Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El tema de hoy. La cortesía.
Hace unos días, se publicó un fenómeno que toma
auge y se trata del que ya no es el “permiso”, ahora solo “misssoo” y dale. Ahora
hablamos de la cortesía. La que asociamos a caballerosidad o buena educación. Decir
cortesía es decir amabilidad, benevolencia, respeto entre otros atributos. Nada
tiene que ver con doblez, engaño e hipocresía, sino con la educación, la
sensibilidad, la delicadeza y la solidaridad entre las personas. Los
descorteses dentro del conjunto de relaciones sociales, se me parecen a malos
músicos en una orquesta; desafinan. Insultos, ofensas, disputas, encontramos a
cada paso, ahí está la ausencia del control del carácter y de total cortesía,
porque esta calma la cólera del enojado y serena la furia así como es
reguladora de la violencia. Y al final es muestra de fuerza y valor. Recuerda
que la venganza te pone a la altura del agresor. Las personas educadas no
ostentan de ser más instruidas y de que todo lo saben. Si tienes que hacer
señalamientos, entre familiares, amigos, vecinos en el centro de trabajo o
desde la docencia y si es de buenas intenciones las formas deben ser corteses y
prudentes. Quien no aprende a ser propositivo aunque tenga títulos
universitarios, maestrías y doctorados demostrará ser mal educado. La cortesía
no es un don, se consigue o se logrará con la práctica diaria, como un sentido
de la vida, quien la práctica no dice: missoo...! Haga la diferencia, practique
la cortesía, alguien dijo:”Hasta en las flores existe la diferencia, unas
embellecen la vida y otras adornan la muerte.
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