Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

sábado, 28 de agosto de 2021

El cuento de hoy. !Qué confusión!

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy.

Por el batey de La Larga, después de la fiesta del barrio, la Niña, como se conoce a la hija de Guancho y Cuca, ha compartido con un joven, vecino de un pueblo cercano y han bailado y conversado quedando verse de nuevo y en la casa de la muchacha, ella parece embullada con el recién conocido, del que entre otras cosas pudo apreciar su afición por comer frituras, lo que hacía al término de cada pieza dirigiéndose al kiosko del chino que las ofrecía acabaditas de freír y de las que se comía seis o siete de cada vez. Otro detalle resulta el nombre con el cual lo conocían; el rápido. -Quién sabe por qué, ya tendré tiempo de saberlo—pensaba la guajirita—.

El domingo siguiente, lo prometido, se aparece el rápido en la casa de la Niña, para pedir la mano y comenzar la relación. Es conocido la tradición en los campos las visitas se hacen sillón al lado del sillón y por supuesto la vieja próxima en un taburete aprovecha el tiempo en zurcir alguna ropa, algunas tejen y ahí entre bostezo y bostezo velan a la pareja, no falta la mirada por encima del bifocal y cuando lo consideran necesario, la correspondiente garraspera, como quien dice: ..qué pasará que están tan calladitos ?. La vieja conocedora del gusto del rápido por las frituras ha preparado una masa para ofrecerle al visitante unas frituras como ella sabe hacerlas y los alerta que va hasta la cocina para freírlas. Guancho permanece en la puerta del comedor disfrutando de un buen torcido criollo mientras la mujer le comenta sobre el visitante,—Mira viejo, tú sabes que ahí está ese jovencito enamorado de la Niña, dicen que se llama el rápido. Yo veo algo raro, la Niña que tú sabes que es muy tranquila está inquieta, la vi como si el sillón tuviera santanicas, se movía de un lado a otro, estaba calladita y cuando miraba para ellos se echaba una sonrisita que no me gusta.

—Ahhh vieja, no me acabas de decir cómo se llama?. La sartén al fogón, las frituras acabadas de hacer, doraditas y calentitas en bandeja para la visita.

 La señora extiende las olorosas golosinas y pasa las manos sobre la frente de la Niña que muestra el cabello regado, mientras el rápido come una tras otra, la futura suegra se dirige a la cocina para ofrecerle una taza de café, acabado de colar.

 Satisfecho el visitante por el brindis; —Señora que clase de cocinera es usted, esas frituras de bacalao están deliciosas!. La Niña, que sabe de que están hechas, se sonroja y apenada le dice: Cambia de mano, rápido que son de ñame.

viernes, 27 de agosto de 2021

El inseminador

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy.

Entre finales de la década del sesenta y los primeros años del setenta del pasado siglo, por los terraplenes, callejones, granjas ganaderas, cooperativas y hasta los sitios, se hacían visibles y frecuente, los conocidos motocicletas Urales con su ronroneo característicos tripulados por jóvenes egresados de la escuela de veterinaria como técnicos de inseminación artificial, una novedad en los campos con la reproducción ganadera con sementales de alto porte y vacas lecheras como la famosa “Ubre blanca”, de esa época e inspirado en un eficiente inseminador, nació este cuento. Un laborioso campesino disponía de una noble vaquita que le proporcionaba a la familia la leche, conocía por comentario de ganaderos que Pancho, el hijo de una isleña conocida de la familia se dedica a la inseminación, por su relación amistosa el joven técnico ascendió a visitar el sitio del campesino y le preñaría la vaca. Como el tabaco no espera, informa a la esposa por el resultado de la gestión y en la mañana siguiente estaría ahí para el trabajo, le encarga lo atienda, le prepare un buen café y sobre todo le cree las condiciones al joven. Deja la “Pinta”, nombre que le ha dado al animal, amarrada en la parte de atrás del rancho vara en tierra, (para que la mujer no viera el acto ) y le encargó que no se metiera en esos trajines. Así ocurrió y llega el técnico, el perro alerta su presencia y desde la ventana que da al patio: Entra niño, te estoy esperando, el viejo está pal sitio, pero yo te explico. Al momento un jarrito con café humeante y acabado de colar, y reconoce al recién llegado, pero mira quién es, el hijo de mi amiga Petra, así que tú eres el que preñas las vacas?...Ya lo sabía, si tú de chiquito me acuerdo siempre andabas atrás de las chivas, de la yeguita de tu abuelo y eras muy maldito !cuando yo lo digo!.

 —Bien señora dígame dónde está la vaca.

Mira, la pinta está amarrada atrás del rancho, cuídate que está que faja. —continuó—, te puse frente al baño una palangana con agua limpia, un jabón y un paño pa’ que te seques....ahhhh! te fijas bien que atrás de la puerta puse un clavito, pa’ que cuelgues los pantalones...!

jueves, 26 de agosto de 2021

El cuento de hoy. El loro y el feo. ( versión)

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. El loro y el feo.

Cierto comerciante de un llamado punto de venta, tenía un loro muy hablantín en un aro colgado en el portal del kiosko, vaya animalito para pasarse el día habla que te habla y repitiendo una y otra cosa, un cliente era reconocido como feo y el ave de tanto oír hablar del feo, siempre que llegaba el hombre, repetía todo el tiempo, feo, llegó el feo....se ponía insoportable, y llegó a molestarse de tal manera que le dijo al dueño, que no iría más al punto para comprar algo, porque ya se había cansado de la majadería del loro y el hazme reír del público. Por mucho que el comerciante trató de pedir al feo, digo, al hombre que no le hiciera caso, no lo convenció.

Ante la pérdida de un buen cliente, se le advirtió al loro que por su culpa ya no venía el hombre que no le gustaba le dijeran feo, y ello afectaba la venta, mira loro majadero ese hombre todos los días nos deja dinerito que falta nos hace, y molesto el dueño tomó de la cerca un gajo del conocido “matarratón” y le dio un pase de eso que se dice en los campos; de cuje, que dejó al bicho desplumado y advertido de no volver a decirle feo, al hombre. Una vez advertido y castigado, el comerciante avisa al ofendido y le asegura que el maldito loro, jamás se volverá a mofar de él. De tanto insistirle accedió a regresar a las compras habituales. El primer día del retorno, el hombre saluda a los presentes, quienes conocían del asunto, el loro por su parte aro arriba y aro abajo, no repetía palabra alguna, pareciera acordarse de la “zurra”con el gajo del también conocido como “bienvestido”. Todo bien, el comerciante satisfecho con el regreso del cliente. El hombre dudando del cumplimiento de la lección, se fija que el loro lo mira y lo mira con insistencia: — dime, que tú me miras tanto?.. a lo que el inquieto loro le responde: Tu sabes... tú sabes...! Vaya loro travieso.

miércoles, 25 de agosto de 2021

Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. Titulo.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento. A finales de la década del setenta, por la zona conocida como “el Algarrobo“ en el Escambray trinitario, integrando una comisión para la llamada división política-administrativa,

Visita casa por casa, recopilando datos personales, el funcionario jefe de grupo llega hasta el bohío donde un robusto campesino montañés con más de 70 años disfrutaba de un “sorullo” y tomaba un descanso para continuar su labor en el cultivo de café. Buenas señor, oiga recorrer estas lomas no es fácil, se agota cualquiera.- No pero tampoco es difícil, se lo diré yo que nací entre riscos y cafetales, pero bueno, llegue y asiéntese, tome un descanso y me dice en qué puedo servirle. - Ante todo, si fuera tan gentil y me ofreciera un vaso de agua, vengo seco de sed. Enseguiiita, tome asiento. Ocupa un taburete, se recuesta pone en sus piernas el portafolio y espera por el agua. -Oiga Titulo, traiga un jarro con agua fresca de la tinaja y un vaso para el visitante. Al segundo un mozalbete de unos 14-15 años con el jarro y el vaso saluda al recién llegado. -Gracias amigo, es verdad que el agua de las lomas en tinaja es excelente. De nuevo el campesino se dirigió al muchacho. !

-Titulo, dile a la vieja que aprepare un buen café para la visita. Título, desde que se cuele lo traes. Título, con el café le traes un sorullo, de los torcidos arriba de la mesa. Le va a explicar al campesino el motivo de la visita, pero antes quiere aclarar una duda que le asalta: Venga acá mi amigo, he escuchado que usted llama al niño, como título,- por qué?. Bueno, eso lo he explicao otras veces. Mire, en el año 60 o 61 vinieron unas gentes del pueblo por estas lomas, así como usted ahora, y me convencieron al igual que a la vieja, que la chica y su prima que vivía en la casa de al lado se fueran pa’ la Habana a estudiar corte y costura, que iban a estar bien, después darían clases aquí a las guajiras y me aseguraron que vendría con un título…, oiga y así fue, mire al poco tiempo se apareció mi hija, con el niño en brazos, y vea ya es un hombrecito y prietecito, la gente cumplió y vino con Título...

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