con los daños,  no con los años “y nos damos cuenta después que “el mayor de los defectos es no darnos cuenta del defecto“ es decir la causa que nos condujo a concretar el error.  No nos llegamos a percatar que “ un tropezón puede prevenir una caída “ de ahí se infiere la consabida frase: tropezar con la misma piedra.

A más de medio siglo podrá recordar cuántas y cuántas y valiosas obras y de gran valor social y de uso fueron desmontadas para borrar la memoria del capitalismo,  equivalente a borrar la inteligencia del presente.  Tropezar con la misma piedra puede tener una amplia gama de interpretaciones, se presentan en el plano personal la vida doméstica y en uso de facultades con  ausencia de análisis y conduce en la práctica en la expresión “volvimos  a caer en el mismo error “ al intentar borrar no de la memoria sino de forma tangible lo considerado como errores del pasado. Como siempre les digo, puede o no coincidir con el Punto de Vista,  no significa estar equivocado.

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