Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

lunes, 27 de febrero de 2023

“El Flotante” y “La Atarraya “

Punto de Vista. El tema de hoy: Andanzas de Manuel y Musiño, por “El Flotante” y “La Atarraya “ en la provincia Ciego de Ávila, allá por el año 2010.

Foto tomada de internet

(Desempolvando la hemeroteca). —La revista Bohemia del Año 102. No 23, de fecha 5 de noviembre de 201, en las páginas 13–15 publica un trabajo con el título: Gastronomía en blanco y negro. Demuestra insatisfacción con la calidad, asociada a insatisfacciones del colectivo laboral de la Atarraya, serios problemas económicos de faltantes en la empresa de comercio del territorio y asuntos de ”El Flotante”, de ello cuentan sus andanzas por esos lares, los dos isleños. “La Atarraya”, en el mayor espejo de agua de la Isla, en la Laguna de la Leche, donde en tránsito por la ciudad después de visitar el famoso “Gallo de Morón” degustaron platos de pescado—cuenta Musiño— que de momento se sorprendió cuando le dijeron: todo aquí es a base de mariscos, miró a Manuel y le dijo: pal’ caraj. Conocieron lo que dice la publicación, que en el mes de enero y en febrero, viraron el “balance de Morón” (2010).cuatro veces; porque la empresa de Comercio con una solvencia tremenda presentó 700 mil pesos de pérdidas y los platos rotos,( no los de servicio gastronómico), eran los trabajadores de La Atarraya, con un salario medio de 250 pesos mensuales.

—Miren que contradicción, en el primer semestre de ese año, tenían 108 mil pesos por encima del plan de ventas, en moneda nacional y la divisa sobrepasaba los 47 mil CUC.

—Así lo supimos en el restaurante,—comenta Manuel —

“El Flotante”, inaugurado a principio de año,(2010),en la presa La Turbina, donde degustaron una buena rueda de pez sierra, dicen que el servicio es bueno, los precios razonables, todo en moneda nacional, los gastronómicos todos jóvenes, atienden los comensales, el movimiento de los comensales contrasta con la quietud de la presa La Turbina, les informan que se ofrecen 7 platos y que la especialidad son los mariscos.

—Ahh parece que tengo problemas en los oídos, comenta Musiño, casi en susurros. Manteles rojos, sobre ellos relucientes copas. Detrás del telón, en la cocina se rompe la magia. Un enjambre de moscas pataletea en más de una decena de platos servidos de tan exquisito manjar. La calidad sigue siendo una asignatura pendiente; afirma la publicación. En aquellos momentos con suficientes recursos.

Manuel, recuerda que al salir de La Atarraya, ya informados de las insatisfacciones de los empleados por la forma de pagos, lo de los platos rotos y esas cosas, al abandonar el lugar, el Capitán del salón mientras abre la puerta les dice: “Espero que estén complacidos “, El cliente que sale satisfecho siempre vuelve”.

 —Así es, por lo menos nos vamos pa’ Cabaiguán bien informados. 12 años después en la gastronomía ya no hay blanco y negro, en todo caso en los empleados, porque con el arrendamiento, las Mipymes, las nuevas formas de pago, y los nuevos actores económicos, la empresa no tiene nada que perder, la especialidad se ha perdido y los precios perdieron la razón.

—Puede ser, aunque no volvimos, es posible que El Flotante, no lo haga y que La Atarraya, los huecos le hayan crecido y se escapen los peces.


domingo, 26 de febrero de 2023

Cogistes la “bolita” Musiño?

 Punto de Vista. El tema de hoy: Cogistes la “bolita” Musiño. En las andanzas de Manuel y Musiño, por el reparto Canarias de Cabaiguán. Recuerdan que reconocer no es Conformarse.

Esta no es precisamente la bolita que cogió Musiño. Imagen de internet.

 —Temprano en la mañana, se encuentran en la cola para comprar la leche de dieta, rutina que se repite cada tres días, porque ambos pertenecen al grupo tres, de la bodega a tales fines.

—Musiño, cogiste la “bolita” anoche? …me dijo Cecilio que él te lo había dicho anoche.

—Pues no Manuel, vía jugao la comida y salió el hambre...!

—De qué me hablas, porque te he preguntado si anoche en el apagón, que a esa hora llegó el pan a la bodega, por eso te pregunté por la “bolita” del pan que tú coges.

—Ahhh no, con la oscuridad que había ni por un saco de pan iba a esa hora a la bodega, además estaba cansao, esperando desde las 8 de la mañana iba y venía a la casa pa’ adelantar el almuerzo por el apagón.

—De qué te quejas isleño, y menos mal que aunque sea a esa hora te la traen, cuando yo te digo la gente no agradece.

—Mira Garafiano, no trates de justificar lo que no tiene... Tú ni sabes lo que dices, te acuerdas cuando Manuel y yo víamos perdio la cuenta de los millones de postura de tabaco que plantamos y los miles y miles de cujes llenísimos de esa hoja nos echamos a los hombros por tantos años en las sitierías cuando tú andabas en el yipe de la cooperativa vacilando Pancho… vacilando y ya no son esos tiempos, ni parecidos, te quedaste en el tiempo, tú sabes bien, tú sabes. Mira nivela que estás en la bobería.

—Los tiempos cambian, las cosas cambian, lo que fue ya no es, tú y Manuel siempre están protestando y quejándose de todo, encaprichados en seguir como antes y eso es imposible. Tú puedes ser como cuando llegamos de Canarias?.Cada vez que los oigo están, que si un pan con timba valía un medio, que si una botella de refresco Materva, grande como caballo valía un medio, que una botellita de ron Bacardi, con el murciélago valía 25c y que patatín y patatán...

—Fíjate Pancho, por eso la gente dice aquí que tú estás quemao.

—Hay que hacer como dicen los poetas de mucha cultura, que en estos tiempos, como está la vida, hacer una décima o un poema que no trate los temas políticos y sociales que vivimos no serían totalmente válidos, porque esos temas que nosotros defendemos y tú nos criticas, son de los qué hay que preocuparse, porque ocuparse de uno mismo y no de otros asuntos es imposible, sería como dicen las gentes que saben; subjetivos, hay que luchar por lo imprescindible, eso es más provechoso que cantarle a la puesta del sol, a lo sublime, a las constelaciones a la luna, cuando la gente sufre, con las catástrofes naturales, los conflictos sociales de cualquier tipo, la miseria y las calamidades, la inflación de la economía y los problemas que tú defiendes pero que sabes que están ahí, y que el sol no se puede tapar con los dedos, y que cerrar los ojos no elimina la tormenta, como oí decir a alguien que escribe en Internet, en una página de esa que se llama Reconocer no es Conformarse. Eso es lo que tú no entiendes Pancho.

jueves, 23 de febrero de 2023

Quiero un TV que hable español.

 Punto de Vista. El tema de hoy;”Quiero un TV que hable español.

Finales del año 1958, conocí a Manuel “el isleñito”, vendiendo leche, en sendas cantinas de aluminio, a 5c. (un jarro de una botella, 0.75 de litro), sobre una yegua resabiosa que al espolearla tiraba una patada y se le escapaban unos cuantos “peos”, lo que hacía con frecuencia en público para causar risas. Vivía a 2 km del poblado de Paredes en una pequeña finca en “las bocas”, contaba con unas vacas y compartía las labores del sitio con un hermano. El fin de semana en horas de la tarde-noche venía con su esposa y dos hijos para ver las aventuras del Zorro, en el TV de Miguel en la balla de gallos, por solo 5 c( un medio). Al regreso se cambiaban de zapatos y a las bestias que dejaban amarradas en la cerca del solar de mi abuelo, después de tomar guarapo en los llamados vasos gallegos en la refresquera del bar de Belem y Mariana por el módico precio de 5 c. Antes de retirarse decía:

—No paro hasta comprar un tareco de eso—pero yo se como lo quiero. 

Carro similar al del pueblo de Paredes. Foto tomada en Cabaiguán.

Al fin un buen día, alquila el Ford de 1948, así como un cucarachón de la Luz, pagando por seis personas a 40 centavos y completa conmigo que viajaba de lunes a viernes al antiguo colegio “el Apostolado”, años después secundaria básica José Marti y hoy sede de la Universidad espirituana del mismo nombre. En el trayecto del viaje, el tema era el TV, a comprar. Decía que lo que más le gustaba era las noticias y del hombre tomando cerveza Hatuey mientras informaba, y la mujer simpática que anunciaba el jabón Rina cuando decía:...lo bueno que tiene esto es lo malo que se está poniendo..,! (Se trataba de Manolo Ortega y Consuelito Vidal). Primera escala en la tienda la Época en la calle principal de la ciudad. Comienza la selección, el comerciante, haciendo gala de esa profesionalidad ( según decía Manuel años después ya perdida),

—Mire vea todos los modelos y escoja el que le guste, no se preocupe el pago es por “letras”.

—No le gusta este?.

—No el problema no es de gusto—dice el isleñito.

 —fíjese en este Westinhouse, americano, es una belleza. Manuel mueve la cabeza de un lado al otro, mirando a Felique, negando la posibilidad de comprarlo.

 —Este es RCA Victor, más baratos y a crédito, americano también. No le parece apropiado. En esa situación le dice al chofer, —Dale llévame a otra tienda, aquí to’ es americano. —A ver señor no se vaya, tal vez yo pueda ayudarlo. —Ah... bueno, así siiiiiii. —Cómo usted quiere el televisor? —Pregúntele a mi chofer, Felique el de Paredes,ese que está ahí, que mientras más borracho está mejor maneja, el toma cerveza igual que el hombre del noticiero. Ahora mismo antes de venir pa’ qui, se tomó tres o cuatro en el bar de Colón. —díselo cuál televisor yo quiero. —Mire señor, acá el isleñito, quiere un televisor de aquí, de Sancti Spiritus, igual que el de Miguel de Paredes, y que hable solo en español. —Ansina mismo, como el acaba de decir porque en mí casa solo hablamos en canario y en cubano...

miércoles, 22 de febrero de 2023

Su tatarabuelo fue cirujano-barbero.

 Punto de Vista. El tema de hoy: El isleño Manuel cuenta que su tatarabuelo fue cirujano-barbero.

Recién saliendo de la barbería del barrio, le comenta su paisano Musiño, que no sabe, cómo calló en “la gata”, de pagar 100 pesos por el pelado, si le dijeron que Irán, también isleño pela por 20 pesos, y él en realidad tiene cabello por ambos lados y nada al centro de la cabeza. Ahí no caigo más.

Señal desaparecida de las barberías. Foto tomada de internet.


Cuenta que en sus ancestros, había un barbero que lo mismo sacaba una muela, que traía un isleñito al mundo. Sin dudas parecería absurdo, y por demás comprensible el asombro. Pero así fue en tiempos remotos. Un hombre que se ganaba el sustento por rasurar a otros podía solicitar un certificado de cirujano-barbero, lo que le garantizaba un estatus superior, en tanto le permitía curar heridas, atender partos y brindar auxilios parecidos, podía además practicar flebotomías ( punzar y sangrar venas )hasta hacer litotomías , (extraer cálculos de la vejiga). Esta fue prohibida más tarde de las facultades reconocidas. En algunos lugares, en Francia por ejemplo se les llamaba “cirujanos de batas cortas”. Debían ser aprobados por los cirujanos de “batas largas”. Para entonces la medicina no estaba tan desarrollada y la cirugía no había alcanzado mayor nivel hasta los siglos XVI y XVIII, por los grandes descubrimientos científicos.

El título de cirujano-barbero era el mismo para todos. Pero en algunas regiones de España existían regulaciones destinadas a procurar que las rudimentarias funciones sanitarias fueran ejercidas solamente por quienes “ponían tiendas” para sajar y no por los que lo hacían para afeitar. Cuenta Manuel que su recontra tatarabuelo no clasificó porque no pudo poner la tienda.

Sobre la experiencia española, se encuentra una curiosa descripción de las barberías andaluzas del siglo XIX. Para distinguirlas, sus puertas eran pintadas de verde o de azul claro, con franjas amarillas. El barbero además era guitarrista y coplero.

Otra fuente trata sobre la clásica barra cilíndrica de franjas blancas y azules, que identifica internacionalmente a la barbería, constituye una de las más antiguas formas de anuncio publicitario.

Entonces no por gusto, se ha reconocido en todos los rincones del país al barbero como el tipo más culto, el que más sabe, al que más se consulta, que disponía de una hemeroteca, diversa desde la revista Carteles, Bohemia y los conocidos “muñequitos”, les confieso que una de esas barberías tuve los primeros contactos con la literatura, y con la farándula de las páginas al respecto, en la edad de la adolescencia temprana.

Esa cultura lamentablemente está casi desaparecida como los dinosaurios, al igual que otras “cosas”, que tenían el surgimiento desde la época de los ancestros de Manuel y Musiño. Ahora en las barberías no se encuentra el clásico cilindro azul y blanco que las identifica, predominan en los portales de las viviendas, cuando se presenta un remolino de viento típico de esta época, usted se imagina. Ahora más que mantener la tradición de las barberías se trata de una triste tendencia con la explosión de los precios, donde hasta un pelado como el referido por el isleño Manuel, con solo algunos pelitos en ambos lados, tuvo que pagar 100 pesos y una madre con dos pequeñitos 200 pesos. Y sin ni siquiera una revista Zunzún para entretener a los pequeños.

—Mira Manuel—, te lo dije el otro día, no son buenas las comparaciones.

 

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