Lecturas para el alma, la meditación y la risa

Lecturas para el alma, la meditación y la risa
Por: José Francisco Martínez Ortiz

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Cómo se perdió la tierra, la tienda y el billar de mi abuelo?.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy. De nuevo al pobre poblado de Paredes. Hoy les contaré en una crónica, como es ya de costumbre, vivencias del autor. Un seguidor de la página, me ha pedido que escriba la historia del fin de la finca, el solar y el bar de Belén, de ese hecho hoy viven tres de las siete hijas y este cronista. Una de ellas reside en la casa, con algunas modificaciones, de lo que fue bar-billar-refresquera-guarapera, de la que ya me referí en página anterior y podrá consultar. Dice el interesado que su familia es de ese lugar, pero no conoce el hecho. Para él y para todos ahí tienen la realidad. Eran los meses finales de 1959, en el que las decisiones se adoptaban por facultades de autoridades del Ejército Rebelde, sin bases judiciales, ni de tribunales competentes. Es así que una mañana se detiene frente a la casa un Jeep William con 4 “rebeldes” como se conocían, portando el jefe una ametralladora Thompson y los demás fusiles Springfield (de los que usaba el ejército anterior ), el jefe con el uniforme verde olivo, además portaba una pistola con el cabo de nácar en una funda esquelética. Barba negra, boina del mismo color, bien pelado, los demás con melena, portaba en las charreteras el grado de Teniente, uno de los bolsillos de la camisa con muchos papeles y en los otros algunos tabacos. El saludo y la solicitud de hablar con el viejo, los demás permanecen en el vehículo, las muchachas presentes y este escritor, según las jóvenes era atractivo el rebelde. Ya entablada la conversación (no fui de los adolescentes que se le prohibió estar en conversaciones de mayores), ya he explicado las razones. Mire señor, en nombre del Ejército Rebelde y de la Revolución, le voy a trasmitir lo que el mando ha decidido:- se va a crear una cooperativa en la zona donde está su finca y se va a llamar “Vanguardia Socialista”, sabemos que no tiene hijos varones, aunque si este chamaco, pero ahora la Revolución necesita de esas tierras y se le tramitará una pensión, y después se precisará eso con el ayuntamiento.

martes, 7 de septiembre de 2021

Base coheteril en la finca de mi abuelo, se imaginan!.

 
Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El Cuento de hoy. Seguimos en Paredes, el poblado espirituano del que ayer escribí, lo que perdió Paredes con el desarrollo.

Soldados rusos en Cuba desfilando durante la crisis de los misiles (Tomado de internet).

Hoy no es un cuento tampoco, una crónica de la que conoció el autor. Se trata del tránsito por el poblado en los tempranos días de 1960, cuando los vecinos quedamos alarmados con la presencia de sendos camiones Soviéticos conocidos como Katangas, recuerdo las gomas del alto de personas de seis pies, pintados de camuflaje y con una estructura trasera que mostraba se utilizaban en cargar cosas grandes, digo largas y pesadas. Sus tripulantes desembarcan del alto equipo justo en el frente de la casa de mi abuelo (donde yo vivía), al momento decenas de vecinos se concentraba junto a los artefactos nunca antes visto, así como los hombres, de ojos azules, pelo rojizo y hablando un idioma desconocido, los veíamos como extraterrestre. Al fin se presentan y uno de ellos identificado como Valeri, y mal pronunciando en español pregunta por el amo de la vivienda y presenta una decena de compañeros, el atuendo militar en el vestuario y se identifican como “militares“ de un emplazamiento según ellos próximo a la comuna, término con el que identificar el poblado ( años después comprendí se trataba de un concepto soviético). Se entrevistan con mi abuelo, la pregunta era por qué elegir ese lugar, dos razones aparentemente, una la presencia de cuatro jóvenes, muchachas bien parecidas y con presencia, y otra, la casa del dueño de la finca donde se encontraba el emplazamiento, detalle no conocido. Esa primera visita de presentación fue seguida de otras y otras. Las primeras veces se acompañan de botellas de Vodka, las que ingieren sin control, proponen al dueño de la casa que compre pan y los dejen poner viejos, una vez endurecido picarlos en cuadritos, según ellos para evitar emborracharse, ya que el pan recoge el alcohol. Parece haberse acabado el Vodka y piden les compre alcohol de farmacia y con agua tomaban hasta embriagarse, en esas condiciones ya se conocía pertenecían a un Destacamento o dotación de cohetes nucleares, al sur de la zona central y estaban listos para repeler cualquier agresión militar de los Estados Unidos,- esta comunidad está bien defendida, desde que haga falta los disparamos y en segundos damos el golpe al Norte, y apuntaban en esa dirección. De boca en boca se comentaba sobre los cohetes en la finca de Belén. ( mi abuelo) hasta lo invitaron a ver lo que había en sus tierras, ya no pertenecen a él, formaba parte de la primera cooperativa del territorio que recibió por nombre “Vanguardia Socialista“, se construyó una comunidad y comenzó la producción de productos varios. Con esa nueva forma de producción, un tiempo floreciente, debido al estado que se encontraban por la atención de sus dueños, no se pudo mantener y solo hace unos meses de paso por el lugar, no solo no pude identificar donde se encontraba la Base de cohetes, sino un detalle dentro de centenares de hectáreas de marabú que me permitiera identificar lo que un día fue la próspera finca a la que frecuente en mis años de temprana adolescencia visitaba para aprender sobre su manejo, créanme sentí nostalgia ante ese manto gris verdoso, de tierras productivas, que el desarrollo agropecuario interrumpió. Continuaré con las crónicas sobre el poblado espirituano. Donde entre otras cosas hasta conoció sobre las polémicas Bases coheteriles en Cuba.

lunes, 6 de septiembre de 2021

Lo que ya no hay en Paredes.

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. Ahora viajamos en el tiempo al poblado de Paredes en el entonces término municipal de Sancti Spíritus, iniciamos el recorrido hasta los primeros meses de la década del 60 del pasado siglo.

El poblado que refleja el Macondo de Cien años de soledad, del escritor colombiano Gabriel García Márquez (ver foto de una de las calles de esa época), la conocida “Callancha”, o calle ancha. 

Callancha 
 


Callancha en 2021

En medio de esas condiciones y con fuente de empleo sólo en tiempo de zafra y el resto el llamado “tiempo muerto”, existían en el poblado comercios, bares, Casillas refresqueras kioskos y tiendas de productos varios y una red de comunicación respetable.

Les contaré en detalles la infraestructura en medio de la pobreza, hasta el inició de 1960. Este cronista nació y convivió en el lugar hasta finales de la década mencionada. Los comercios, una gran tienda de víveres de Ignacio Choy, chino asentado en el barrio, una construcción de tabloncillo y tejas francesas, espaciosas, limpias y surtidas. La tienda de Soroca, polaco que eligió el lugar para su comercio. La tienda de Gustavo, paredeño con una variedad de productos y el embarque de huevos y pollos semanales hacia la Habana por la vía del ferrocarril. La tienda de Benito, otro emprendedor de la localidad, el Kiosco de Raúl, con variedad de ofertas para escolares y toda la población, ahí encontraba el popular pan con timba, el queque criollo y el habanero, la tortica de dulce de coco o de leche criollas, atendidas por la familia, y la tienda de Florinda donde podía encontrar desde un pomito de perfume Parami, carretel de hilo de cualquier color, cortes de tela, un rollizo de esparadrapo o un pomo de leche de magnesia Philips, o un tubo de pasta Colgate. Para viajar hasta Sancti Spíritus, se disponía del conocido Gascar, con tres viajes diarios de ida vuelta desde la ciudad de Zaza del Medio hasta el puerto de Tunas de Zaza, con un paradero en Paredes, la puntualidad en primer lugar, no fallaba. Una piquera de autos privilegiada, les digo: un Ford del 48, de Felique, mientras más tomaba, mejor manejaba, un Chevrolet del 54, de agencia, negro como una azabache, de un joven hijo de Benito, un Pontiac del 56 de un descendiente de isleño que no le gustaba el trabajo del campo, un hermoso Chevrolet del 57 de Rafelito, blanco reluciente, todos por el precio de 60c, competían en una piquera a gusto del viajero, un auto del cual no recuerdo la marca, de Asio Morgado, un modelo rarísimo, (para el barrio) y un auto Pakard del 38) para viajes interno en fiestas de campo. La competencia del ferrocarril era fuerte, solo 15c y a la hora exacta.

Para la recreación, tres bares, dos con máquinas traganikel o victrolas y uno con un flamante billar, y una refresquera de jugos naturales, de  piña, chirimoya, tamarindo, naranja y una guarapera todo por 5c en un vaso de esos llamados gallegos, además de una balla de lidia de gallos finos y una tirada diaria a las seis de la tarde de la “bolita”. Así transcurrió la vida en el macondo paredeño. El mayor grado de escolaridad que se podía alcanzar era sexto.

Otra curiosidad, Ud. podía apreciar en las calles una puerca parida con varios lechones y ella sólo sabía a quién pertenece, así las aves de patio en patio; y como no había fluido eléctrico, se aprovechaba en las noches el aire natural y las ventanas permanecían abiertas. La zona de esparcimiento era el área del ferrocarril, unas lomitas de pasto verde, donde tirarse en lomos de yagua secas era un espacio para los niños mientras los adultos esperaban a un familiar en el Gascar de las cinco. Tal vida citadina se interrumpe en 1960. Se arregla el camino vecinal y desaparece la piqueta de máquinas cuando se crea la conocida ANCHAR. Solo queda el Gascar. Donde radicaba el bar-billar-refresquera-guarapera se establece “la tienda del pueblo“ por supuesto las demás desaparecen. La balla de gallo deja de existir y el bar pasa a un comercio de gastronomía, con servicio y ofertas limitadas, los dos restantes.

Desaparecieron. Continúa el desarrollo y el mítico Gascar sede la vía a una locomotora con tres o cuatro coches, sin ventanillas, asiento de tablas estrecho y no le pusieron puertas, o mejor dicho quedan abiertas, un problema en tiempo de lluvia y de frío. Lo que se compraba en la tienda de Florinda, había que ir a Sancti Spíritus para adquirirlo.

Como parte del desarrollo, se construye una gran nave y las mujeres tienen empleo, decenas se incorporan a la llamada Fábrica de especias “Esteban Hernández” se trata de una envasadora, tuvo que ser cerrada por el costo de importar desde China las especias. Hoy es una panadería y la fuente de empleo femenina es un taller de artesanía (fábrica de sombreros de guano), pero es difícil traer el guano desde la costa.

Se asigna un ómnibus para el transporte y llegar hasta “la Caoba”, se asfalta el camino hasta el entronque de Guasimal y ni Caoba ni Paredes. Entra en juego el transporte de ”guarandinga”, conocidos ahí como peseros, al cobrar ese precio en un viaje desde y hasta Sancti Spíritus, avanza el tiempo y el tren, casi nunca viaja, falta de combustible o desperfecto técnico o mal estado en la vía y el día que viaja, (casi siempre una vez), si está programado para llegar a las 10 am, a las dos o las tres se aparece y no preguntéis sobre él, porque te contestan :”no sabemos”, ahora cuenta con un policlínica, tuvo hasta ambulancia, en la actualidad hay que pedirla a Sancti Spíritus. (Ahora por las restricciones ni un medio ni otro, ir a salir desde ahí es imposible). No quedó un bohío de guano (foto del 2020, de la misma “Callancha”. Quien escribe esta página, en las noches coimeaba en el billar (apuntar los resultados y cobrar la mesa). De ahí salí muy joven, el lugar no se parece a cuando fui niño, cambió con el desarrollo. En otra página me referiré al tránsito por esos primeros años de los 60 de jóvenes soviéticos que en el periodo conocido como Crisis de Octubre en las noches iban al poblado a comer cuadritos de pan viejo y alcohol, estaban en una base de cohetes a dos leguas del barrio. En la finca que era de mi abuelo estaba emplazada la instalación militar.

domingo, 5 de septiembre de 2021

Los Gorriones en Sancti Spíritus

 Punto de Vista. Reconocer no es conformarse. El cuento de hoy. Continuamos con Sancti Spíritus, tierra de leyendas y de tradiciones, les cuento anécdotas y hechos por ahora del siglo XIX que no todos los nacidos en ese territorio conocen.

 La falta de información adecuada hizo pensar que la introducción del gorrión español era la causa de la epidemia de viruela maligna. “...algunos vecinos se quejan de que multitud de gorriones hacen sus nidos en los aleros de las casas, en los patios interiores e infectan los hogares de molestos piojillos... ”( Archivo Provincial de Historia). Con anterioridad la epidemia había azotado la ciudad cuando el gorrión aún era desconocido. Para los estudiosos y no, de esta disciplina les digo que dicha ave fue introducida en América (EE.UU.) en 1850 como de utilidad a la agricultura; pronto se dieron cuenta que era todo lo contrario e intentaron eliminarlo. En Sancti  Spíritus  se conoció en 1871 cuando un furibundo español nombrado Francisco Carús soltó en la Plaza de Armas (hoy parque Serafín Sánchez) decenas de la avecilla con el propósito de que ahuyentara a las aves del territorio que poblaban la plaza, alegrando con sus trinos y colores el entorno. Carús logró su propósito el gorrión por sus características desplazó al resto de las aves, se apoderó del territorio y ni canta ni tiene belleza. Les cuento que el gorrión se tuvo como símbolo en las Fuerzas Armadas españolas, incluso se conoce que un gorrión muerto ocasionalmente fue objeto de honras militares, la Iglesia Católica le celebró misa llamada de cuerpo presente y se entonaron cánticos sagrados; rindiéndole el Capitán General de la Isla y altos oficiales de los cuerpos armados y eclesiásticos, honores póstumo al diminuto símbolo español. Interesante verdad la historia del gorrión en Cuba. Cualquier duda con su presencia la aclarará con el documental, “La Guerra contra los gorriones en China “. Hasta la próxima.

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