Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy. Para ustedes que han seguido las crónicas sobre el poblado de Paredes, les cuento sobre las fiestas populares más importantes en la Villa espirituana en las primeras centurias de la Colonia. Se trata de la Semana Santa o Pascua Florida y el Santiago, solo permaneció este último, En los días de la semana mayor—Semana Santa— se conmemoraba la crucifixión del fundador del cristianismo con varias procesiones, desfilando los dignatarios religiosos, políticos y militares y los feligreses que vestían costosas prendas y trajes, en las manos una olorosa vela encendida de cera, detrás el pueblo que en medio de la ignorancia de la época portaba velas de cebo, alabando distintas imágenes y algunos cargando pesadas cruces, otros pagan promesas caminando con pies descalzos o de rodillas. Las procesiones de Semana Santa tenían carácter racial muy definido. La del lunes santo, era dedicada a la oración del huerto, era sacada por los pardos y mulatos desde la Iglesia de la Caridad; la del martes, con el Cristo de la Humildad y Paciencia la organizaban los morenos y la del miércoles, específicamente de blancos, se permitía que al final de la misma desfilaran todos. En el resto de la semana eran frecuentes otras procesiones, entre ellas las del Santo Entierro. Las ceremonias comenzaban el domingo de Ramos y terminaban el domingo de la Resurrección con grandes festejos populares. La fiesta de Corpus Christi ofrecía todo un acontecimiento: la salida de decenas de esclavos con sus diablitos. Estos festejos tenían gran atractivo para el pueblo, tanto que con el decursar del tiempo las demás festividades desaparecieron y esta se integró al Santiago. Los diablitos ejecutaban rítmicas contorsiones y movimientos voluptuosos al compás de los tambores en espera de la salida de la procesión. Recorrían las calles durante el día, entraban en algunas casas y bailaban el “baile de los diablitos”. Curioso, los blancos aparentaban despreciar aquel ritmo, pero detrás de las puertas movían los pies al compás de la contagiosa música. Para las primeras décadas del siglo XX tanto en Sancti Spíritus y en sus poblados la tradición con algunas modificaciones y sin carácter racial se mantuvo, paralizada en la segunda década del mismo siglo, con aires de renacer como digna tradición popular de fe y unidad del barrio. Por hoy esta página con el recuerdo de una época.
Lecturas para el alma, la meditación y la risa
martes, 14 de septiembre de 2021
lunes, 13 de septiembre de 2021
Más cosas estinguidas con el desarrollo en Paredes.
Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy.
Regresamos
al poblado espirituano de Paredes, de ahí dos comentarios. Uno, extinción del
charco de las “pomarrosas” y el arroyo de los Díaz y el otro sobre la escuela
pública del poblado. En el trayecto del entronque de Guasimal hasta Paredes hay
2 km, y el arroyo de los Días, conocido así por pasar por la finca con un
puente y serpenteando junto al terraplén hasta próximo al cementerio de la
localidad. Una corriente de agua cristalina y en volumen que en épocas de
primavera sobrepasaba el puente y normalmente a mitad de camino un charco que
se utilizó como abrevadero de animales y una gran poceta profunda rodeada de
frondosos árboles de pomarrosas que daban nombre a la piscina natural, ahí
estaba un antecedente del conocido “campismo popular”, les digo: decenas de
adolescentes y otros no tanto acudían en las tardes en grupos para disfrutar
las bondades del arroyo en especial de la poceta, desde los gajos de los
árboles se lanzaban al agua, todo bien hasta que aparecía Completo, el perro mocho
del dueño de la finca en el área y los presentes, como se decía; árbol que tú
conoces, porque el animal era una fiera. A principios de la década del 60
cambió el uso de la tierra y en la granja se cultiva caña, se talan los
árboles, la lluvia arrastra tierras y restos del cultivo, se construye un
llamado “centro de acopio “ para el proceso de la caña con el moderno corte
mecánico...años después averiguó por el charco de las pomarrosas y hasta
paredeños había que no sabían dónde estuvo y por el puente en lo que fue el cauce
del cristalino arroyo, solo piedras y malezas, ya nadie se acuerda de la finca
y los animales de la comarca ahora beben agua de pozos. Ahí la muestra del
efecto del medio ambiente.
La escuela
pública de Paredes, llevaba un digno nombre, “Ramón Leocadio Bonachea” según un
rótulo en madera que lo hacía constar. El nivel máximo de 6to grado, pero los
alumnos no conocíamos sobre el nombre del mártir, los maestros no lo sabían,
años después al estudiar la historia de Cuba, supe de su importancia y más
tarde, ya como estudiante universitario de la carrera de Lic. En Historia y
Ciencias Sociales, en la zona conocida como Hornos de cal, en Jarao junto a un
camino vecinal que une a Paredes con Sancti Spíritus, un humilde y entonces
descuidado obelisco recordaba la grandeza de el general mambí que secundó la
proeza del General Antonio Maceo en la protesta de Baragua, protagonizando la
conocida protesta de Jarao, con un puñado de seguidores que no abandonaron la
lucha. En la actualidad no sé si la huella de la historia está presente ahí o
en las páginas de los textos.
domingo, 12 de septiembre de 2021
Si eres de Paredes eres Macias o Viceversa .
Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy.
Volvemos al
poblado de Paredes, por supuesto no se trata de un cuento, un análisis de la
evolución filial les mostrará un detalle social sobre la preponderancia de un
apellido que con mucho orgullo llevaban los paredeños en una proporción que
hasta principios de la década del 60 alcanzaba a 8 de 10 familias según estudio
del autor.
Les cuento en el poblado de la época, cuando la Cayancha en todo su trayecto a ambos lados los bohíos estaban construidos de tablas de palmas, techo de guano y piso de tierra, (hace unos días se publicó una foto al respecto), todas las familias llevaban el apellido Macías, se decía:..si eres de Paredes eres Macías o viceversa. El resto del poblado y los dueños de las fincas alrededor tenían los apellidos, Los Díaz (tres hermanos) Cueto y familia una de las casas de mampostería, el chalet de Cruz, con una finca y ligado con los Díaz, Valdés, descendiente del Capitán Médico de la Guerra de Independencia a la vez bisabuelo del autor y Belén Ortiz, abuelo materno de este escribidor, de quien ya les he comentado en crónicas anteriores. Propio del poblado las relaciones y uniones maritales entre primos, por lo que resultan vecinos con el apellido Macias por cuatro veces y tal vez más. Hijos legítimos y extramatrimonial entre Macías. En las festividades todos compartían.
Con el desarrollo a partir de la
década del 60, a partir de un vínculo de un paredeño con una oriental, hasta
ese territorio llega la información de contenido de trabajo en las fincas
chapeando potreros y en la actualidad un alto índice de la población es de
origen oriental. Como se conoce a Cabaiguán como pueblo de isleños, así resulta
Paredes, respecto a los orientales. Un paredeño, de los Macías, autóctono
realizaba tres funciones como protagonista, tenia una casilla (venta de carne
de res), en parte de la vivienda, el área del solar cubierta de yaguas de
palmas en un proceso de secado y empaque para enviar a las escogidas de tabaco
en Cabaiguán, tenia además como oficio la compra de “hierros viejo”, lo que
puede considerarse el antecedente de la tienda de materias prima, los
buscadores de yaguas las recogían en los palmares que bordean los arroyos
próximos al poblado por 5c. Una vez por semana que se sacrificaba una novilla,
Guillermo recibía centenares de clavos de línea, herraduras viejas y cuanto
traste de hierro o aluminio aparecía y pagaba con ternillas, huesos lengua,
patas por más valor un pedazo de carne. La loza de sacrificio estaba a menos de
100 metros de mi casa y resultaba un entretenimiento el acto del punzonaso al
cuello del animal atado a un grueso poste, y el correspondiente berrido. Acto
que desapareció a partir del momento inicial en que un carro del cárnico
llevaba el producto al poblado, pero después no regresó hasta el
establecimiento de las dietas médicas y carne para niños. Otro ilustre paredeño
exportaba pollos y huevos para la Habana a través del ferrocarril, recuerdo
familias que amarraban un cordel a las patas de las gallinas, para seguirlas
hasta los nidales y cambiar por productos a un valor de tres c, la unidad. Macías
también el comerciante. Les contaré las ocurrencias sobre el perro de Cruz, que
cuidaba la arboleda, tenía por nombre “Completo” y paradójicamente le faltaba
el rabo.
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| Parque de Paredes |
sábado, 11 de septiembre de 2021
Más de Paredes.
Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy. Seguimos en Paredes, el poblado al estilo macondiano, del que se han publicado crónicas, como todos los asentamientos ha tenido sus personajes, y los de ahí no menos singulares.
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| Boulevard de Paredes, Foto del Autor en noviembre del 2020 |
Dentro de ellos dos extranjeros, un Chino de Cantón y un polaco quienes abandonan su país de nacimiento por no formar parte del ejército y se establecen en el pobre poblado, se dedican al comercio y habilitan sendas construcciones y bien abastecidas bodegas. No tuvieron familias. Del chino Ignacio le cuento como era practica en la época al atender al cliente ofrecía unos caramelitos de azúcar como contra. Tenía terror al cementerio y la brujería, algunos niños solían comprar con centavos pedían y al pagar, el chino decía: polque tlae tanto quilo?-chini porque así lo recojo del cementerio— así decalao, y de un tirón con un paño los retiraba del mostrador, al segundo los majaderos muchachitos los recogían y se los pasaban a otros para lo mismo. Soroca, el polaco desconfiado hasta más no poder, vendía más barato que el chino...lo mío es vender no ganar. En los años de las intervenciones, repetía ser Soroca, quiere decir aura, y ser caga, salí de mi país huyendo del comunismos y agárrame aquí, viejo y pelao me deja lo rebeldes. Gangue, mensajero o almuercero, por 5 c por persona llevando un seron de cantinas a los macheteros. Polia, con su yegua flaca, recorría el poblado apuntando la bolita, y a las seis de la tarde en el portal del bar de Miguel la población se reunía para participar del lanzamiento y los premiados cobrar al momento, Caniqui, negro como azabache en el Gascar de las 5 de la mañana garantiza el pan desde Guasimal. Gerardo “el jorobado” se tomaba una caja de cerveza Hatuey en la tarde de los domingos en el bar de Belén. Felique con una botella de ron Bacardi(ron culeco) al lado tiraba pasajes en su Ford del 58 de Paredes a Sancti Spíritus y decía, mientras más borracho, mejor manejo. Los integrantes del Conjunto de Macho el tunero, amenizaban el matinée del domingo y el baile del sábado en la sociedad, si en Paredes había sociedad y músicos, no había como ahora “casa de cultura “, pero no hay conjunto musical, Macho guitarrista y director, Raúl dueño de kiosko y timbalero, Placido, campesino y marimbulero, Molleja maraquero y voz acompañante, el guirerode ocasión, música a tiempo completo por unas botellitas de Bacardi (con el murciélago) por el módico precio de 25 c en el bar de Belén. La leche garantizada al amanecer a 5c la botella garantizada por Félix Valdés y Opito Macías. Panchito Perez el mentiroso del poblado, les contaré sus historias, algunas se encuentran en el libro inédito de este autor, Estampas del Barrio. Así entre esos y otros personajes transcurren los años de pobreza en el poblado y con el desarrollo, desaparece una cultura, tradición, mitos y leyendas que están por contar.

