Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

jueves, 21 de octubre de 2021

Los amores de Inocente y Carmelina(conocida como Candela).


Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. De la serie Cuentos variados. -

Una reflexión y los amores de Inocente y Carmelina(conocida como Candela).

Cuando se extraña el lugar, lo que en realidad extrañamos es la época que corresponde al lugar. No se extraña los sitios sino los tiempos, por ejemplo el banco del parque de las primeras relaciones de amor, la sombra del álamo. Las promesas los sustos por el encuentro. No es el lugar los que nos da nostalgia es el momento y las circunstancias lo que nos produce el deseo de volver ahí, no nos damos cuenta que lo que extrañamos es como éramos en ese momento.

Inocente y Candela, ya octogenarios, se disponen a recordar, los tiempos en que a la sombra del álamo del parque a la salida de ella de la escuela, se juraban amor eterno (como la canción de Ana Gabriel), promesas y más promesas frente a la glorieta. Ya hoy desaparecida y en el lugar, un busto del Apóstol.

—Te acuerdas Candela de aquellos tiempos?. No menciona ni el banco ni la sombra del álamo. —vieja recuerdas el día que juramos ser sinceros, no ocultarnos nada. — Si que me acuerdo, pero tú eras del caraj...! —y tu Candelita. —Para cumplir ese compromiso, te seré sincero. Te acuerdas de Magdalena, no la de la canción los “amores de Magdalena “, aquella china que trabajaba en el mercado.

—Sí que me acuerdo.

—Ese cuerpo me lo eché. Y de Lucía, la rubia de la farmacia, la que tenía un cuerpo tremendo. —asiente con la cabeza que sí. —ese cuerpo me lo eché. Y de Cira la viuda con un cuerpo hermoso,

— Si Inocente.

De esa forma dice de Beneda, de Flor y siempre: ese cuerpo me lo eché.

— Si Inocente yo la sabía. —.

—Hablando de aquellos tiempos, te acuerdas de aquel Cuerpo de Bomberos que había atrás de la casa de nosotros, allá en el reparto? —Claro Candela—.

—Recuerdo alguno de ellos, por ejemplo Bienvenido, aquel bombero, grande se parecía a Mijail el Campeón Olímpico de Cuba. Le decían “tres patas”, no sé porque. Candela le dice: No lo olvido.

—Candela estás confundida, es otro negro.

—Inocente no estoy confundida. Así rememoran, los viejos tiempos.

—Bien Inocente, ya cumpliste tu compromiso, ahora yo. Tú me dijiste que te acuerdas de Bienvenido, y del Cuerpo de Bomberos, que eran como veinte hombres.

—Claro Candela, claro.

—Pues sepa usted Inocente...Que ese cuerpo me lo eché yo...!




miércoles, 20 de octubre de 2021

- Lo que no entiendo es por qué lo entiendo

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. De la serie Cuentos variados. - Lo que no entiendo es por qué lo entiendo. Hay una frase anónima de un isleño que dice: ”No es la cachimba la que tumba la bemba sino la constancia “. Y se dice que una gota y otra gota abre un hueco en una roca”. Hoy Punto de Vista le ofrece un cuento que ilustra ambas frases. La salida del pueblo hacia la ciudad cabecera provincial, no faltan personas de todas las edades, de ambos sexos y diferentes oficios que se sitúan junto a la carretera para coger una botella. Dentro de ellas una joven con uniforme de un centro politécnico, extiende el brazo, con el objetivo de llegar a tiempo a clases.

El auto se detiene, el conductor viaja solo, 

—Buenos días, “chofe”, me pude llevar. 

-Si, cierre bien y póngase el cinturón. —Gracias—. La música con canciones de Roberto Carlos se deja escuchar, precisamente esa que dice; “dos amores”....tarararara. De momento no hay comentarios, el conductor con más de dos decenas de años que la joven, puede ser su padre. —Bonita canción y un tema interesante, —No le parece?. Si tiene un mensaje, responde a secas el conductor.

—Usted tiene experiencia sobre eso?.

—Buena pregunta.-

—Compañero, usted viaja diario, lo veo pasar y casi siempre acompañado, hoy es cuando único he tenido la suerte de viajar solo.

— Así es, hay amigos que los llevo pero no tengo horario fijo y a veces voy a otro lugar y no me gusta hacer compromisos. Con el que tengo basta.

— Que pena, yo que tengo que ir día tras día al Politécnico.A veces llego tarde, la botella está de madre, otras veces por el niño me atraso, necesito un transporte estable.

No hay respuesta, el hombre ha sido claro.

—Va por la circunvalación?.

–Sí, paso por ahí.

—Me hace el favor me deja ahí, gracias.

—Regresa por la tarde a la hora de siempre?.

— A veces.

-Pudiera ir con usted, si lo considera déjeme un ladito.

—A qué hora termina las clases?.

—Ya a las tres estoy esperando carros, ahí enfrente. —ok—.

Unos minutos después de la hora, la señal el auto se detiene.

—Lo estaba esperando, sabía que vendría.

-No, confié en eso, le dije que no puedo hacer compromiso. Hoy fue posible, debo regresar más tarde, a veces de noche tengo actividad.....

—Lo hace frecuente?, si...!

—Ay compañero, yo debo venir a prácticas de estudio en ese horario y no puedo casi nunca, tal vez me pudiera ayudar. En el transcurso dos personas más abordaron el vehículo. La joven hace un gesto de desaprobación. —Las dos viajeras se quedaron a la entrada del pueblo. El auto se dirige hacia la casa del conductor, se detiene para que la joven baje. No lo hace en el momento, queda pensando. Pudiera acercarse a donde vivo, mi esposo está allá, no llegue pero conozca el lugar. Dicha la dirección, está bien, aprovecho a ver alguien que vive en esa zona.

Próximo a la vivienda el auto se detiene, la joven baja, y chao, nos vemos.

Un día y otro día, la gota que perfora la roca. Ya no es solo el viaje diario, la presencia en el centro de trabajo, la compañía a otros lugares, la constancia de la cachimba. En uno de esos días, la señal de la botella, lo que la joven ha considerado su asiento, está ocupado, más otro viajero en la parte posterior, el auto no se detiene. Al siguiente día fue posible. Una mujer en el asiento de alante y otra persona atrás. Los temas de conversación variados, el conductor habla poco, la joven nada. Ya al llegar al destino, se han quedado dos de los viajeros.

—Ayer me dejaste botada, venías acompañado, me imagino por quien.

—Si mí esposa. Viene conmigo algunas veces.

—No te preocupes, debías enseñarme quien es, sabré comportarme, debo saber que tienes dueña...entiendo que no quieras que te vean conmigo, entiendo que no quieras ponerle nombre a esta relación, lo que no entiendo es por qué lo entiendo!—no tengo celos con tu esposa, no perdonaría que tengas otra relación, ahora veo que como dice la canción, “dos amores”. Recuerdas que el primer día que me diste botella estaba puesta esa canción, te pregunté si tenía experiencia con eso y quedaste callado.

Cierto, se cumple lo dicho por el isleño, no es las cachimba quien tumba la bemba, sino la constancia...!

martes, 19 de octubre de 2021

No me digas ahora que te llamas Eligio y te convertiste en taxista.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse .El cuento de hoy. De la serie Cuentos Variados. -

 El auto se desliza suavemente por la bajada próxima a una parada de ómnibus a unos metros de la estación de ferrocarril, el sol aún no ha disipado la niebla de la mañana frecuente en el área. Una mujer insistente con el brazo extendido con el propósito de que el vehículo se detenga, el conductor viaja solo, se detiene y mira hacia el interior de la parada y aprecia algunos bultos. La persona se acerca a la ventanilla y —compañero va lejos?, no, que le ocurre—, nada estoy desde la madrugada aquí y ni las guaguas de transporte me han parado, pero doy gracias a Dios que alguien se conduele. —Los bultos son suyos, o viene acompañada— Son míos. Al instante el conductor del vehículo baja y comienza a organizarlos en el maletero. —Ay…! Gracias, después de tanta espera. —No se preocupe. La mujer comienza a organizar el cabello, se ve cansada, agitada, soñolienta.

—Llegó en el espirituano desde la Habana?.—No, en el Manzanillero desde Bayamo..!, que noche, en ese tren sin luz en el coche, y sin pestañear porque te dejan sin nada y un calor sofocante. —Mire, de momento llego hasta ahí alante, la dejo en la parada y si no se ha ido la recojo....! Ay compañero, si a usted no le molesta y no le causo problemas yo puedo esperar. —No, por nada, (pone música), descanse y eche un sueño. —Bien que me viene—.

Justo donde se parquea el auto, un jardín, y un mar pacifico muestra sus flores, rojas y frescas del amanecer. Ya el hombre ha terminado su gestión, toma una flor recién abierta, la mujer dormita. —Joven, ya continuamos, póngase esta flor en ese pelo negro, le quedará bien, porque mire, se me parece a la Gitana Tropical, de Víctor Manuel , cualquiera diría que usted le sirvió de modelo. —Por favor no me digas eso, en estas condiciones que vengo.— no se preocupe . —Dígame Lucía, ese es mi nombre. —Lucía dice usted, si es así, como sería, porque se ve bien. —y usted debe llamarse Elogio—

Continúa el viaje y—Quien me iba a decir que Dios sabe, porque no me paró otro carro antes, porque lo destinó para aliviar mi problema. —viene de paseo?. Ya quisiera, vengo de retorno, y con el alma partida. —Qué lástima no sea soldador. —Mire, le digo más, yo soy de aquí, parece que tomé un camino equivocado, fui a vivir a Oriente casada con un hombre de allá, pero no funcionó y regreso. Estas horas de viaje y las circunstancias me han hecho pensar en lo injusto de los hombres y solo en breve tiempo he cambiado de opinión. Hay excepciones...!, me imagino que su esposa no ha de pensar como yo antes de este momento. Por unos segundos se interrumpió el diálogo, solo se escuchan las notas musicales.

Sabe qué pasa, como dice mi abuela, los perros de raza tienen dueños...!

El hombre no ha vuelto a hacer comentarios, ha tratado de hacer que la atormentada mujer alivie su dolor.

Ya próximo a la ciudad, — compañero, usted continúa viaje, para que me deje ahí en la otra esquina, en la circunvalación. —Fíjese, que coincidencia voy por ahí. —Mi Dios, como me has escuchado. —Es religiosa?,—no creyente. — Y usted pastor de iglesia?.—Debe ser un excelente predicador o psiquiatra. —Mire mis padres viven ahí, indica a unos metros de la vía. Llegue para que tome un café, y puro. —Gracias, descanse y recupérese, la fruta no termina en la cáscara. —Ahhhh no, disculpe, permítame preguntar, primero cuánto le debo?, nada , el viaje está pagado. —No lo crea, esa deuda está pendiente y la pagaré...!, no me va a decir su nombre y dónde se puede localizar. —Si me puso Elogio, dígame entonces Eligio —Bien Eligio, su número de teléfono, no se preocupe, no pienso importunarte. El hombre queda pensativo. —Bien Lucía, aunque le repito luce muy bien ahora, dígame su santo y seña, — el nombre lo sabe, el oficio profesora de Pre, estudio el cuarto año de la licenciatura en Humanidades, me fui de aquí en 2do año, me traslado para acá, mañana mismo voy a la Universidad para no perder el encuentro. —Ay mi madre...!

La mujer le pide de favor que le acepte un beso, porque el contraste entre la primera parte del regreso y el final fue de novela. —Mire Eligio si un día desea tomar café o servirle en algo, sabe donde vivo, donde trabajaré se lo diré después y los miércoles alternos estoy en la Universidad. Chao, nos vemos.

 Eligio, quien no es quien dice ser, no intentó volver a ver a Lucía. Ella por su parte ya incorporada a su antiguo grupo. Recibe la bienvenida de sus compañeras de clase. Conversan animadamente, en el parque del centro se interesan por su estancia en Oriente, la causa de su retorno, el viaje y sus aspiraciones. Aparece Eligio en la escena, tenía dudas sobre el final del viaje, no era como en el transcurso del recorrido desde la parada del ferrocarril. Pero en fin, habla de ello, comenta que Eligio puede no ser su nombre real, sino causa del que surge por ella decirle Elogio por su comportamiento en el trayecto.

—Una de las compañeras, le dice: Lucí, como dicen en Tras las huellas, puedes hacer un retrato hablado de Eligio. —Si mi amiga, lo fiché bien, y pasa a describirlo en detalles, me llama la atención su caballerosidad, su cultura, debe trabajar en ese sector o alguien allegado, me comparó con la Gitana Tropical y su autor, me refirió citas de autores importantes, para consolarme dijo, “que la fruta no termina en la cascara” y así, conservo como reliquia una flor roja de mar pacifico que me regaló para poner en el pelo.

La compañera que interrogó quedó en silencio. Otra del grupo comentó: —Y no vas a luchar a Eligio?. —puedes describir el auto— si en eso me fijé porque al final lo vi esquivo. Y detalla todos los elementos. —Algo más mi amiga?.

— No...!, suficiente pura curiosidad. —Dime si lo conoces y tírame un cabito, que ahora tengo que empezar de nuevo, aunque a decir verdad comenté una frase de abuela que dice: ...”perro de raza tienen dueño “.... — Que chiquito es el mundo, mira que pronto encontraste la dueña del perro...! No se llama Eligio, lo de Elogio te lo acepto, porque entre otras cosas por eso me conquisto...!

Al concluir el encuentro, la esposa del caballeroso, llega a la casa. Espera al esposo, cariñoso como siempre: —Dime Eligio, cambiaste de trabajo?...—ahora eres taxista?

lunes, 18 de octubre de 2021

Lo que bien se aprende, jamás se olvida.

 

Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. De la serie. Cuentos variados. - Lo que bien se aprende, jamás se olvida. Con la experiencia docente, abordaré el tema de instrucción y educación, por supuesto desde mi punto de vista, y para ello lo demostraré a través de un breve cuento. Muy pequeño inicié el conocimiento de las primeras letras con una maestra privada, quien además de enseñarme el abecedario, propicia el acercamiento a modales de educación que me permiten comprender y cumplir las normas de convivencia y conductas del medio donde desarrollo la niñez y adolescencia temprana de las que ya he escrito.

Lo que me dio la posibilidad de identificar la relación y diferencia entre instrucción Vs educación.(No hago ningún descubrimiento pedagógico), pero interpreto su función desde la práctica. Además de la familia, elemento importante, conocí desde la adolescencia conductas de actuación con altas muestras de educación y bajos índices de instrucción. Explico: de las personas a quienes enseñe las primeras letras, de edad avanzada y curtidos y del trabajo de campo aprendí a decir, buenos días, buenas tardes, buenas noches, con permiso, pase usted y otros modales. Lo que denota educación formal y cultura personal digna de imitación, sobre ello pudiera escribir. Por otra parte, usted que me lee, habrá comprobado cuántas y cuántas personas con altos niveles de instrucción y de cultura general integral,(como se proclama nuestro sistema educacional), son analfabetos en el orden educativo. Se dirigen a los demás sin saludar, si usted lo hace a veces ni le responden, si necesita de ellos atención, al momento comienzan a mirar para el reloj y no a sus ojos. Hablan en alta voz, y con la boca llena y otras conductas. Están las personas que han tenido una buena instrucción, un alto nivel cultural y una fuerte educación familiar y como dice el título del cuento de hoy, no se olvida. Una joven con esas características contrae matrimonio, ha sido muy apegada a la madre, esta además, por su condición solo ha visto el mar y la playa en fotos y en la TV, el novio por razones de su trabajo tiene posibilidades de acceder a la petición de la novia y permitir que la suegra los acompañe en la “luna de miel”, en un hotel en la playa. Llega el día de las nupcias, el turi taxi listo y por supuesto una habitación para ella.

La muchacha ha sido educada integralmente, practica los buenos modales desde pequeña, es la muestra de cuanto se logra cuando escuela y familia juegan su papel.

Ya en el hotel, la pareja a su habitación y la suegra a disfrutar de la instalación, parece se excedió de lo acostumbrado en el asunto de los comestibles, va a su habitación y no está práctica en el manejo del aire acondicionado y el encuentro con la habitación sola. Desea contarle a la hija lo que le sucede pero sabe, que como ella decía:”zapatero a su zapato”, no debía interrumpir. No obstante se decide y se dirige a la habitación de la pareja, toca a la puerta, una vez y otra vez, hasta que desiste de su intención. A la mañana siguiente, la pareja llama a la madre para invitarla al desayuno.

—Di mi mamá. Cómo dormiste?-. —Mi hija, todo muy cómodo, pero parece que me pasé en la comida y te llamé y llamé para pedirte un poquito del bicarbonato que te puse en el neceser y nada, no me contestaste...!

—Hay mamá, por favor como iba a hacerlo, tú me enseñaste que con la boca llena no se habla....!



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