Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

viernes, 3 de septiembre de 2021

De Jiquima, una reseña.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. De nuevo regreso al poblado de Jíquima de Peláez, con innumerables historias, anécdotas y fuente de curiosas narraciones, que algunas aparecen en los libros de mi autoría y les propongo leerlo. No obstante de esos años finales del 60 le comentaré estampas que conocí y de cierta manera participé en su desarrollo. Hoy les contaré sobre otro de los personajes de esa época que tuvieron una activa participación en la vida social del poblado. Se trata de un activo auxiliar de de la Policía, figura que recorría el poblado atento a las violaciones de la ley, protección de las actividades festivas. No usaba el uniforme de la institución sino a veces el pantalón verde olivo y camisa azul de mezclilla (de las conocidas como de milicia) o viceversa, como se dice. A la cintura un revólver 45 en una funda de la época colonial, no doy fe de que el artefacto disparara, pero lo acompañaba.

El susodicho auxiliar era iletrado, y padecía del mal de párkinson, pero disponía de una voluntad de acero, no vistas en otras personas. Lleva al bolsillo un lapicero junto al talonario de multas y en los otros algunos tabacos criollos, y el que nunca dejaba apagar. Como su colega de armas, el haitiano Andrés, pasaban de los 70 años. Actitud de ambos que pudiera resultar paradigmas. En fin, ante tal actuación en la aplicación de multas, generaba semanal o quincenal decenas de citaciones para juicios en el Tribunal Municipal de Cabaiguán. La casa donde vivía el maestro, el lugar elegido por el miembro de la autoridad para identificar las personas a quienes debía entregar la boleta para presentarse a juicio. Tenía una memoria excepcional, se conocía a todos los ciudadanos del poblado y sus alrededores, organizaba por rutas y a cumplir la tarea. Así una y otra vez, se repetía la operación. Uno de esos días en la medida que el maestro leía la citación decía: ese es el chino, esa es pa’ lele, es pa’ chelo el de los Tramojos y así llega una para Agrispino Pérez; espérate maestro lee otra vez. Si ese soy yo...!pero yo no he cometido delito!, fíjese para si es alguna reunión. No, dice que el juicio es por daños a la propiedad social. Mordió el cabo de tabaco, quedó pensativo y no entendía la causa de la citación. Mire, tranquilo Agrispino. Piense, piense primero. Unos minutos de reflexión, ah ya sé, ese fue Puya, hace como 15 días lo estaba casando con la yegua suelta en el maíz allá por el Cartelón, lo pesqué con la prueba en la mano, le di el talonario y el lapicero y le dije: —mira Puya ponte tu mismo la multa, escribe claro que yo sé que tú no tienes buen grado y ponte 50 pesos pa’ que salgas bien... y el muy degenerao puso mi nombre y no el de él…,me la va a pagar. Sirva esta anécdota como recordación a personajes como Agrispino, páginas ocultas de historia de una época.

jueves, 2 de septiembre de 2021

!Alto tres vesas!, El cuento de hoy

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. Jíquima de Peláez, un poblado al centro-norte de la provincia de Sancti Spíritus, al que llegó este autor en el año 1966, el caserío le parecía un pueblo del Oeste, casas altas de madera, algunas del llamado tabloncillo y techos de zinc, en la única calle los quitrines y carretones tirados por caballos y jinetes con el atuendo de vaqueros ofrecía la imagen de películas. A esa comunidad arriba como maestro primario, los alumnos (as) prácticamente tenían la edad del educador, pero se establecía una magnífica relación entre estudiantes y la familia, el lugar sirvió de base para el desarrollo y formación académica del maestro y propició el encuentro de la compañera de la vida, quien tuvo como profesión la carrera pedagógica y la formación de un hogar, de tal forma resulta la presencia en el poblado donde reside hasta el inicio de la década del 80, identificado ya como jiquimeño. De ahí toma anécdotas, historias y leyendas como presidente de la Comisión Municipal de la especialidad además de las vivencias entre isleños que sirvieron como elementos para el libro publicado en Amazon “Manuel y Musiño Andanzas por el veguerío”, fabulaciones y refranes. Y junto a vivencias del poblado donde había nacido, surgió el libro inédito “Estampas del Barrio“ con elementos biográficos y fabulaciones, de las que algunas de ellas se publicarán versiones en esta página . En esos primeros años del 60, las conocidas milicias se encargaba del cuidado y protección de las instalaciones del Estado, en el entonces una tienda del Pueblo en el centro del poblado era custodiada por un haitiano de edad avanzada miembro de las MNR. En la tarde el jefe de ellos le entrega un fusil con sus peines de bala y le orienta: Mire miliciano ud es el responsable del cuidado de la tienda. (En la parte posterior o patio existía un solar yermo), esté atento, ante cualquier ruido, de el alto tres veces, y si no responde métale balas. !Entendido!. -Si jefe ya ta clara.

Sobre las dos de la mañana el poblado despierta alarmado por el tiroteo. Y el miliciano gritaba: Lo bandio asalta la comercia...! Había cumplió la orden de jefe, dijo..., !alto tres vesas!

La yegua del jefe de milicia que pastaba en el solar de la tienda amaneció balanceada.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Reconocer no es conformarse. Mensaje al futuro en Paredes.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. Por los años finales de la década del 50 del pasado siglo, en un humilde poblado conocido como Paredes perteneciente al término municipal de Sancti Spíritus por entonces, y en el que se levanta desde finales de la colonia, una majestuosa construcción (para el pequeño y humilde poblado) de una iglesia católica. Y se construye una instalación más moderna para los feligreses que practican el culto a la religión protestante, Presbiteriana. Toda una novedad para emular con la anterior. La construcción se levanta en el solar que pertenecía al conocido y popular Leandrito, un bohío de tabla de palmas y techo de guano, con un jardín cubierto de rosas, azucenas, marpacifico y unas siempre florecidas flor de Pascua, la familia se dedicaba a la elaboración y venta del conocido y sabroso maní tostado y el padre de familia El Salvador del barrio recuperando zapatos con su milagrosa mano remendona. A solicitud del vecino inmediato y dueño del bar y billar vende el solar para levantar la moderna construcción.

La obra concluyó a inicios del 59, un local espacioso, no había en el poblado luz eléctrica y se habilita una planta eléctrica para oficiar cultos en la noche. En la inauguración participó el Reverendo Cecilio Arrastria, uno de los Pastores más reconocido en América acompañado de una representante del gremio en Philadelphia, a la que se le obsequió un taburete, de madera preciosa y forrado de cuero repujado con una dedicatoria a nombre de la iglesia paredeña, todo un acontecimiento cultural en el poblado.

Reverendo Cecilio, foto de revista de la época.

 Como parte del proceso de construcción en los inicios, el autor de esta crónica, nieto del promotor de la obra y representante de los creyentes fue elegido para depositar en el acto de colocación de la primera piedra una cápsula sellada con un documento—mensaje para el futuro, con los datos de la época, las principales figuras y no puedo saber otro contenido.

EL autor y la hermana en la esquina del primer tacón de la iglesia en Paredes.

La escuelita dominical, las actividades de verano y la colaboración distribuyendo los himnarios propiciaron las primeras ilusiones de adolescentes. Ya en desarrollo las actividades en la iglesia este propio autor fue elegido para dirigirse a los Estados Unidos a formarse como Pastor para oficiar en la iglesia, debía producirse en el próximo año. El final de la historia. En el año 61 viene la incorporación a la Campaña de Alfabetización, después los estudios el Plan de Becas en la Habana, regresando al barrio años después en visita familiar, buscando la iglesia al lado de la casona colonial de la familia, y encontré un organopónico que ofrecía verduras y vegetales a la población en el área que ocupó la sede religiosa. Cuánta nostalgia ante el cambio de uso del terreno, el que se multiplicó más recientemente al apreciar un solar yermo y recordar que en el subsuelo yace un mensaje al futuro que posiblemente no le llegue a ninguna generación de paredeños.

Solo un milagro pudiera permitirse descubrir la referida cápsula, en manos de algún creyente de Cuba o del extranjero que informe sobre ello a la Congregación Presbiteriana a la que estoy disponible para intentar identificar la primera piedra que hace más de 60 años deposite en la base de la primera columna a la derecha del frente de la extinguida Iglesia.

Solo la mano de Dios podrá hacer realidad descubrir el mensaje al futuro en el local donde se le alabó.

martes, 31 de agosto de 2021

El cuento de hoy. De la Historia espirituana.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. De nuevo le comento un tema del territorio espirituano, el hecho ocurre a finales del siglo XIX, si es que no lo sabía precisamente en 1897 el célebre Valeriano Weyler, se encontraba en Sancti Spiritus en la etapa de la llamada Reconcentración, como Capitán General. El Presbítero Pablo Tomas Noya Minguez, ejemplo de ciudadano y de cubano es mandado a detener por confidente y simpatizante de los insurrectos. El edecán anuncia la presencia del Padre; se cuenta que desde el baño y semidesnudo la grotesca figura del militar ordena:

—Dile al Cura que pase.

—Sabe para qué lo mandé a buscar?.

—No, excelencia.

—Tengo entendido que Ud mantiene relaciones con los enemigos de España.

 —Soy cubano, cumplo con mi deber, nunca me ha avergonzado de mis actos. La voz prepotente y autoritaria de Valeriano resonó para asustar al comprometido sacerdote y violar las normas de la iglesia a su antojo.

—A las tres de la tarde de hoy estaré en el templo, Ud me recibirá bajo palio y hará sonar las campanas en mi honor.

— Ud sabe que solamente se recibe bajo palio al sacramento y dignidades. Yo no estoy de acuerdo con su tratamiento. La firmeza del humilde religioso asombró al Capitán General, quien se cuidó de no atropellarlo porque conocía el prestigio y reconocimiento de los espirituanos por tan noble Padre. Contaban los vecinos de la época y después los descendientes, que el Cura recorría a pie la ciudad, visitaba enfermos, presos y gente humilde a quienes socorría. La ciudad que lo vio nacer le tributó en sus funerales una demostración de duelo, recordada por años. En las páginas de la historia espirituana consta que rechazó humildemente la dignidad eclesiástica de Obispo, para continuar ejerciendo su ministerio en desacuerdo con la burguesía y el clero.

Nota: palio, amplio manto griego copiado por los romanos. Dosel portátil con que se cubría al recibir dignidades importantes. Fuente: documentos del Archivo provincial consultado por el autor.

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