Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

viernes, 24 de septiembre de 2021

Me recuerdan por allá atrás.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy. De la serie Cuentos variados.

Me recuerdan por allá atrás. No hay ciudad, poblados o pequeños barrios donde falte alguien con dotes de orador y presto siempre a acceder a familiares y amigos para ofrecer las palabras de despedida en el último minuto a un fallecido sea conocido o no, no falta en uno de los bolsillos de la guayabera un pedazo de papel blanco y un bolígrafo para anotar los datos elementales del occiso, no importa mucho que ni haya visto por una vez a quien despide. El discurso es el mismo, solo cambia el nombre y algún detalle del historial.

El despedidor de duelo, en estos tiempos podría ejercer el oficio por cuenta propia. Aunque el mayor pago, lo recibe con la última palabra y recibe a los presentes con un efusivo apretón de manos y el agradecimiento por sus elogios hacia el fallecido por parte de los allegados. En ese momento pasa a ser la figura más importante de la congregación. Así en un pueblo donde el cementerio se ubica en la falda de una loma y en el espacio se aprecian algunas ondulaciones y peñascos de piedra se está produciendo la despedida de duelo de alguien poco conocido, pero acreedor del reconocimiento correspondiente.

El papel en manos para evitar un error, y como siempre hilvanando ideas va extendiendo el panegirico. Es la una de la tarde, el sol en centro del cielo uno de esos días despejados, donde no aparece ni una nube pasajera. Los asistentes sudan, los sepultureros con los instrumentos listos para entrar en acción. Uno de los acompañantes del funeral, conocedor del orador y agotado por el calor, en un momento en que el discursante deja de leer y mira a los presentes, levanta el brazo derecho y desde un peñasco a unos metros de frente, hace la seña que indica que “corte”. Ya cuando casi iba a decir las últimas palabras se impulsa y dice: —Me recuerda el amigo Ambrosio dese allá atrás (indica la ubicación y los presentes mirando)— que el fallecido además, era barbero y de los buenos, de los que a muchos de ustedes y generaciones anteriores prestó su servicio. La viuda que se encontraba al lado del orador, musitó: —señor ese hombre se equivocó de entierro, mi esposo no peló nunca ni un boniato...!

Corte!


jueves, 23 de septiembre de 2021

Detrás de un eficiente ejecutivo hay una buena secretaria.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy. De la serie Cuentos variados. El tema de hoy, la secretaria. No solo se trata de una excelente canción del conocido grupo español Mocedades, muy escuchados en la década del 70, o década “prodigiosa”, así musicalmente como en el sentido de la explosión de tal oficio en esos años con el proceso de institucionalidad del país. Oficio con requisitos previstos por el órgano de trabajo, dentro de los que aparece el nivel de escolaridad (12 grados o técnico medio en la especialidad u otro de los otorgados en los Politécnicos de Economía. Y por supuesto otros no establecidos pero si de carácter imprescindible para ocupar la plaza. Entre ellos: jóvenes, buena presencia personal, inteligente, que tenga algún reconocimiento o recomendación sobre su actitud y aptitudes y no se haya visto involucrada en chismes, si es casada en infidelidades o algo que lesione la seriedad del organismo o la entidad. Una buena recomendación puede ser la del esposo de ésta, si es amigo del funcionario o de la esposa o novia que debe ser consultada en las verificaciones de rigor. Una condición adicional, la confiabilidad. Este tema a criterios del autor poco tratado en la literaturas y otras manifestaciones del arte y pueden ser motivos para varios cuentos y hasta para alguna novela. La secretaria, como dije debe contar con el reconocimiento de la pareja del director, conocerse y hasta compartir confidencias, tanto amorosas como laborales, y para ella nunca su esposo estará ausente, en una reunión importante o en viaje.(funciones propias del oficio ante las llamadas, solicitudes de despachos u otras situaciones. Es decir para garantizar el trabajo no puede “engañar” a quien la considera su amiga.  

Las secretarias son acreedoras de autoridad, pueden emitirle un documento, promover una cita y cómo no, hasta conocer números telefónicos a los que no puede negar la presencia en la oficina o en el lugar donde se encuentre. Es increíble el poder de esa persona, se ha llegado a decir, que gracias a la experiencia y dominio de la secretaria en la empresa son los resultados de los directivos. Una frase que dice, detrás de un hombre de éxito hay una mujer inteligente, pues válida para este oficio.

 Hace un tiempo, por la introducción de la tecnología en las oficinas, en un organismo cuyo nombre no es necesario comentar, a solicitud de recursos humanos se coordinó un curso en informática, y pasar la máquina de escribir al departamento económico.

Organizado el seminario, una vez por semana (algunos directivos habían planteado que por más tiempo no, porque imagínate sin esa persona en la oficina, que sería de él. Al fin la inauguración, el plan de estudios, la frecuencia una vez por semana. Que muchachas más bonitas, que vestuarios, no tanto interés por el curso (algunas), que atención de la dirección, el chofer se encargaba de llevarlas, traerlas, y de ocuparse de todo. (Otro oficio de alta confianza). No faltaba alguna que sustituía la falta de talento con lo que sobraba de belleza. Uno de esos encuentros en un receso, conversan las secretarias sobre temas del oficio y experiencias en el cargo y relaciones con el directivo y sus familias. Así las cosas, siempre algunas más reservadas y menos comunicativas y otras que se destacan por lo otro. El próximo tema de la clase versaba sobre “la comunicación” y observaba el desempeño de las alumnas y de que se habla. El asunto principal de la entusiasta conversación trataba sobre cómo viste el director o como otras decían, el jefe. —mi jefe es especial para vestirse, siempre camisa de mangas largas, zapatos lustrados, olor a perfume y siempre impecable, su esposa es detallista. Siempre al tanto de su presencia. —El mío, tiene complejo de vaqueros, no se quita el sombrero, pantalón Jean, por supuesto de marca y botines, pero es bueno. Pues fíjate y mi jefe, no está en eso, un pulóver sencillo, de esos con el caimancito en el bolsillo y casi siempre el pantalón de miliciano, tiene complejo de estar movilizado siempre. Así una tras otra van describiendo a sus jefes. Una de las jóvenes escucha atenta las descripciones pero no ha intervenido, o no es detallista al respecto o no tiene experiencia. —Ven acá mi hijita, y tú no tienes jefe, no has dicho nada? Si ya veo, cada uno tiene sus características, a veces las esposas influyen y así...queda en silencio por un momento. Al fin—, lo que pasa es que yo nunca he visto a mi jefe vestido...!




miércoles, 22 de septiembre de 2021

Quién le pone la multa?

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy. De la serie Cuentos variados. Hace unos años, en todas las ciudades del país, se produjo un movimiento urbano que condujo a la creación de los llamados Boulevard. Hasta en los poblados, hace unos días se publicó uno en Paredes, de menos de una cuadra, dos bancos y dos postes con faroles. En fin, esos lugares entre sus características se encuentran, las fachadas pintadas, cestos para el depósito de desechos y fuente de búsqueda para los que recolectan las laticas de refrescos y cervezas. El cuento de hoy, se trata de un hecho real en uno de las calles transformadas, la pregunta que me hacía: quién multa al inspector?.Un señor, de recorrer varias cuadras con el fuerte sol de verano, parece sentirse cansado, se encuentra bajo el alero de una de las construcciones coloniales del lugar, recostó la espalda sobre un muro, flexiona la pierna derecha, retira las gafas oscuras, toma el pañuelo seca el sudor, deposita la jaba en el piso y apoya el pie en la pared. Muy cerca un cartel indica:”No poner los pies “. En eso llega el hombre con el portafolio bajo el brazo, un talonario y un bolígrafo. — Oiga usted no sabe leer?, No se ha fijado lo que dice ahí? El hombre quedó enmudecido, miró hacia el letrero. —lo siento, vengo tan cansado, desde el paradero de ferrocarril, con esta jaba, porque no sé si usted ha leído que no hay guaguas.

—Ni se dio cuenta, no se dio cuenta, así dice todo el mundo, vengo cansado de no sé dónde. Mire cómo está el muro, y acabado de pintar, es un asco. El hombre con mucha vergüenza y tartamudeo intenta disculparse y el inspector le ofrece un discurso urbanístico y: por favor, deme su carnet, diga lo que diga le pongo la multa, así lo hizo y le extendió el talón con el pago de 50 pesos, pa´ la próxima alquile un coche. De nuevo jaba en manos, y gafas para el sol camino hasta la terminal municipal, rumbo a Cabaiguán. El inspector satisfecho del discurso y de la multa para cumplir el plan, reconoce su buen trabajo, se premia con una sonrisa, suspira y después de una mañana agotadora velando los transeúntes, también se sentía cansado, recuesta la espalda contra el muro. Flexiona la pierna derecha y apoya la planta del pie en la pared. En la acera del frente el policía urbano, divisa al hombre que ha puesto el portafolio en el muro y descansa. Compañero por favor, permítame su carnet, está violando las disposiciones urbanas, le pondré 100 pesos de multa!

En lugar de entregar su carnet de identidad, extrae del portafolio otro, y: “lo siento policía, yo soy inspectorrrrrrrr... !

martes, 21 de septiembre de 2021

La Rifa,

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy, de la serie Cuentos variados. 

Le ofrezco una versión de un cuento original del libro de mi autoría “Manuel y Musiño “. Andanzas por el veguerío. Fabulaciones y Refranes. El que puede obtener en la plataforma de Amazon. La Rifa. Por los años 50, fundamentalmente en los campos, se hacía frecuente la práctica de “la rifa”, vinculada a la bolita, se dedicaba un objeto, un animal una prenda y a vender papeletas. Bajo esa circunstancia Ñica una señora de un caserío campesino disponía de una potranca del esposo y al fallecer quedó a su disposición. Con ellos vivía la niña, toda una mujer a pesar de contar con pocos años, trigueña hermosa con una larga cabellera que en ocasiones trenzaba y el cuerpo como decían los vecinos que parecía hecha como las estatuas, todo un modelo y la vista de los jóvenes de la comarca y los poblados cercanos.

Con limitaciones económicas, la madre se percata de que la rifa del animal permitiría hacerse de algunos pesitos.

 —Niña—, prepara 100 papeletas, y vamos a salir por el batey y el poblado para rifar la potranquita, yo busco la soga y mañana al amanecer salimos, tú la llevas de riendas y yo cobro, seguro terminamos temprano y así llegamos al pueblo y te compras algunas cositas. Al salir el sol y con el propósito de no coger tanto calor, ya la madre y la joven emprenden la tarea. La muchacha conducía la potranquita y algunos de los hombres con quien se cruzaban usaban jaranas en relación con la niña, algo así en ocasiones como “la bella y la bestia”, o señora si la que se rifa fuera la niña, no tendría que haber salido de la casa. Agradecían los comentarios y proponían las papeletas. —mire señor por tres pesos se puede hacer de una buena bestia-, amigo, se rifa... y así camina y camina y las miradas se fijan más en la muchacha que en el animal. En el camino rumbo al poblado, Abundio, el conocido isleño vuelve de regreso de la Habana, ha bajado del tren, se dirige a la casa maletín en mano y desconocido por los vecinos, en los días por la capital se ha convertido en habanero y jaranero. —muchacho, casi no te conozco con ese vestuario, de dónde vienes?. —de la Habana, respondió—. ¿Y ustedes van pal’ pueblo?. ¿De paseo verdad? ¿Llevan la potranca a herrar o a venderse?. Ni lo uno ni lo otro. Se está rifando. Abundio mira de reojo a la muchacha, viene hecho un poblano.



Señora, a quién rifa?, — A quien va a ser, a la potranquita. Ahhh, no , si fuera la Niña le compraba todas las papeletas y ya.—.

La joven se hace la desentendida y la madre:

-Pícaro entonces usted quiere sacársela…! Abundio replica: sacársela dice usted!...un hasta luego y sigue su camino.

Manuel y Musiño en Amazon

Amiga o amigo, si usted es seguidor en mi página, de los cuentos y temas que publico y prefiere los de sano humor o fábulas de diferentes asuntos, hoy les sugiero adquirir o ver en digital el libro de referencia en el cuento de hoy, estoy seguro le será de gran placer, y pedirlo en la plataforma de Amazon, no se pierda la oportunidad, usted podrá ser protagonista de cada narración. De igual forma si tienes un hijo pequeño, nieto o amigo a quien deseas hacer un bonito y educativo regalo, te sugiero el libro de Cuentos para niños, de mi autoría y la colaboración de una de mis nietas que reside en Cooper City.(Florida). La relación con ocurrentes mascotas. El libro se titula: “Bajo la mirada del Búho “, gracias a todos. Seguimos en profesorjfco.blogspot.com

 

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