Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

domingo, 17 de octubre de 2021

Se jorió el picadillo de la familia.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy.De la serie Cuentos variados.

—Se jorió el picadillo de la familia. No existe pueblo, poblado, barrio donde no hayan “personajes”, unos populares, otros más mediáticos, algunos que pasan inadvertidos, pero al fin con esa categoría social, generalmente buenas personas, todas tienen su público y virtudes, que además los hacen respetados y queridos, Cabaiguan no está exento, los más conocidos, Oscarito, bailarín de las comparsas y congas, Oriana en su bicicleta cargada de latas, pomos vacíos que comercializa en las áreas de fiestas y junto a las conocidas “pipas”, de cerveza, otros han quedado en la historia y para la historia, ya conocidos. Hoy les presento a Chanito, el pintor (de brocha gorda), bajito de estatura en la frontera con el enano. Se le veía con una escalera al hombro, con su correspondiente cubo y brochas al bolsillo para donde fuera necesario dar lechada.



 No se desprende del tabaco a todas horas, aún subido en el alero de una vivienda.

De poco hablar y con una pronunciación curiosa, saluda a cuantas personas se cruzan. Uno de su acostumbrado proceder, es sentarse en el portal de la vivienda después del almuerzo, disfrutar del café en el jarrito que cuelga al cinto, prender un cabo de tabaco y saludar a cuanto transeúnte pase, en especial a las “niñas”, a quienes alaga con los más variados piropos, y poesías y décimas. Siempre alegre. Muy apegado a la familia, en especial a una hermana, con quien se disgustó. Razones: la muchacha llevaba varios años con relaciones con el casillero. En su momento con más productos cárnicos la familia tenía acceso a ellos, de forma ventajosa, gracias al carnicero. Un día la joven decide juntarse con un cochero, y rompe con el casillero, resultando un serio problema familiar, y disgusto del hogar, ahora podían viajar sin pagar los dos pesos, pero olvidarse de lo otro. Chanito se puso mal, se veía triste, había bajado de peso.

— Buenos días chano, cómo estás?

—muy triste y extrañando—, alguna novedad?.

—Sí, mi hermana.

—Concho, lo lamento, si me hubiese enterado te habría acompañado.

 —A qué me ibas a acompañar, ella está contenta, dejó al casillero y le jorió el picadillo de la familia....!

Después de dejó al casillero al finalizar le agregas y por su mala cabeza le jorió el picadillo a la familia...!

jueves, 14 de octubre de 2021

- Jueltala que no se cae.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. Él cuento de hoy. De la serie Cuentos variados. - Jueltala que no se cae. Ocurrió en el cuerpo de guardia del hospital. Así lo contó Beneranda la enfermera del turno. El isleño Juan Venancio llega al cuerpo de guardia aquejado de un fuerte dolor en el bajo vientre. Lo conducen al cirujano de guardia.

—Qué se siente?. —No gracias no vengo a hacer visita.

—Digo…, que tiene.

—Ahhh!, caraj, si lo sabiera pa’ que iba a venir aquí, el doctor es el que puede saberlo . Le indican subir a la camilla para el reconocimiento de rutina. -Mire señor, usted vino solo?.

—No que va venía como con cinco más en la ambulancia aparte del enfermero y el que maneja.

—Quiero decir, de su familia, ahhh no, no le he avisado, ellos están en Canaria.

—Bien, no se preocupe, aquí lo atendemos. El Dr. le indica a la enfermera rasurado total de la zona de los genitales.

— Vaya con la señorita. Y Beneranda le dice:

-Por favor venga conmigo, lo voy a llevar al salón.

—Pero como estoy, así de jodío como me va a invitarme a bailar. No abuelo, es para otra cosa, pase para aquí. Le indica el saloncito de la enfermería. —Para ir adelantando cierre la puerta, súbase ahí y quítese los pantalones.

—Aaahhhh!.. no, usted está loca. La mira asustado, con ese uniforme corto y cómo y algunas lo usan sobre lo corto y semiabierto, aunque con la correspondiente Licra, ya casi no se acordaba del dolor ante la hermosura de la “seño”. Guantes a las manos, la cuchilla para afeitar y el paño verde para cubrir del ombligo hacia arriba, y Juan Venancio recupera el fuerte dolor.

—Quieto abuelo voy para usted. De un tirón, el paño al suelo.

—Que va me voy, ni por na.

-Tranquilo va a sentir una cosita que le raspa, pero sin miedo, tengo experiencia y hago esto varias veces al día y a veces en las noches.

—Pues venga, métale que me convencí.

La enfermera le humedece el área indicada por el doctor, comienza el rasurado, del ombligo hacia abajo, llega a los testiculares, toma el pene, estira para que quede libre de vellos y comienza su trabajo. El hombre tranquilo como ella le indicó, espera pacientemente y de pronto:...,

—Déjela enfermera, jueltela que ya no se va a caaaeeer!



martes, 12 de octubre de 2021

La aventura de Mirringuita y Mitíca

 

Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy de la serie, cuentos variados. -

 Las apariencias engañan, la aventura de Mirringuita y Mitíca. Hoy les cuento una fábula y no es de las del célebre Esopo ni de Calvino, sino del autor del cuento. Ocurrió en un barrio periférico, ya ustedes conocen a Mirringuita, cuando la querían culpar de los vientos del novio de la chica(los que leyeron el cuento lo conocen), en fin se trata de dos perritas satas, que conversan y se ponen de acuerdo para correr una aventura con el primer perrito chulo que en encuentren. Se sientan en la acera del frente a una cafetería donde no faltan perros de todo tipo, esperando por un pedacito de pizza, un trozo de pan con croquetas o cualquier cosa, para aliviar el hambre del día. Ya al caer la noche se deciden a la caza de la pareja y comenzar la aventura, han acordado verse mañana para comentar sobre la aventura, Mírringuita que es una perrita que tiene dueño no está de acuerdo a irse con cualquier perro, y está enamorada del pastor nombrado campeón, del gerente de la tienda. Un perro canelo de pelambré brillante, collar al cuello y hasta perfumado, ella lo ve por las tardes cuando lo sacan a sus necesidades y a exhibir, está dispuesta a conquistarlo. Espera a la rutina diaria, después que el dueño llega del trabajo. Mientras Mítica se dispuso a irse con un chulo, flaco, harapiento, que tragaba un trozo de dura croqueta, de la calle, dormía donde lo agarrara la noche, y hasta su poquito de sarna. Juntos se dirigen al viejo parque del barrio y comienzan la aventura amorosa. Mirringuita logra que Campeón en la noche que tiene la misión de cuidar la mansión, salte la verja y se escape. El no quiere ir al parque y le pide a Mirringuita que se quede con él en el garaje. Así lo hace la satica.

Pasa la noche, al amanecer el perrito chulo se dispuso a “luchar” el día, y Mítica a esperar a Mirringuita, en el lugar donde cada día se ven y comparten. El perrito chulo extenuado.

—Mi amiga, cuéntame cómo te fue?, Ni me digas, ese cabrón perrito chulo es un loco, no me dejó dormir, toda la noche dándome cariño y ya tu sabes, estoy exhausta. —Y tú?. — pa’ que te cuento, eran las dos de la mañana y todo el tiempo haciéndome el cuento del día que lo caparon....!

Foto tomada de internet. 

lunes, 11 de octubre de 2021

Uno de los cuentos variados.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy, de la serie Cuentos variados. - Transcurren los primeros días del año 62 del pasado siglo, en el que se produce un gran movimiento de jóvenes de ambos sexos para la capital con el plan de becas para los adolescentes alfabetizadores y de muchachas con el propósito de estudiar en la escuela “Ana Betancourt “ para campesinas a formarse como costureras y regresar a su territorio para enseñar a las demás. Adolescentes la mayoría, ni ideas tenían sobre la Capital. La comisión creada a los efectos visita hogar por hogar por todo el país, especialmente en zonas intrincadas. Hasta el lugar conocido como “Algarrobo”, en el corazón del Escambray espirituano el trabajo de captación y Armantina y. Beneranda, después de una fuerte argumentación reciben la autorización de la familia para dirigirse hasta la Habana, no faltan los consejos, las lágrimas y las dudas, dejar ir dos adolescentes que no conocían ni a Sancti Spíritus y a Trinidad cuando niñas. Pero el compromiso de que regresarían con Título y Graduada influyó en la decisión. De ese contexto viene el cuento de hoy. Una vez en la Capital, junto a centenares de adolescentes de todo el país, Todo Miramar se convierte en un enjambre de estudiantes de diferentes niveles, cursos, sexos. Una de las muchachas regresa a las montañas con Título.( al que se le dedicó un cuento), la otra quedó en la Habana y según me contaba el padre, se había juntado con un morenito bueno y tenía una nieta llamada Gradua en un lugar que le decían “la Timba”. De visita al Escambray ya con más de 60 años, no se habían vuelto a ver, y en la Habana estaban becadas en diferentes lugares. Cuanta alegría, cuántas memorias, cuántas remembranzas, cuántas historias pendientes. No les Alcanza el tiempo para tanto. Armantina nunca supo cómo su amiga, vecina, y compañera de carrera le había ido en la “primera vez”.

Ya en medio del grupo familiar e hilvanando ideas y entre risas, descubrir la historia.

—Dime Beneranda, cómo te fue, con qué comparas esa experiencia?.—Hay hija, ya con biznietos ni me acuerdo mi amiga-.

—Pues yo si, y lo comparo con lo que me pasó con un dolor de muela.(risas entre todos los presentes).—pero cuéntame—. —Mira, llego a la clínica dental con un dolor de muela de p...!, entro y me dice el dr, súbete ahí, acomódate y abre, pero abre bien, mientras más abras mejor. De tanto miedo no abría los ojos. Siento como que rompe un nailon, para allá voy, me dice, abre y relájate, ya con el dedo metido me lo pasa y lo pasa, y yo ahí muerta de susto.— no sentí el pinchazo—,siento la mano en la barbilla, y casi temblando le digo:..Que me va a hacer?.

—Sacártela...!. —Le dije casi sin poder hablar, por favor que no me duela, pero no me la saque....! Risas y carcajadas.



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