Punto de Vista: El tema de hoy: de las andanzas de Manuel y Musiño por el reparto Canarias en Cabaiguán. La caja que prodigaba música, voces, trotes de caballos y tormentas, o la caja mágica allá por los años 20 del pasado siglo.
Radio de la época. Foto tomada de internet. |
—Musiño me recordaba que allá por el año 1922 vimos una caja que hablaba, se escuchaban los trotes de las bestias y música, nos asombramos, porque no conocíamos eso. Cuando lo oía me hacía llorar, reír y pensar en mi madre. Musiño le decía la caja mágica. Me parecía más que la lámpara de Aladino. Se escuchaba en cualquier lugar de la casa de los dueños de la finca y de la vega de tabaco. Se llamaba radio, me dijo un día Benita la mujer —eso te hace soñar, conocer lugares lejanos, imaginar lo que nunca has visto. Vaya mujer instruida. Al tirarnos de la hamaca en la casa de tabaco donde dormíamos ya la mujer tenía hablando aquel artefacto. Recuerdo una mañana temprano al tomar el café una vez dijo: buenos días, Musiño le contestó el saludo y le dijo; bueno amigo venga a tomar el café de Benita. La mujer se orinaba de la risa. Don Antonio, español ya establecido en Cuba, dueño de la tienda y ferretería tenía un radio de esos y él fue quien nos contó que Cuba era uno de los primeros países de América Latina en contar con el medio radial y que por los días de haber llegado nosotros, exactamente el 22 de agosto de 1922 iniciaron las transmisiones por una compañía internacional y el dueño de la emisora era amigo de él, se llamaba Luis Casas Romero, no se me olvida que nos dijo que a ese hombre se le consideraba el pionero de la radio en Cuba.
—Oye
Manuel, como sabía ese gallego.
—Que si, si
Musiño, que fíjate sabia que el 10 de octubre de ese año (1922), ese día se
celebraba el inicio de la guerra contra nosotros en Cuba. El entonces
presidente de la República Alfredo Zayas pronunció el discurso de inauguración,
dice que en español pa’ nosotros y en
inglés para el pueblo americano y que fue el primer control remonto en Cuba.
—Te
acuerdas Manuel que grande las pilas que se le ponían atrás e esos artrfactos, pa’ que hablaran y las vendían en la
ferretería la Bomba en Guayos. No…, y en la de Cabaiguán.
—Así es
hermano, y aquí cerquita del reparto estuvo la primera emisora de Cabaiguán, creo
que se llamaba “1010”, y ahí cantaba Arturo Alonso, músico y autor de esa canción
que cuando la compuso sí era verdad, que decía “…mi lindo Cabaiguán”,
—Si lo
llega a ver ahora!. Como te decía, después de 1934 si en muchas casas la gente
se entretenían con los guateques campesinos, las novelas que volvían bobas a
las mujeres, pregúntale a Petra la isleña, se pasaba el día pegada al radio
entre ellas y Clavelito, con un vaso de agua arriba del radio pa’ ver al
adivino con la guitarra cantando: “ pon tu pensamiento en mí”... Me acuerdo que
a la hora de la novela...deja ver si me viene a la memoria..! Ahh, El derecho
de nacer, hasta Benita lloraba.
—Tú sabes
cuál otro programa se oía al mediodía por to’ los laos, Los tres Villalobos.
—Que
tiempos aquellos!
— Ansina
Manuel.
—Bueno y el
pionero, qué? me dijiste que el dueño de la emisora fue pionero, de qué
colegio?
—No seas
bruto Musiño, quiere decir que fue el primero.
—Ah!
entiendo, entonces nosotros somos pioneros del cultivo de tabaco en Cabaiguán.
—Como tú
dices hermano: ansina mismo.
—Pues a poner a radio Cabaiguán pa’ ver a qué
hora nos toca el apagón.
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