Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

lunes, 20 de septiembre de 2021

Benvenido Campesino, siéntase como en su casa.!

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy. Los días previos al 26 de julio de 1959, fueron de preparación para realizar la primera concentración nacional por las efemérides. Miles y miles de campesinos-milicianos se encontrarán en la capital, donde una caravana de jinetes a caballo desfilarán en el multitudinario encuentro. Desde Cabaiguán como de todo el país y por diferentes medios serán recibidos por los habaneros quienes ante el llamado de los principales líderes bajo la consigna de alojar un hermano del campo, llevarán hasta el hogar un campesino-miliciano al que por hospitalidad atenderá hasta después del acto y regresen a sus territorios.

26 de julio en La Habana de 1959

Bajo esas circunstancias, como los miles restantes, Abundio un campesino isleño que no tenía ni idea de la capital es recibido en el hogar de un matrimonio formado por un señor jubilado y la esposa empleada en un comercio, mucho más joven, me contaba Abundio que parecía su hija. Al dar la bienvenida al campesino-miliciano, que vestía camisa de mezclilla y pantalón olivo del uniforme, sombrero de yarey al estilo mambí y por supuesto el machete collin en vaina de cuero al cinto. —Debe estar cansado, de un viaje tan lejos y sin comodidad—así mismo, ese tren de Cabaiguán aquí desde ayer de mañana y toda la noche sin pegar un ojo y sin comer.

—No se ocupe, dice la mujer, ahora llega a la casa, se baña, come algo y a descansar, se pone la ropa de dormir de Paco y le lavo el uniforme, siéntase como en su casa. Verá que lo pasa bien y mañana temprano a la Plaza. En poco rato ya en plena confianza, se habla de la tierra de los “verracos”, del tabaco y lo buena de las tierras por allá, se averigua por un pariente de Paco en Sancti Spíritus y de la familia de la Sra de Oriente que llegaron los primeros días del año con un tío combatiente del Ejército Rebelde que vino en la Caravana de la libertad y se pusieron dichosos de coger una buena casa en el Vedado de unas personas que abandonaron el país, en la calle 23, a pocas cuadras del que se llama ahora “Habana Libre”. Ahí se conocieron ella y Paco, empleado de un banco, y un poquito de más edad.

 Para Abundio el primer día en la Habana fue de maravilla. A decir verdad asustado por el cambio de monte adentro a la capital.—oigan qué clase de presa esa que vi ayer cuando llegué—. ( se refería al malecón). Se veía extraño con esa ropa de dormir. Al amanecer, el campesino—miliciano con el uniforme planchado y perfumado .Al regreso del acto, contando que hasta se subió en un poste para ver a los líderes de la Revolución. De nuevo el baño, la comida y el descanso y en la noche al cine. Al día siguiente “andar la Habana”, al otro día a coger la Estrella de Guanabo, y Abundio en la Playa. Así un día tras otro hasta el séptimo día. Se le había olvidado que al día siguiente del acto, saldría el tren para las provincias orientales y tenía que regresar a Cabaiguán, se sentía tan bien en Casa de Paco y Mima que ni de la familia se acordaba. Por acá por Cabaiguán la familia averigua con los demás campesinos por Abundio, preguntan a los organizadores de los milicianos y nadie lo había visto. Mientras en la casa del matrimonio de Paco y Mima se realizaba el almuerzo de despedida, las invitaciones recíprocas y el intercambio de regalos, Mima recibe el sombrero mambí, Paco el uniforme de miliciano con el par de botas incluido. A la vez Abundio se hacía dueño de la ropa de dormir, del short que uso en Guanabo y la camisa a cuadros y el pantalón de gabardina azul, usado por Paco en el banco, Mima le regaló una gorra roja fosforescente, Paco le ofrece 20 pesos para el viaje. La pareja insiste en acompañar hasta la terminal de ferrocarril pero la mujer debe ir al trabajo. Paco le indica que en el Hotel hay una parada de guaguas y una de ellas lo deja en el tren. Abundio en una semana se creía que conocía la Habana, nunca salió solo. Ya en la parada, diferentes rutas o destinos, el hombre no sabía leer. Se detiene un ómnibus, Abundio lo aborda— Cuánto es?.— 20 centavos. No yo digo hasta Cabaiguán. —si 20 centavos igual— responde el conductor. Observa con interés el recorrido y se fija en cada detalle cuando los viajeros dejan la guagua. La ruta toma el malecón dobla y se incorpora a la derecha, El conductor anunció la parada: San Lázaro, y frente a la iglesia se baja un padre cura. Continúa el rumbo por Belascoain, al llegar a Carlos III, valla Carlos III rayitas, tres hombres descienden y Abundio que viaja en el asiento atrás del chofer se da cuenta y piensa, este hombre conoce a todo el mundo y sabe para donde van. El giro a la izquierda y frente a la parada de la iglesia dice: Reina y una hermosa muchacha baja del ómnibus. Entonces se da cuenta de que a él no lo conocen, se pone de pie toca al chofer por el hombro y le dice: amigo, mi nombre es Abundio el isleño de Cabaiguán. —y qué me dice con eso?.—. Na, pa que me llame cuando me toque bajarme!... Al final del recorrido, justo en la acera frente a la terminal de ferrocarril. — caballero, hasta aquí, todos a bajarse. Abundio tomó el maletín que le habían regalado, mira por las rejas y ahí varios coches de un tren. Cruza el andén, ve un coche con la puerta abierta, sube y se acomoda en un asiento. La ferromoza en recorrido de rutina previo a la salida del tren, se le acercó; —mire compañera si cuando el tren llegue a Cabaiguán, “el pueblo de los verracos, estoy dormido me llama “.— no se preocupe, eso no va a pasar, ahora llamo al policía y el se encarga de que no se duerma.

Más explicaciones, mas enredos, el creía que por haber estado en el acto del 26, podía irse en cualquier tren.

En la ilustración vestido de miliciano y sombrero cuando llegó a la Habana el dia antes de la celebración del 26 de julio y cuando regresó a Cabaiguán una semana después.


Así me lo contó tiempo después, cuando de maestro este autor comentaba sobre sus estudios en la Habana después de la alfabetización. Y Abundio le hacía saber de esas peripecias. Al final comentó, no supe si Mima quedó preñada y tendré un hijo o una hija en la Habana.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Quién recuerda la Provisional 70'?

Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy. Serie Cuentos variados. Allá por los años 70 se produce en el país una explosión de estudiantes de secundaria básica, que demanda la construcción de centenares de ESBEC,(escuelas secundarias básicas en el campo), tantos los alumnos que para el 75–76 fue necesario construir decenas de instalaciones de ese nivel que recibieron el nombre de Provisionales, y se identificaron por números. Así en este territorio fueron varias, que daban cobertura a centenares de muchachos de zonas rurales. Por supuesto creció la demanda de profesores y directivos. De una de estas instalaciones surge el cuento de hoy. Que más que ello es una anécdota que el autor por razones de trabajo conoció, y el protagonista una persona trabajadora, de campo y con experiencia en el trabajo con la educación de adultos.

Provisional 70, Tres Palmas, Cabaiguán


Por necesidades del organismo es designado director de una de las provisionales, pronto alcanzó un nivel reconocido en la actividad productiva, organización y sobretodo en la esfera cultural. Ante la anunciada visita de inspección del Organismo Central, la referida instalación fue seleccionada para representar la entonces región espirituana. Uno de los objetivos del control estaba dirigido al cumplimiento de la Indicación Décima del Ministro de Educación,( que establecía que los directivos de los centros educacionales debían impartir docencia en al menos un grupo), no siempre cumplida por las Mil y una razones a la que se enfrentaban los directores de esos centros. Las que no pretendo señalar.

Los alumnos de tal centro, de campo todos en la zona rural de Fomento, la escuela se encontraba en el territorio de Tres Palmas, municipio de Cabaiguán.

Al fin la esperada visita, como es habitual, los factores presentes. El saludo y presentación. De inmediato planteados los objetivos y: Bueno director, cómo anda la Décima por aquí?. Rápido con la respuesta y su argumentación.

— Eso es lo que mejor anda aquí, pregunte al director municipal, todos los alumnos son del campo, usted sabe que en las zonas campesinas hay tradición de cantar puntos cubanos y aquí en Sancti Spíritus tonadas yayaberas... hay que controlar eso porque en el matutino y el vespertino todos quieren improvisar muchos son poetas y cada día se cantan 10 o 15 décimas...Los presentes sumidos en un silencio absoluto, el funcionario de momento no pudo hablar. —Mire compañero si va a estar aquí más tiempo lo podrá comprobar en la formación de la 1, ya están preparados para cantarle...!

Una invitación a visitar los albergues, a intercambiar con los docentes y no se volvió a tocar el tema de la Décima. En las conclusiones el reconocimiento al centro por el orden en general, por el trabajo cultural y la indicación correspondiente para priorizar el trabajo docente y tener presente al compañero para cuando se abriera una escuela para cantores en la región.

sábado, 18 de septiembre de 2021

La enfermedad del animalito.


 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy. De la Serie Cuentos variados. Hace unos años por las calles del barrio, no se escucha el tilín tilín de la campanita ni el alegre bullicio de los niños, paseando en el pequeño y destartalado coche, conducido por un señor popular, cuyo nombre no recuerdo, que por 20c daba vueltas por algunas cuadras, el coche tirado por un burrito pequeño y peludo como Platero el del cuento de Juan Ramón Jiménez. Este recorrido de cada tarde se disfrutó por varias generaciones. Aún se recuerda y no dudo haya algún seguidor de esta página que paseó en el alegre coche y hasta ayudara a sonar la campanita y darse el gusto de guiar al burrito en algún momento, o tal vez acompañar a un pequeño por esa gira.

Ilustración del burro,  por el autor.


Después de la jornada y bañado el animalito lo ponían a pastar en un potrerito donde los niños del barrio jugaban pelota.

De ahí y con el burrito de protagonista surge este cuento: En horas de la tarde el padre de un pequeño que conocía el animal, al regresar de la escuela, observa algo extraño y le llama la atención el largo órgano reproductor que casi arrastraba al suelo y fuera posible estuviese pensando en alguna burrita. Papá— alarmado el pequeño—, que le pasará que tiene esa cosa colgando. — nada mi niño—, eso es que está enfermo. No ofreció más explicación.

Al siguiente día, el burrito pastaba donde siempre y en el camino por donde transita el niño y esa tarde lo acompaña la madre. Niño al fin y compadecido,— Mira mamá, seguro esta semana no puedo pasear en el coche porque el burrito está enfermo... La madre mira, ve la enfermedad del noble burro y exclamó: “hay mi hijo, yo quisiera que tu padre tuviera la salud de ese animal...”!






viernes, 17 de septiembre de 2021

No encuentro ese país!!!, al final lo vas a encontrar, para los de mi generación.

Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. De la Serie Cuentos variados. Ocurrió por la década del 70(década prodigiosa como se conoce musicalmente) durante el curso mensual de formación de profesores Emergentes, por la zona de Sagua la Grande, en la entonces provincia de Las Villas. Un alumno que se formaba como profesor de Secundaria Básica en la especialidad de Geografía e impartía clases en una ESBEC, muy estudioso, muy disciplinado, muy preocupado por las tareas del estudio independiente muy destacado en clase porque además estaba muy enamorado de la profesora de la asignatura y no quería quedar mal. Se ausentó del encuentro por trámites del Comité Militar, y por lo serio  que se caracterizaba regresó en horas de la tarde al albergue, ante todo preocupado por las orientaciones y la tarea evaluativa. Uno de sus compañeros, muy jaranero, le explica que mañana tiene tarea evaluativa, le corresponde a él exponer a nombre del equipo y de inmediato le indica buscar la libreta y copiar la tarea: —buscar en el planisferio “El país de los sueños” y explicar dónde se encuentra y su importancia en la actualidad ( por supuesto en aquel entonces). Pasado el horario de la comida y a la búsqueda de bibliografía, mapas y el mapamundi giratorio que pidió en la improvisada biblioteca. Llegó la hora del estudio independiente y con la escasa luz del comedor, el disciplinado alumno-profesor comienza la infructuosa búsqueda del “país de los sueños “, aquella bola mapificada, giraba y giraba incesantemente, buscaba y volvía a buscar continente por continente una y otra vez, y nada. Llegó la hora de dormir y el jefe de grupo, y el profesor de guardia indican pasar a los cubículos del dormitorio. El disciplinado ahí, inalterable, de vez en vez e intencionadamente otros compañeros consultan otras localizaciones. Caballeros por favor no molesten, no ven que estoy enredado y en esta bola ni en los libros encuentro el dichoso país y no voy a quedar mal ante la profe, pero de aquí a mañana lo encuentro. El director del curso en el control del estudio, preocupado por el compañero, se dirige a él, pone la mano al hombro y sin conocer sobre la situación, le recomienda descansar. — Director, usted sabe por qué me ausenté, resolví y regresé por tener evaluación mañana—, ahora como no pude aclarar las dudas tengo que sacrificarme. —bien, le autorizo un rato más... a las dos de la mañana, nada de localizar la tarea. Para lograr que fuera a dormir, el profesor de guardia le dice: alumno lo lamento pero tengo que apagar la luz. Recogido el material de estudio y a la litera. No se dormía pensando en la evaluación, además debía levantarse a las seis, para la guataquea de caña hasta las 11, llegar al albergue, bañarse y almorzar para estar a la 1 en el aula. Antes de dormir pregunta al compañero de arriba de la litera— oye, estás dormido. Tu nunca has oído hablar dónde se encuentra el país de los sueños?. — No fastidies más, duerme y sueña, y mañana oyes al programa de radio progreso “Nocturno” y verás que lo encuentras.

Ahí se los dejo: Cristina y los Stop (1968) https://youtu.be/rG-ox5bzbq4

Crsitina y los Stop


 

 


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