Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

sábado, 9 de octubre de 2021

Más bien un punto de vista

 Punto de Vista.  Reconocer no es conformarse.  El cuento de hoy.  Cuentos variados.  - Hoy no les mostraré un cuento,  más bien un punto de vista.  Rompiendo esquemas.  Relaciones de adolescencia y circunstánciales.  El amor en la adolescencia es una experiencia novedosa u única.  Tanto en uno u otro sexo,  en ambos debe estar el acompañamiento de la familia.  En esta etapa el mundo se abre de manera diferente,  es todo o nada,  provocada por consabidos cambios biológicos,  de ahí el punto de partida de nuevas sensaciones.  Él enamoramiento de adolescente se convierte en “el gran amor de la vida “,  intenso,  pasional,  idílico como ha dicho la muchacha a la madre— estoy locamente enamorada— haber descubierto la pareja soñada,  o a veces ni imaginada.  Puede no haber resultado así.  

No obstante no deja de ser un efecto inmaduro,  generalmente el tiempo baja la intensidad,  las emociones son fluctuantes,  se enamoran más de una vez,  no como ley universal,  si por las circunstancias,  el medio,  las relaciones sociales establecidas.  Estas definiciones académicas,  sobre estudios psicológicos,  sociales y otros sobre esa etapa,  aún resultando reflexiones ciertas,  no exentas de ejemplos contrarios,  aceptando pueda no haber un concepto claro del noviazgo formal.  

En la época de este estudio,  predomina el criterio,  sobre etapa de “rompe sillones”,  tanto los utilizados por los enamorados como el de la veladora.  

 —Se lo voy a decir a tu padre, — para ver qué opina— ante la confesión de la muchachita.  —Díselo,  el me va a entender— responde con seguridad.  —Tú sabes que el compromiso te queda grande,  aún no tienes idea de eso.  

—Mamá,  no hablo de compromiso, —refuta—,  te digo; estoyyyyyyyy enamoradaaaaaaaaaa!

—En la secundaria hay muchos muchachos como tú y mayores,  puede que algunos estén interesados en ti y puedas interesarte por otro.  

—Son infantiles,  retozones,  alborotos,  si,  es cierto,  los hay bonitos,  pero eso no es todo.  La madre se percata de un razonamiento distinto a la forma de ver el enamoramiento.  Aprobar o no aprobar, he ahí el asunto.  

 

Yo entiendo que no quieras poner nombre a esta relación. Entiendo que no quieras que te vean conmigo. . . Lo que no entiendo es por qué lo entiendo.  Reclamo de pareja que comparte relaciones circunstánciales.  

Desde tiempos imposibles de enmarcar,  algunas parejas permiten que esta situación termine con su historia,  otras aprenden de la experiencia y emprenden con más fuerza y pasión la relación.  

Estudios en diferentes partes reconocen en la infidelidad una tentación en hombres y mujeres y jóvenes y adultos. —motivos—,  tantos como justificaciones puedan aparecer,  en otras épocas se decía se presentaba cuando el matrimonio estaba desgastado,  resulta aburrido,  el desinterés hace acto de presencia o las incomprensiones predominan,  por causas familiares,  económicas,  desidia,  desavenencia y hasta celos,  este último llega sin pedir,  En la actualidad puede afirmarse no sea extraño que aparezca la infidelidad sin aparente causa.  Se puede caer en tentaciones porque en la naturaleza emocional no siempre se encuentra el sentido común,  la lógica,  es decir,  lo que conviene o no.  A veces arrastran las pasiones,  el ímpetu del momento y hasta las circunstancias.  

Se trata de Punto de Vista,  y como en publicaciones anteriores el texto corresponde al libro en preparación Estampas del Barrio.  

A los seguidores de la Serie Cuentos variados, interesados en conocer sobre la publicación del libro Estampas del Barrio, del que se han expuesto algunos textos, se informará oportunamente fecha y plataforma. Solo se ha publicado una pequeña muestra. Gracias por el interés mostrado.  El autor.

viernes, 8 de octubre de 2021

Gentes del barrio que conocí y no supe los nombres

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. De la serie Cuentos variados. Del libro en preparación, Estampas del Barrio, hoy les cuento, Gentes del barrio que conocí y no supe los nombres y curiosamente, todos de apellido Macías, en primer segundo o las cuatro veces. De ello escribí antes. De una comunidad tantos habitantes como en ella vivan, cuántos nombres que ni los propios familiares conocen. En ocasiones imposibles identificar, no diga usted que no le ha pasado, que le pregunten si sabe dónde vive o puede localizar a Hermógenes, quedar pensando un rato, preguntar a todos los miembros del núcleo familiar y no poder ayudar al forastero a localizar la persona. Si es nativo del barrio en cuestión, podrá decir que posiblemente uno de esos quien no es puede ser allegado y hasta su familiar. Las mayores dificultades, según la investigación la han tenido el cartero, el auxiliar de la policía y hasta la enfermera de la familia en los últimos tiempos.—sabe usted el nombre de pajita, responden no, usted no conoce el padre de chalo? — mi socio por favor necesito saber el nombre de moyeja,— ni idea,—.Si me pudiera decir donde es que vive Hemeregildo Macías, ese hombre no es de aquí. Así el listado de gente buena que conocí, con quienes conviví y hasta compartimos en la escuela pública. Ha sido imposible poder ayudar a descifrar sus nombres según el Registro Civil. Ahí les van solo algunos.

Uga, Polia, Manune, chencha, Toño, chiche, lele, lencho, chilo, kikara, ginga, tana, tini, bichucha, yolito, pío, manga mocha, chela, quince quilo, muelita, buro malinga, petete, el isleñito, ñangi, y otro centenar de personas. En una ocasión a Teo, con la autoridad para verificar si una citación judicial era para el, — su nombre por favor—, Teo, si le digo Teo. Le digo su nombre completo, ahh, si, así se llama el perro de Cruz y pa’ colmo le falta el rabo. —Mire Teo, voy a tener que conducirlo a la unidad para que aclare su situación. Cuál, —su nombre completo le dije. —Pues no, allá o aquí, cada vez que me pregunte le diré igual, Teo, soy el hijo de Crispín García, de manera que te digo nombre y apellidos, porque soy Macías por mi madre. Como les dije: gente que conocí de niño y adolescentes, hace un tiempo no muy lejano, volví al poblado buscando a un señor llamado Erastamo, me dijeron ese debe ser uno de los orientales que se mudaron para aquí...—en que trabaja?. —desmochador, si desmochador...ahhh, ese sí, ese es el mocho...!

Pero no solo eso, un señor con más de 7 décadas, siempre conocido como Galo, llega a una casa buscando a un amigo, el toque a la puerta una y otra vez, nadie responde, llama y la señora responde:—quién es, espere estoy en el baño.—. —soy yo, Galo— responde el hombre. —espero aquí,—no ya salgo, entre paca Galo...

miércoles, 6 de octubre de 2021

Niñez y primera adolescencia. -

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. De la serie cuentos variados. — 

 Una de las parteras formadas en la época donde a la mujer no les estaba permitido ascender a muchas profesiones, se encargaba de ayudar a mi madre a traerme al mundo. Había ocurrido en un pequeño poblado, al estilo macondiano, como en Cien años de soledad, del célebre Gabriel García Márquez. La crianza se produce en una familia de siete hermanas, la casona parecía como un convento, y en ese medio el varón de la familia. El abuelo buscando un heredero para la continuidad de los negocios había logrado siete partos en escalera de su noble y joven esposa —mi abuela—.Así transcurren los primeros años y a la escuela con una maestra privada, ahí estaba la instrucción y en el medio familiar la educación. En la temprana adolescencia el entrenamiento para la administración de los negocios y propiedades. Entre ellas una finca a un poco de más de dos leguas del poblado, una casilla para la venta de carne de res, sacrificada muy próximo,(demoraba en venderse), refresquera con variedades de jugos naturales con frutas producidas en el solar, a unos metros de la casa. Naranjas, guanábana, chirimoya, anón, mangos, fruta bomba y además una guarapera. También de la familia un bar con un billar, donde los vecinos y zonas aledañas acudían los fines de semana, a disfrutar del juego de los tacos y las bolas y tomar, cerveza Hatuey, con el indio de 12 grados, Cristal, Polar y hasta la conocida Cabeza de Perro o negra. Para las mujeres y niños a escoger entre Coca cola, Iron beer, Cawi, Pepsicola , Cuquito, malteada y la popular Materva, que si no la mejor, la más grande. Se enfriaban en un refrigerador Westinghouse de luz brillante, las empleadas, de la familia. Las tareas de preparación variadas y sistemáticas, jugar billar, coimiar(anotar las jugadas y cobrar). Fin de semana, revisar la chapea de potreros, recorrer la finca, los linderos y controlar al moreno en compañía de la esposa que en un bohío de tablas de palmas y piso de tierra cuidaban los animales. Le gustaba tener el conocido arroz con leche, servido en lácticas de leche condensada, no lo probaba, el abuelo se merendaba hasta cuatro de esas laticas. De esas acciones provienen las enseñanzas y refranes presentes en toda la obra literaria, muchas presentes en el libro en preparación “Estampas del Barrio “ donde se describen numerosas ocasiones aplicando lo aprendido, de ahí las ya mencionadas en otros textos como; “según sea el perro, se le da el turronazo “, o “no hay jutia que aguante tres pedradas en un palo “, “si la carreta suena, viene vacía”, “ si lo que vayas a decir, es mejor que callar, habla...! Presbiteriano por ideología, ese sería mi condición espiritual. Para ello compra un solar al lado de la vivienda, a un señor muy conocido del barrio, conocido por Leandrito, especialista en reparar calzado (zapatero remendón), salvador de los pobres, su esposa la reina en tostar maní y envasados en cucuruchos los hijos se encargaban de la venta, al módico precio de cinco centavos. Donde se encontraba el limpio bohío con un bello y oloroso jardín, con decenas de abejitas Libando el polen de mariposas, mar pacifico, azucena, girasol y otras. Se levantó un moderno edificio (para la época, 1958 del pasado siglo).Se convirtió en el lugar más importante del poblado, planta eléctrica incluida para la predicación nocturna, escuelita dominical y de verano .Actividades sociales para los adolescentes, selección de estrellas y luceros, en fin una importante actividad formativa. De ahí las primeras manifestaciones de amores en edades tempranas. El autor de esta reseña estaba seleccionado para formarse como futuro Pastor de la iglesia, debía viajar a Philadelphia para ello. Había sido o invitado por el Reverendo Cecilio Arrastia, en visita a la inauguración de la naciente iglesia. El señor Arrastia, de Mision in City Talk by Presbyterian Pastor. Para la época prevista, no se produce el viaje para la formación del Pastor. La finca pasa a integra la recién formada cooperativa “Vanguardia Socialista”, el billar queda hecho escombros, el bar se convierte en “tienda del pueblo”, las demás actividades desaparecen, queda una de las siete hermanas empleada del comercio. El solar se dividió en siete partes iguales, en la actualidad solo permanecen dos viviendas de herederos, y el resto del solar, sembrado de hermosas matas de plátano burro, de lo que no se autorizaba la venta del producto, en el lugar donde se levantó la iglesia, se convirtió en un organopónico, que cedió su espacio a un solar yermo, donde yace a unos cincuenta centímetros de profundidad en uno de sus tacones una cápsula con un mensaje al futuro, depositada por el autor, en espera de que en años venideros se construya otra obra en el lugar, si es que fuera posible. En los años de adolescente cuando acompañaba al abuelo en sus proyectos y sueños le escuché decir: —En la vida humana, solo unos pocos sueños se cumplen, la gran mayoría se roncan.”

 —Y el nieto, pregunta usted —?. Se incorporó a la Campaña de Alfabetización, y en la actualidad escribe para ustedes en las páginas del Cuento de hoy, estas notas, que aparecen en el ya mencionado libro en preparación.

martes, 5 de octubre de 2021

El susto de los 500 pesos.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. De la serie Cuentos variados.  

El cuento de hoy, (que ocurrió como se los contaré) se encuentra en las páginas del libro “Estampas del Barrio” vivencias y fabulaciones, un tanto autobiográfico en preparación, historia de finales de la década del cincuenta del pasado siglo. Una de esas tardes, de esa época y en tiempo de mangos, acompañando a la señora, Aguedita, adolescente temprano el autor de esta historia

, en visita a su finca, y con la correspondiente jaba de mangos, regresamos al poblado, distante a media legua como escuchaba decir. — vamos, ya el sol está menos fuerte, cogemos la sombrita de los bien vestidos (árbol utilizado como cerca conocido como mata ratón. El callejón con frecuencia se convertía en el traslado de redes con destino a la pesa o acuartonar en el llamado embarcadero próximo al lugar.

La finca, de la que es dueña la señora de la tercera edad y protagonista se encontraba cercada con alambres de púas, estrechos como para impedir el escape de las pequeñas crías de cerditos. Los vaqueros tienen acostumbrados a los vecinos y a los transeúntes que viajan al conocido “entronque” al ajetreo de traslado de animales, las voces de ataja, cuidado, apártate son familiares al oído. La señora se cubre el cabello con un gran pañuelo y Pamela, y a recorrer el camino. No quiso que prepararan el quitrín. A mitad de camino se escuchaba el ladrido de perros, más allá de lo común, las voces de los vaqueros, por encima de lo frecuente, cada vez más intensos por la cercanía.

Llama la atención el tropelaje de las bestias y novillos galopando, las voces de ooohhhh más insistentes, ladridos de perros, presagios de algo anormal. Los monteros que persiguen al animal alertan a los caminantes, el grito aterrador de cuidadoooo!, orillenseeeeeeee!, cooooñoooooo!. No hay espacio para ceder al embravecido novillo, que deja escuchar el bramido muy cerca. La mujer a pesar de su avanzada edad y sin tiempo a meditar guiada por el impulso del susto de pronto se percata que se encuentra a más de cinco metros de altura entre los gajos del árbol de la cerca. El muchacho igualmente no supo ni cómo ni cuándo se encontraba en el interior de la finca y un pequeño rasguño en la camisa. Transcurrido unos breves minutos ya a la distancia se va reduciendo el ruido del espectáculo. — Bájate Aguedita, ya el toro pasó . —por dónde—,pregunta. —No sé, será por donde se subió. —Ahhh, que se yo, igual que tú te metiste entre pelo y pelo de alambres donde no cabe ni una gallina. —Dale, regresa a la casa y que traigan la escalera de la mata de atejes donde duermen las gallinas porque de lo contrario me agarra la noche acá arriba.

 Que susto, estoy temblando. Tres obreros de la finca, la escalera y un royo de soca fue necesario para el descenso de la mujer. Cuando llegue al poblado antes de llegar a la casa, llegaremos a casa de Polia (el apuntador de bolita). Todo lo que traigo en la cartera, me lo compro en chivichanas. Así lo hace. Esa tarde en el bar de Miguel, donde tiran la bolsita, el anunciador dice:..El 11, susto, y Aguedita coge 500 pesos, para compensar el susto. No regaló ni cinco centavos al muchacho para comprar un queque, alegando no permitir que se enviciara...!



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